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Publicado el: Miércoles, Junio 12, 2019 - 17:53

Comienza el juicio contra Cristina Mateos por el crimen de Tito Boccardo

Durante jueves y viernes, más de 30 testigos pasarán por el debate oral y público. Cristina Mateos está acusada de haber asesinado a quien en ese momento era su pareja y de montar una escena para simular un suicidio. Para el fiscal Manso, lo mató para quedarse con sus bienes.

Más de 30 testigos pasarán por el juicio por jurados del crimen de Tito Boccardo. Durante jueves y viernes, Cristina Mateos será sometida a juicio oral y público. Un jurado ciudadano escuchará los testimonios del caso, que llegó a debate gracias a que dos años después de la muerte, el fiscal Marcelo Manso descartó la hipótesis del suicidio, gracias a un completo informe de criminalística. 

Cuatro años y medio después de que Norberto “Tito” Boccardo fuera hallado sin vida en su cama, con un disparo de arma de fuego en la cabeza, un jurado ciudadano definirá si su pareja de entones, Cristina Mateos, es o no culpable de delito de homicidio por el que el fiscal Marcelo Manso ordenó detenerla tras descartar la hipótesis inicial de suicidio.

Más de 30 testigos pasarán por el estrado para que los vecinos elegidos como jurados escuchen sus testimonios. El fiscal Marcelo Manso intentará convencerlos de que Cristina Mateos mató a Boccardo para quedarse con sus bienes y montó una escena para simular un suicidio. La defensa de la imputada procurará sostener que el disparo fue ejecutado por él.

Aquella mañana del 7 de noviembre de 2014, los primeros en llegar a “La Armonía”, ubicada en el mojón 272, fueron el chofer de una ambulancia y el médico del servicio de emergencias del Hospital. Detrás de ellos llegaron los policías de la Comisaría y la Científica.

En el dormitorio de la pareja, yacía sobre la cama el cuerpo sin vida de Tito Boccardo. Estaba boca arriba y tenía un orificio de bala en la cabeza, del lado derecho. Su mano diestra cruzaba el pecho. Una Bersa Thunder 9 mm estaba arrojada en el piso, a la izquierda.

La pericia criminalística, que La Opinión publicó en detalle en otras ediciones, señalaron que no había manera de que el cuerpo quedara en esa posición tras dispararse a sí mismo: la posición de las  manos y la ubicación del arma lo establecieron.

Los análisis de restos de pólvora dijeron aún más: había más presencia de plomo, bario y antimonio en las manos de Cristina Mateos que en las de Boccardo.

Ella tuvo dos relatos contradictorios. Al subcomisario Franco, de Policía Científica, le dijo, delante de una de las nueras del fallecido, que estaba en otra habitación cuando escuchó el disparo. En su declaración ante Manso, contó que estaba en el mismo cuarto, de espaldas a la cama porque había ido a correr las cortinas, cuando oyó un ruido, se dio vuelta y vio cómo su pareja se descerrajaba un tiro en la cabeza.

Tanto ella como sus hijos -a quienes Boccardo les había prestado dinero, según consta en el expediente- alimentaron en sus declaraciones la idea del suicidio: coincidieron en señalar que estaba triste y deprimido, con problemas de dinero. Hasta dijeron que cuando salían a comer "pagaba ella".

La psicóloga que atendía a Boccardo dijo en su testimonio que padecía trastornos de humor afectivo pero que no estaba depresivo ni exteriorizaba indicio alguno relacionado con la idea del suicidio.

Manso consideró "frases guionadas y hasta actuadas" que "carecen de credibilidad" a los testimonios de Mateos y sus hijos. Para él, el móvil del asesinato es claro: "Está íntimamente ligado al interés personal de avanzar sobre sus bienes".

Cristina Mateos fue detenida en diciembre de 2016, dos años y 45 días después del crimen, en su casa de Arnaldo 455. Dijo que es inocente. Las pruebas parecen demostrar lo contrario. El jurado ciudadano será el que tenga la última palabra.

EDICION IMPRESA #1433
Jueves 19 Septiembre 2019

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