Comenzó la evaluación de destreza para la Policía Local
Los cadetes comenzaron con la segunda etapa de la formación, que incluye prácticas de tiro y simulacros de situaciones en las que deberán intervenir. Hay 89 en carrera, de los cuales alrededor del 90 por ciento aprobó las materias teóricas cursadas hasta el momento. En la academia hay expectativa.
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Empezó el segundo cuatrimestre de la academia de Policía Local y crecen las expectativas sobre los 89 cadetes que permanecen en la instrucción, que cruzó su etapa más teórica para meterse de lleno, desde la semana pasada, en las prácticas propias de un efectivo de esta fuerza de proximidad que en enero estará en la calle.
Primeros auxilios, Informática y Régimen legal de la profesión policial son las materias que terminaron, ya que eran cuatrimestrales, y que aprobó alrededor del 90 por ciento de los alumnos. De los 89 que siguen en carrera –once pidieron la baja por distintos motivos–, no son más de diez los que todavía tienen que rendir examen final de alguna de esas asignaturas.
La hora de la verdad
El viernes pasado comenzaron con prácticas que incluyeron simulacros de situaciones en las que se verán envueltos una vez que estén en la calle. En un predio cercano a Crucero General Belgrano desarrollaron esas tareas. El entrenamiento de tiro, en tanto, será en el Polígono de Baradero.
Para el segundo cuatrimestre, los cadetes tienen que cursar nuevas materias: violencia de género y resolución de conflictos forman parte del currículum.
De todas maneras, la preocupación mayor entre los alumnos está en las cuestiones prácticas. Saben que más allá de lo complejas que pueden ser materias como aquellas en las que aprenden oratoria o redacción de actas, la hora de la verdad está en el terreno.
“La práctica es el filtro más importante”, sostienen quienes están en la cotidianeidad de la instrucción. En el caso del uso de armas, el gabinete psicológico acompaña el proceso. “No vamos a ceder en este tema, porque es muy importante que estén preparados para saber cuándo desenfundar”, aseguran.
Aquí se verá quiénes están realmente preparados para ser parte de la fuerza. Muchos llegaron a las filas de la Policía Local con la esperanza de un trabajo fijo y bien remunerado para los estándares del devastado mercado laboral local, se acostumbraron al rigor de la academia, a las horas de cursado y al estudio sistemático. “Pero la calle no es para cualquiera”, advierten quienes alguna vez pasaron por la formación policial.
Es que tras el proceso de adaptación, ahora es momento de poner “toda la carne al asador”. En ese sentido, el viernes se notó que todavía hay algunos a los que les falta “curtirse” un poco. Si bien trabajaron bastante bien sobre el circuito previsto, hay puntos a pulir que, de aquí a diciembre, serán cada vez más duros.
Los cadetes de la Policía Local cursarán hasta el 15 de diciembre. Hasta ese día, deberán someterse a situaciones de estrés, empujones y gritos que buscarán simular los conflictos en los que deberán intervenir. Claro que nadie les disparará con armas de fuego ni los golpeará hasta lastimarlos, que es lo que sí hacen los delincuentes en la calle, que está cada vez más violenta.
De la teoría a la práctica
A algunos de los chicos y chicas que forman parte del afianzado grupo todavía se les nota cierto acartonamiento. Están “mecanizados”, con la teoría bien aprendida pero con ciertas dificultades para ponerla en práctica.
A lograr la conjunción entre ambos procesos formativos están abocados la Directora de la academia, Subcomisaria Gabriela Lencina, y los instructores Fernando Gómez y Malvina Sosa, ambos subtenientes, en quienes Lencina se apoya para el desarrollo de las tareas.
En la academia saben que el tiempo de formación es corto, que el contenido de las materias no siempre es suficiente, pero entienden que están logrando un equilibrio suficiente para lograr que en los nueve meses de instrucción los cadetes reciban lo mejor.
La atención en lo que tiene que ver con la práctica policial también está puesta en el vínculo con los civiles. Los oficiales de la Policía Local estarán en las esquinas, en la región urbana, las plazas, las zonas comerciales. Allí serán el referente de seguridad pero también de otras cosas, como el turismo, por ejemplo.
“Tienen que aprender mucha cosas que tienen que ver con elcontacto con la gente. Nada de ‘positivo, negativo’ y eso”, contaron desde el edificio de la Dirección de Cultura, donde funciona la escuela.
“Los chicos están motivados y ansiosos y hay que contenerlos”, aseguraron. No es para menos. Hay quienes llegaron a la academia desde hogares muy humildes, que empiezan a cobrar su beca y que saben que esta es quizás la mejor oportunidad que se les presentó.
“La mayoría de los que quedan buscan superarse. Si al principio tomaron esto como una salida laboral, hoy están felices de que van a ser policías, te das cuenta de que tienen muchas ganas, se sienten orgullosos de ellos mismos”, dijeron desde la academia.
La Subcomisaria Gabriela Lencina está además como interina en la escuela de Baradero, donde hay 29 cadetes. De alguna manera, el grupo más grande construye otros parámetros. Por ejemplo, hay una sana competencia por los mejores promedios. Es que el 25 por ciento irá a la Vucetich para continuar la formación y egresar como oficial subayudante de la Bonaerense propiamente dicha.
El vínculo de Lencina con Catalano y Gallo es muy bueno. Los referentes de la Policía de Seguridad aportan a la formación de los de la Policía Local y colaboran. Saben que los nuevos egresados serán su auxilio en muchas cosas, aun cuando en todo el territorio provincial esté instalada la diferencia que hizo que muchos de los denominados “Patas Negras” llamen despectivamente “los Pitufos” –por el color del uniforme– a los nuevos efectivos.
Los que se fueron y “el baile”
Hasta el momento, once cadetes se fueron de baja. “Entendieron que no era para ellos”, dicen en la academia. “A veces no se toma dimensión de que no es un trabajo cualquiera, esto no es broma, es muy serio, es una responsabilidad muy grande”, agregan.
Sobre las versiones de “baile” que llegaron a este semanario y que desmintió oficialmente el Secretario de Seguridad Eduardo Roleri, en la escuela recuerdan los casos. “Algunos pueden recibir un grito, sí, es parte de la cosa, ponerlos en vereda, son cosas que pasan, sí, esto no es la Secundaria ni la Primaria”, dicen.
Para mayor abundancia, recuerdan que hubo casos de padres que fueron a preguntar por “algo que le había pasado al nene”.
“Tratamos de llamar la atención en grupo, a todos: al que le va el saquito que se lo ponga, se reta en formación, para todos, el que se mandó la macana sabe quién fue”, dicen entre los instructores.
