Los propietarios de la empresa Ru-Car desmintieron que el episodio que tuvo lugar el pasado sábado esté ligado a la falta de habilitación de los vehículos e informaron que sólo cometieron una infracción: traer un pasajero de más.
Alberto Alfonso, titular de la firma transportista, reconoció que “fue un error subir a un pasajero que no tenía reserva”, pero que existen casos en los que “es imposible tener que decir que no” y enumeró varios episodios similares.
La combi que fue interceptada por Gendarmería había salido de Capital Federal a las 16.30 y a la media hora fue detenida. El personal a cargo del operativo contó los pasajeros, notaron que había uno de más, solicitaron los papeles y labraron la infracción.
Los responsables de la empresa enviaron otro vehículo para que los pasajeros pudieran continuar con su viaje. El lunes la empresa recuperó la unidad secuestrada.
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