Citaron a las empresas que utilizan la destrozada calle Frers en la zona industrial
El Secretario de Obras Públicas convocó a una reunión para evaluar la posibilidad de mejorar en conjunto el camino hacia el basural, donde se ubican varias fábricas y por donde salen muchos camiones areneros, a veces para evitar controles. Buscarán un acuerdo para repavimentar, una tarea que cuesta al menos 3 millones de pesos.
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Una nota, una más, presentada por Celulosa San Pedro obligó al Ejecutivo a tomar cartas en la problemática de calle Frers camino hacia el basural, más allá de Crucero General Belgrano, donde se extiende la zona industrial planificada de la ciudad, que presenta un deterioro pocas veces visto en otras arterias.
La empresa elevó una carta al Intendente Guacone y remitió copias al Secretario de Obras Públicas Hugo Días y al Presidente del Concejo Deliberante Daniel Monfasani. El segundo, convocó una reunión que tendrá lugar hoy miércoles para analizar la situación.
La fábrica envió el texto el pasado martes y la convocatoria fue realizada el viernes. Al encuentro fueron citadas todas las empresas que tienen domicilio en esa calle. Pero no sólo a ellas. También fueron citadas las areneras, puesto que buena parte del extremo deterioro que presenta el camino diversos actores se lo adjudican a los camiones sobrecargados que pasan por allí, como sucede con las rutas 191 y 1001.
Una, dos, tres, cuatro notas
El reclamo de Celulosa San Pedro es el cuarto desde 2006 a esta parte. La primera tiene fecha de marzo de ese año y fue una simple nota. La segunda ya fue una carta documento, fechada el 21 de diciembre de 2009. La tercera fue una nota del 08 de febrero de 2012. La cuarta llegó la semana pasada y es la que revivió el conflicto, que ya habían puesto en debate los concejales del Frente de Todos en la primera sesión de noviembre, a propósito de los controles areneros.
Celulosa San Pedro expresó su preocupación por “el deplorable estado del camino que pasa por delante de nuestra planta industrial, ubicada en calle Frers, y que resulta el único acceso a la misma”.
En el texto, aseguran que “las pésimas condiciones de la arteria ponen en severo riesgo la integridad física de las personas que por el mismo transitan, entre ellos nuestros dependientes, proveedores y clientes, sus bienes y la operatividad de nuestra planta y las industrias vecinas”.
Como el que avisa no traiciona, advirtieron que “el municipio deberá responder por los eventuales daños que tal vía pueda ocasionar pues compete al mismo la vigilancia y el control del camino vecinal”. Aseguran que “surgirá así la responsabilidad de la comuna por la conducta omisiva y negligente que resulta del total deterioro del camino sujeto a su jurisdicción y poder de policía”.
Un problema operativo
Como puede apreciarse en las imágenes que este semanario tomó el viernes pasado en ese camino, el mal estado del camino es innegable. Las profundas huellas son de camiones, de los mismos que a diario pasan por allí no sólo a las fábricas o al basural sino, sobre todo, de los areneros que sobrecargados hasta el doble del peso permitido destrozan lo que alguna vez fue pavimento.
La repavimentación de esa arteria cuesta no menos de 3 millones de pesos, puesto que lo que debe hacerse es hormigón de al menos 20 centímetros de espesor. Los que conocen la materia aseguran que menos que eso sería en vano.
En Obras Públicas lo saben. También saben que no podrían colocar escoria con tosca, ya que en esa zona industrial funciona una planta alimentaria. Un conductor de camiones regadores explicó a La Opinión lo que sucedería en ese caso: “Lo llenamos de tierra, por más que reguemos a cada rato, la tosca se seca en 20 minutos, imaginate en días como estos, con sol y viento, nos matan”. Una carpeta asfáltica no duraría más de 15 días.
El Gobierno no tiene fondos para afrontar una obra de esa o de otras características, por lo que de todas maneras necesita ayuda de las empresas. Celulosa San Pedro y otras que tienen su frente en Frers han expresado su buena voluntad.
Aun así, Obras Públicas también citó a las areneras, lo que significa que en el municipio también saben quiénes son los que usan y rompen ese camino. Algunos funcionarios se sienten en un “callejón sin salida” porque recuerdan que la zona industrial era transitable hace no muchos años.
“Lo que el municipio puede hacer es acordar con las partes, para ver cómo podemos acordar, citamos a todos los que usen esa calle, incluidos los de las areneras para que vengan a ver cómo hacemos”, explicó Días sobre la reunión.
Arena en los bolsillos
El problema de los camiones areneros se hace sentir en diversos frentes. En Inspección, donde todos se señalan con el dedo. En Obras Públicas, donde les aparecen problemas como estos. En la relación con Vialidad provincial, porque hay reclamar por arreglos de las rutas 191 (en Crucero General Belgrano, sobre todo) y 1001, que rompen esos mismos camiones.
Como si fuera poco, vecinos de la zona del camino que lleva a Vuelta de Obligado aseguran haber visto camiones areneros que salen por allí y toman el callejón hacia Gobernador Castro para alcanzar la Ruta 9. Todo para evitar los controles de peso. La arena mueve millones. Llena bolsillos. Compra silencios. También destroza caminos, afecta a los generadores de mano de obra, complica el futuro. Pensar que sirve para construir.
