Cinco años a puro teatro
La sala Cuarta Pared celebró su quinto cumpleaños el fin de semana pasado con tres jornadas de teatro, música y otras actividades gratuitas que estuvieron a la altura de lo que es: un referente ineludible de la cultura local.
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El gesto de satisfacción de los creadores de la sala Cuarta Pared durante el fin de semana pasado, cuando con más de 15 puestas en escena el primer teatro independiente sostenido de la ciudad celebró sus cinco años, era también de triunfo: “Viste que se podía”, parecían decirles a todos y a sí mismos.
Ubicada en la esquina de Almafuerte e Independencia, Cuarta Pared nació hace cinco años como el sueño de un puñado de teatristas que creían que era posible hacer en San Pedro lo que habían visto en otras ciudades: un espacio cultural autogestionado, autosustentable e impulsor de una movida que estaba aletargada.
Como en la canción de Nico Aulet –que el sábado tocó hasta entrada la madrugada y el domingo lo hizo entre puesta y puesta–, eran vistos como “el vago, chanta, bohemio” que “prefiere mendigar en vez de ir a laburar”. Como en el final de la excelente obra del máximo referente local del teatro clown, Santiago Altolaguirre, cruzaron el límite e hicieron posible lo que muchos definirían como imposible: hacer del arte una forma de vida en el pueblo que los vio nacer.
“Desde que abrimos la sala se formó un grupo, del que se formó otro y otro, y hay más de 300 personas haciendo teatro, que es muy lindo para la cultura, para los jóvenes”, dijo el sábado Salcho González, alma mater de la sala en la que actúa, dirige, gestiona, cocina, sirve las mesas y cuando se cierra el telón levanta las sillas y apaga las luces, mientras maquina en su cabeza el próximo paso.
La sala estuvo llena viernes, sábado y domingo. Fueron horas y horas de arte: clown, música, acrobacia en tela, unipersonales minimalistas, puestas ambiciosas, textos complejos, improvisaciones y hasta un mural nuevo que el artista Lucas Zapulla dejó en la pared de calle Almafuerte.
El viernes, además, era el cumpleaños de Hugo Ramos, uno de los teatristas más respetados de la ciudad. Sampedrino por adopción, es considerado un maestro por todos. De hecho, no hay, casi, en el universo teatral local actual alguien que no haya pasado por sus talleres de actuación, dirección o dramaturgia.
La sala Cuarta Pared es autosuficiente. Los talleres que se dictan durante la semana posibilitan pagar el alquiler, mantener el espacio y soñar a futuro. Los fines de semana, las puertas se abren para cortar los tickets que permiten a los artistas decir que se puede dejar de lado otras actividades para dedicarse al teatro.
El fin de semana fue una fiesta de cumpleaños y una fiesta del arte. Pizzas, empanadas, cerveza, fernet y vino amenizaron las tres jornadas. La Cuarta Pared es un espacio de encuentro, donde entre puesta y puesta los artistas y el público se relacionan para hacer crecer nuevas ideas que pronto ganarán las tablas.
Dicen que 20 años no es nada. Para el sueño cumplido de una sala independiente que se ganó un lugar ineludible como referente de la cultura sampedrina, cinco años es muchísimo. Para sus hacedores, este primer lustro es eso: el primero de lo que ya es una vida dedicada al teatro.
