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lunes, diciembre 6, 2021
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Cerró bar Girasoles, un emprendimiento familiar víctima de la crisis sanitaria y económica

El tradicional comercio ubicado en la intersección de Mitre y Obligado en la peatonal, una de las esquinas más emblemáticas y codiciadas de la ciudad, no continuará en funcionamiento tras la pandemia de coronavirus. El rubro está sin permiso para trabajar con atención al público desde el 20 de marzo y no tiene fecha de reactivación a pesar de que se presentó un protocolo. "Imposible remarla", aseguró a La Opinión uno de sus propietarios.

 

La esquina de Bartolomé Mitre y Obligado, una de las más tradicionales de San Pedro, ya no es la misma porque los carteles de 'alquila' en las ventanas del bar Girasoles imponen. A más de un vecino que se frenó a observar ese panorama le costó entender que, después de la cuarentena para evitar la propagación del coronavirus, en ese lugar no estará más uno de los comercios más característicos del centro que cada ciudadano pisó alguna vez.

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Bar Girasoles, un emprendimiento familiar, cerró víctima de la crisis sanitaria y económica. En el contexto actual de pandemia, el rubro sólo puede funcionar con servicio de delivery pero no recibir público en su local porque todavía no se lo exceptuó en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que firmó el 20 de marzo el presidente de la Nación, Alberto Fernández.

Si bien la semana pasada la Municipalidad envió un informe a la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Provincia de Buenos Aires en el que pidió reactivar varias actividades, entre ellas no figuran bares y restaurants. Propietarios sampedrinos elaboraron incluso un protocolo y se lo presentaron al gobierno local pero todavía no hubo indicio alguno. También, tras la aparición del primer caso positivo en San Pedro el panorama puede cambiar.

"Era un emprendimiento familiar. En realidad, era de mis padres y con mi hermano y ellos éramos socios. Mis padres decidieron cerrar por muchos temas", explicó a La Opinión Wolfgang Seeger, uno de los hijos de la familia. Al mismo tiempo, detalló: "Por el coronavirus y este parate no se sabe cuándo se podra trabajar. Para los negocios tipo bar no se envió permiso para trabajar y falta muchísimo. A este parate hay que sumarle los altos gastos de alquiler, luz, gas, impuestos, seguro, proveedores y todo lo que lleva un negocio. Es imposible remarla".

Por último, uno de los dueños de Girasoles contó que ellos tenían el local desde hace "7 años" y que "antes se trabajaba mucho", más que nada en "feriados". Aunque no es el primer local del rubro que cerró en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio (en la peatonal otro restaurant tampoco sigue funcionando), sí el que más sorprendió por su todo, desde los hinchas que se amontonaban cada fin de semana a ver partidos de fútbol hasta la familia que aprovechaba para ir a comer una pizza y tomar una cerveza.

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