Celupaper se comprometió a no despedir personal y busca beneficios en el Gobierno nacional
Tras el incendio que destruyó el 60 por ciento de la planta papelera, el Presidente Mario Esperanza se reunió con autoridades políticas y gremiales para informar la situación. Advirtieron que podrían suspender a 50 empleados, aunque finalmente anunciaron que todos los puestos están garantizados. De a poco, comienza la reconstrucción, que calculan demorará unos 90 días. La Ministra de Industria Débora Giorgi recibe a Guacone.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/p1140198_800x600_0.jpg)
Los trabajadores de Celupaper recibieron el viernes, de boca del propio Presidente de la empresa, Mario Esperanza, la noticia de que los 230 puestos de trabajo que hay en la planta serán mantenidos, a pesar de la complicada situación que atraviesa la fábrica luego del incendio que destruyó el sector de conversión, donde depositan las bobinas y realizan la tarea de empaque del producto final.
Esa novedad llegó luego de una tensa jornada en la que el titular de la compañía mantuvo una reunión con los representantes del sindicato de la industria del papel y de la que participaron concejales de todo el arco político con representación en ese cuerpo, el propio intendente municipal Pablo Guacone, con funcionarios de su gabinete y la Delegada del Ministerio de Trabajo, Paula Taurizano.
Antes, los peritos del cuerpo de Bomberos de la Policía llegaron de San Nicolás para analizar el siniestro, en medio de los restos que todavía permanecían desperdigados por los dos galpones de 5.000 metros cuadrados cada uno. Los testigos oculares del inicio del incendio dijeron a La Opinión que todo comenzó cuando hubo “un chisperío” en la instalación eléctrica, en el techo.
Acuerdo para la continuidad
La reunión que encabezó Esperanza duró varias horas y hasta tuvo un cuarto intermedio. Desde el principio, el Presidente de la compañía aseguró que la intención era continuar trabajando, pero al presentar un informe sobre las consecuencias del incendio advirtió que podría haber reducción de personal a través de suspensiones.
Junto al encargado de producción, informó a los presentes que en una semana podrán poner en funcionamiento una línea de producción, que en quince días más avanzarán sobre una segunda etapa y que en unos 70 días podría estar todo en funcionamiento, para que a los tres meses del siniestro la normalidad vuelva a la fábrica.
En medio de esa descripción, Esperanza rompió en llanto y advirtió que no podría seguir sosteniendo al menos a unos 50 empleados, por lo que se vería obligado a suspender trabajadores. Ello generó un importante debate, encabezado por el titular del sindicato, Gerardo Gelabert, que recibió el apoyo de todas las autoridades políticas presentes.
“Gelabert fue coherente, dijo que hay 50 tipos dispuestos a pegar ladrillos y tirar cables”, contó a La Opinión uno de los participantes del encuentro, quien consideró que el dueño de la firma papelera “tal vez tiró eso para negociar”.
Lo cierto es que la advertencia dio resultado y las partes firmaron un acta con algunos compromisos a cumplir cada uno. Por parte de la empresa, no echar trabajadores; por parte del Ejecutivo, gestionar créditos y otros beneficios con los gobiernos provincial y nacional; por el HCD, la eximición de tasas durante un año.
“Le pedimos que revierta la decisión y analizáramos lo que pudiera hacerse, el compromiso era de todos para dar una mano”, dijo el concejal Juan Almada al salir del encuentro.
El concejal y virtual Secretario de Producción Carlos Casini confirmó a este semanario lo que adelantó la semana pasada: este jueves el intendente será recibido por la Ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi, a quien expondrá la situación de la papelera sampedrina, en procura de subsidios que permitan mantener los puestos de trabajo.
Pérdida y recuperación
Los costos para Celupaper serán muy importantes para retomar la actividad tal como estaba antes del incendio. No sólo por lo que tiene que reparar y por el papel que perdieron bajo las llamas, sino además porque apenas podrán cumplir con el total de los compromisos asumidos y gracias a un incremento de la producción en la planta de Reconquista, Santa Fe.
De cualquier manera, pensar que el ahorro para la recuperación iba a estar en el personal es un tanto ilusorio, habida cuenta de que el cálculo estimado por 50 trabajadores es de poco más 300.000 pesos mensuales.
El promedio de costo de un empleado, con cargas sociales incluidas, es de 5.200 pesos. El salario de bolsillo, de 4.500, siempre y cuando cobren ciertos adicionales que ahora están en debate.
Se trata de los que corresponden a premio por producción, adicionales por fin de semana y nocturnidad. Todos ellos podrían ser reducidos durante el tiempo que dure la reconstrucción, lo que dentro del gremio llaman “un mal menor”, ante el temor de que hubiera suspensiones o despidos. Respecto de las pérdidas, Celupaper informó a través de un comunicado firmado por Esperanza que las pérdidas fueron del orden del 60 por ciento de la infraestructura y que continúan “evaluando la situación vivida; a los fines de tomar las decisiones correctas, procurando resguardar la sustentabilidad y continuidad de la empresa”.
Desde el Sindicato, tanto Gerardo Gelabert como Roberto Gavito, titular y vocero, respectivamente, destacaron el hecho de que todos han puesto su disposición para que el empresario “no se sienta solo” ante la desgracia, “que es una desgracia también para los trabajadores”, sostuvieron.
“Buscar una salida para conservar las fuentes de trabajo”, es lo que repiten los sindicalistas. Los trabajadores asisten a la planta “en el horario que les corresponde para cuidar su puesto laboral, van a cambiar lamparitas y a remover algunas cosas”, explicaron.
