Anécdota 3
Primeros meses del año 1961, la subprefectura de San Pedro, estando el jefe, el perfecto Pinasco, recibimos en la “Sección Investigaciones Zona Delta” el siguiente RT (radio mensaje): Se comunica a la Prefectura de zona Delta que esta dotación ha procedido a interceptar al barco “Don Pedro”, el que transportaba un cargamento de (1.500) cajones de cigarrillos de fabricación norteamericana, el cual ha sido trasladado hasta este puerto hasta tanto certifique su cargamento. Pasaron más de veinte días y el barco estuvo anclado en el (Puerto); cosa que yo verifiqué porque en un día franco me vine y lo ví anclado, con una lona que tapaba la bodega. Cabe destacar que el cargamento de (1.500) cajones de cigarrillos en un barco de 30 o 40 toneladas de porte no logra sumergir la embarcación hasta la línea que se llama de flotación, que es una línea pintada en el casco que indica la parte que va sumergida cuando el barco navega, y para lograr ese cometido, antes de cargar los cigarrillos le ponen una carga de un metro o dos de arena y no se corre peligro que el barco haga una vuelta “CAMPANA” que así se llama cuando el barco ha ido navegando con muy poca carga. Un día que había transcurrido más de 20 de su detonación, el prefecto Antonio Juan Parente nos reúne al personal y nos dice: ustedes saben que el dueño de la carga del barco “Don Pedro” me ha comunicado el jefe de San Pedro (Prefecto Pinasco) que ha decidido mandar de vuelta al Uruguay porque aquí se les ponen muchas trabas burocráticas, pero nosotros ya tomamos las precauciones del caso. Desde que sale de San Pedro lo custodia la patrullera hasta Baradero, su jurisdicción, y en Baradero se hace cargo La Patrullera de Baradero que lo seguirá hasta costas “Uruguayas” para que no haga ninguna maniobra de “contrabando”. Pero hete aquí que el barco zarpó del puerto de San Pedro a las 20:30 y no agarró por el Río Paraná sino que lo hizo por el Riacho Baradero y llegó a Baradero a las 05:30 ¿Qué pasó? Muy sencillo. Donde hoy está el muelle de la fábrica de Arcor se descargó y sacaron la mercadería por el campito del Sr. Campodónico. Y a las brigadas de la sección investigaciones no se les permitía salir aduciendo que estaban las partidas de nafta agotadas y no había para lanchas ni vehículos terrestres para poder recorrer la jurisdicción. Y la palabra de nuestro jefe que decía que nos quedáramos tranquilos que no iba a haber ninguna maniobra “clandestina”. Héctor Abel Belén.

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