Caso Simour: la Justicia evaluaba la situación procesal del padre
Al cierre de esta edición, el hombre de 54 años que disparó y mató a su hijo de 28 el miércoles pasado podría recuperar su libertad, tras permanecer internado a raíz de una descompensación. Estaba imputado por homicidio agravado por el vínculo, en legítima defensa de un tercero. Una historia de delitos, excesos y violencia familiar, con el peor de los finales.
La trágica muerte de Juan Pablo Simour conmovió a la ciudad el pasado miércoles, cuando se convirtió en la undécima persona asesinada en San Pedro en lo que va del año.
Alrededor de las 13.00, la víctima, de 28 años, se encontraba en el interior de la vivienda de sus padres, ubicada en Bozzano al 1200, desmantelando una motocicleta –que ayer fue secuestrada por la policía ya que tenía pedido de secuestro por hurto–, cuando su hermano se acercó y comenzaron a discutir acerca de la procedencia del rodado.
El hermano de Juan Pablo, de 18 años, le reprochó a aquel la presencia de diversos elementos en el domicilio, presuntos botines de ilícitos. Fue allí cuando resultó atacado con un hacha, lo que le provocó una lesión a la altura de la ceja. Ello generó la reacción del padre de ambos.
Juan Antonio Simour tomó un revólver calibre 32 milímetros e hirió de muerte a su hijo con un disparo que impactó a la altura del pectoral derecho de la víctima, a la que la policía encontró en la vereda, afuera de la vivienda, ya sin vida.
Un desesperado pedido que nadie escuchó
Juan Pablo Simour tenía 16 causas judiciales vinculadas a robos, hurtos, tenencia de estupefacientes para consumo, episodios de violencia y resistencia a la autoridad.
La titular de la UFI Nº 7, Gabriela Ates, afirmó que la madre de la víctima y esposa del victimario le manifestó “que había pedido ayuda por la adicción” de su hijo y aseguró que se trata de “una historia de larga data de violencia de la víctima hacia su familia”.
Contó que “en la habitación de la víctima había un palo con clavos en la punta y su familia manifiesta que con eso les pegaba”. Los elementos fueron secuestrados y forman parte de la causa.
Los amigos de Juan Pablo Simour dieron otra versión de la trayectoria delictiva y familiar del joven nacido y criado en Baradero, donde había sido apresado, enjuiciado y condenado por robo calificado, pena que cumplió en la Unidad Penal 3 de San Nicolás hasta hace tres años.
Allí había hecho algunos amigos, entre ellos uno que le contó a este semanario que en el penal Juan Pablo Simour siempre refería maltratos por parte de su padre. Su familia se mudó a San Pedro antes de que él saliera de la cárcel.
Aseguraron que en la casa de Bozzano Simour vivía alternadamente y que en general se la pasaba en la calle o viviendo con otros amigos que le daban alojamiento y muchas veces comida, que en otro lado no encontraba.
Esos amigos y su novia lo velaron y despidieron en el cementerio, bajo la intensa lluvia del viernes, y anoche ofrecieron una oración en su nombre en la iglesia evangélica del barrio.
Algo más que una cuestión policial
“A él le pasaba lo mismo que a mí: cuando vas a buscar un trabajo y te salta que estuviste preso por robo, te miran mal y te mandan de vuelta a tu casa”, dijo uno de sus amigos que también tuvo trayectoria delictiva.
Desde el miércoles, efectivos policiales permanecen de manera preventiva en el barrio donde ocurrió el hecho para evitar que vecinos, que agredieron e insultaron a la familia de la víctima minutos después del hecho, tomen nuevas represalias.
En lo que va del año ya suman once los muertos por enfrentamientos barriales o intrafamiliares. La mayoría tiene un denominador común: lugares donde el Estado sólo llega con uniforme.

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