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Carta de lectores
Años 30.
La radio entra en todas las casas y nace el radioteatro: obras por entregas con el guapo, el traidor, la mujer engañada y un apuntador soplando el libreto desde el costado. Las compañías salían de gira por los cine-teatros de los barrios. Cambiaba la sala, la obra era la misma.
Casi cien años después, San Pedro tiene su propia compañía de radioteatro rocambolesco. arrabalero y marsellés.
Ayer estrenó el capitulo cuatro: el mismo argumento de los tres anteriores, el telón más gastado y un final que ya sabíamos antes de que ocurriera.
Hay una diferencia con las de antes: este teatro lo construimos los espectadores. Elegimos a los actores porque creímos en el director y en su argumento.
Y ahora pagamos la entrada para que actores y director empresario cobren sueldos importantes, a cambio de obras malas que nos defraudan. Eso sí: todos se creen salidos del Actors Studio y nos miran desde arriba, sentados entre Dionisio y Melpomene, con una superioridad inalcanzable. El director empresario, mientras tanto, dice "siga, siga" y, frotándose el anillo, piensa: todo pasa.
¿Y el teatro? Pagamos las entradas, ellos cobran y la sala se cae: telón hecho jirones, escenario destruido, butacas rotas, revoques en el piso. Los actores, en vez de arreglarlo, nos piden un aporte solidario.
Lo peor es que, con la obra fracasada, los espectadores, que somos todos, los seguimos eligiendo.
Año tras año pagamos para ver la misma función rocambolesca.
Quizás llegó la hora de preguntarnos si vale la pena seguir pagando por un espectáculo cada vez más bochornoso.
Elegir otros actores, otro empresario, y ponernos a reconstruir el teatro que es de todos. El año próximo hay que renovar la mitad del elenco. Propongo mirar qué condiciones actorales tienen los que elegimos: que al menos hayan hecho un curso de actuación por correspondencia. Y a la mitad que se queda, que la manden a una academia.
Actores, tomen nota: si esto sigue asi, se quedan sin teatro y sin sueldo. Y nosotros, los espectadores, decidimos quién sube al escenario el año próximo.
El teatro es de todos.
Firma: Carlos A. Font.

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