Carta abierta a los firmantes del petitorio para mayor seguridad.
Yo no firmé ni jamás firmaría una petición como esa, porque solicitar mayor vigilancia, más policías para protegerse de delincuentes adolescentes que viven en la pobreza, el desamparo, la indiferencia de todos, la postergación eterna, denota no importarle nada de los demás. Estos adolescentes necesitan ser rescatados de esa vida miserable, humillante, marginal, que se los guíe para llegar a ser personas dignas, instruidas, con proyectos nobles, etc. como cualquiera de nosotros. Sin embargo piden más protección contra ellos. Negarle la oportunidad de mejorarse a alguien es propia de miserables. Algunos dirán: “Para eso están sus padres, su familia, no nosotros”, cuando todos sabemos que esos padres, esas familias son como ellos, o mejor dicho, esos chicos son el reflejo de las personas y ámbito en que se están criando, si no por qué ellos se drogan y salen a golpear y robar y los hijos de ustedes. No, no creo que sea por azar o por gracia divina de Dios hacia ustedes. ¿Se detuvieron a pensar como sería la vida de Ustedes si les hubiese tocado en suerte nacer como ellos, crecer en ese ambiente miserable, humillante, de olvido, desamparo, malos tratos etc.? ¿Serían las personas que son? ¿Tendrían lo que tienen? ¿Le darían a sus hijos lo que les dan? ¿Qué proyectos, qué sueños tendrían, creciendo en esa situación? ¿Cómo se sentirían? Seguramente muy mal, y quizás resentidos, angustiados, sin interés alguno por algo, vacíos y frustrados en casi todo, o sea que no serían lo que son hoy ni tendrían lo que tienen. Uds. saben y tiene la obligación moral de considerarlo, por haber tenido la oportunidad de formarse que ellos no tuvieron, que es casi imposible no delinquir viviendo en la miseria y no importarle nada, porque nada tienen, particularmente en una sociedad, en un mundo donde se pregona constantemente la felicidad de tener toda clase de objetos, bienes, ropas, alimentos, de determinadas marcas impuestas por las empresas. La imposibilidad de tener algo de esto y la droga sumando a la falta de educación son fatales para cualquier sociedad, pero particularmente para ellos mismos. Creo que todos deberíamos pedir si no por consideración al menos por conveniencia, ya que ni nuestros gobernantes, ni los políticos de turno jamás hicieron algo, la creación de una escuela- hogar- taller para que esos chicos puedan mejorarse como personas, darles un sentido a sus vidas, salir de ese ambiente donde viven o están rodeados, lograr ser personas dignas. No podemos negarles esta posibilidad. Enviarlos a la Plata o a donde fuere cada vez que delinquen de nada ha servido hasta ahora. Conviene ocuparnos de ellos para no seguir preocupándonos por ellos. De no hacerlo así, ¿cómo creen que serán los hijos de estos adolescentes de hoy? Matías Tecles - D.N.I. 13.937.140

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