Carta abierta de un papá a otro
Hola, soy uno de los tantos papás que envío a mi hijo a la Escuela Nº 1. En el día de ayer recibí una nota, en la que la escuela pide una colaboración para arreglos veraniegos, siendo que existe una cooperadora, y soy uno de los pocos que con sacrificio abono mes a mes. Sentí “vergüenza ajena”, aquella que deberían sentir los padres que no la abonan y empujan a la escuela a salir a mendigar la compra de una rifa para subsistir. Yo entiendo que no todos puedan pagar, pero por ejemplo en el curso de mi hijo sólo cuatro o cinco lo hacen. ¿Qué sucede? ¿Ninguno puede? O es muy cómodo exigir que la escuela forme a nuestros hijos sin dar nada a cambio? No niego que para muchos no es posible, pero sí creo que todos amamos a nuestros hijos y creo que el amor se lo demostramos también cuando garantizamos que en invierno no pasen frío ni en verano calor, y que sé yo cuántas cosas más que podrían tener si todos cumpliéramos. Para mí, mi hijo es lo más importante de mi vida y no lo mando a la escuela como si fuese un depósito, “lo mando a que se haga hombre” y desde mi lugar trato de colaborar. Pero aquellos que no pagan son los que primero llevan la bandera del “la educación es un desastre” ¿De qué educación hablan si ésta comienza por casa? Tal vez sea agresiva mi carta, pero es lo que sentí y creo que siente la escuela, pero por razones obvias no puede salir a decir lo mismo. Gracias por haber leído mi carta, espero que alguno que la escuche piense que ser papá no es sólo traer un hijo al mundo. Ser papá es mucho más allá de eso. Nuevamente gracias. Simplemente un papá de la Escuela Nº 1. D.N.I: 16.831.216

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)