Carlos Ladowoski, inocente: “El pueblo hizo justicia”
El policía fue absuelto durante el debate oral y público en el que se lo juzgó por la muerte de Jonathan Bianchi. La Fiscalía sostenía que había sido un caso de “gatillo fácil”, pero la defensa logró convencer al jurado de que el disparo fue accidental.
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Los ciudadanos que conformaron el jurado que evaluó las pruebas de lo que sucedió el 1 de noviembre de 2014 en Pueblo Doyle, cuando Jonathan Bianchi murió tras recibir un impacto de bala en medio de un forcejeo entre miembros de su familia y el policía Carlos Ladowoski, consideraron inocente al efectivo acusado.
“Soy inocente. Salí absuelto. Se hizo justicia. El pueblo hizo justicia”, dijo ayer a La Opinión Carlos Ladowoski cuando apenas pasadas las 19.00 se dio a conocer el veredicto del jurado de 12 vecinos de toda la región, quienes consideraron que no tuvo responsabilidad en la muerte del joven Bianchi, a pesar de los planteos que hizo la fiscala Viviana Ramos, quien sostenía que el caso encuadraba en uno de “gatillo fácil”.
Dos días en la vida
Fueron dos duras jornadas en los Tribunales de San Nicolás. El lunes a primera hora comenzó el proceso de selección de los titulares y suplentes integrantes del jurado ciudadano que definió el destino de Ladowoski, quien estaba en disponibilidad como miembro de la Policía Bonaerense desde que sucedieron los hechos, hace casi tres años.
A las 12.30, los testigos empezaron a desfilar. Fue un día complicado para todos. La Fiscala Ramos acusó al policía que acompañaba a Ladowoski en el procedimiento de “falso testimonio” porque encontró contradicciones entre su relato durante el debate oral y lo que había testificado durante la instrucción de la causa.
Ramos, que tenía una férrea posición de acusación contra el efectivo, hasta quiso procesar a uno de los testigos de Pueblo Doyle.
El martes fue el turno de los peritos y profesionales que intervinieron en el caso, para dar luego lugar a los alegatos.
Las posiciones eran extremas: mientras Ramos pidió de 8 a 25 años de prisión por “homicidio”, el abogado Hugo Lima (h), defensor del policía, pidió su absolución. El jurado comenzó a deliberar. Con cuatro votos que se inclinaran por la inocencia, alcanzaba.
Así fue: una hora más tarde, un eufórico Ladowoski informó que lo habían declarado inocente. Hace 15 días había hablado con este medio para dar cuentas de su versión de lo que sucedió aquel día, por primera vez en tres años.
Un hecho confuso
El 1 de noviembre de 2014, alrededor de las 20.00, un integrante de la familia Bianchi –considerada “conflictiva” en Pueblo Doyle, al punto de que los vecinos pidieron su “expulsión” al entonces intendente Guacone–, un joven menor de edad, llegó en una moto a la estación de servicio ubicada a la vera de la ruta 191, acompañado por su hermanita, de 10 años.
Carlos Ladowoski lo interceptó para pedirle la documentación del ciclomotor. Mientras ello sucedía, otros miembros de la familia se acercaron, lo que desató un enfrentamiento que terminó con gritos, forcejeos y disparos.
Hubo cartuchos de estruendo, postas de goma y una bala de plomo: la que salió del arma reglamentaria de Ladowoski y atravesó el cuerpo de Jonathan Bianchi, quien murió en el Hospital, donde lo operaron sin suerte.
La causa recayó en la Fiscalía de Gabriela Ates, que estaba de licencia. La subrogaba el Fiscal Manso, que se enteró de la gravedad de los hechos alrededor de dos horas después, cuando un periodista de La Opinión lo llamó por teléfono para hacerle una consulta sobre el caso.
Como había un menor de edad involucrado, el expediente pasó a la Fiscalía del fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, que instruyó toda la investigación, aunque luego volvió al fuero ordinario. Fue una de las primeras causas que le tocó a Ramos, apenas asumida.
Cuando elevó la causa a juicio, la Fiscala sostuvo que los elementos reunidos permitían establecer que Ladowoski había disparado por la espalda y con intención al joven Bianchi.
Sus argumentos no convencieron al jurado, que optó por declarar inocente al policía al considerar veraz el relato de su defensa, que sostuvo que el arma se disparó cuando en medio del forcejeo los Bianchi intentaban robar la 9 mm reglamentaria del efectivo.
