Cansados de robos, vecinos de la zona rural camino a Río Tala exigen respuestas
Elevaron una nota al intendente y se reunieron con autoridades policiales para relatar los constantes hechos de violencia de los que son víctimas y el temor con el que viven. La Policía se comprometió a diagramar recorridos, pero a la reunión no asistió la Patrulla Rural, responsable de la seguridad de la zona. Advirtieron sobre la posibilidad de un tractorazo y exigieron que el Ministerio de Seguridad intervenga en la situación.
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Están hartos. De que les roben. De que denuncien y no haya respuestas. De que los mismos que entraron al campo de uno la semana pasada estuvieron en el de otro hace pocos días. Están hartos. Los vecinos de la zona rural camino a Río Tala no tienen descanso. Literalmente: porque si se duermen los despiertan los perros o las alarmas porque hay delincuentes en los galpones, o porque se tienen que turnar para dormir porque alguien tiene que quedarse despierto por las dudas.
Las historias que los vecinos de Ruta 1001 entre Los Cuatro Robles y el camino que desemboca en Ruta 9 son repetidas. Se las contaron en abril al Secretario de Seguridad Eduardo Roleri, tras pedir una audiencia al intendente Salazar. El lunes se las volvieron a contar a las autoridades de la policía de seguridad urbana y de investigaciones, luego de que el reclamo de una vecina en el aire de Sin Galera provocara el cimbronazo.
Con quienes no se pudieron reunir es con los policías que tienen responsabilidad sobre la seguridad en el campo. El Comando de Prevención Rural o Patrulla Rural, como se los denomina habitualmente, no se hizo presente en la reunión citada para el lunes en el comercio ubicado en Crucero General Belgrano y Ruta 1001. Como el General Alais, Roberto Iacometti, titular del Destacamento con asiento en la zona de la estación de rebaje de Ruta 191, “estaba en camino”, pero nunca apareció.
La reunión, entonces, la encabezaron el segundo de la Distrital, el comisario Miguel Ferreyra –Gallo sufrió un inconveniente de salud–; el titular de la Comisaría, Juan Catalano; y la responsable de la DDI, Viviana de Simone.
Como contó una de las participantes, recibieron todas las quejas y reclamos, a pesar de que la zona no es jurisdicción suya, ya que la seguridad del campo está a cargo del Comando de Prevención Rural de la Policía Bonaerense, que depende de un Jefe de Zona con asiento en Pergamino.
La precaria situación de seguridad de quienes viven en el campo no es novedad. En los más de 1400 km caminos rurales que posee San Pedro se cuentan historias de delitos. Aun así, lo que expresaron quienes viven a escasos kilómetros de la zona urbana es escalofriante.
“Vamos a terminar como Gomila o como el médico, dando explicaciones de por qué se te saltó la chaveta”, dijo una de las vecinas de la zona, que trajo a colación dos casos extremos: el asesinato de Lido, el anciano viverista que no quería irse de El Espinillo y a quien ultimaron a balazos cuando llegó a su casa y se encontró con delincuentes; y el de Lino Villar Cataldo, el cirujano que mató a un delincuente que lo había asaltado en Loma Hermosa, en el conurbano bonaerense.
Petitorio, reuniones y temor
Tanto el texto que remitieron al intendente Salazar como en las reuniones que mantuvieron con Roleri en abril y con las autoridades policiales el lunes, el relato es el de vecinos temerosos.
Las historias de robo van desde alambrados cortados para llevarse una bolsa con naranjas a animales mutilados, plantines con los que los delincuentes instalan su propio invernadero, serenos maniatados, productores rociados con nafta, chicos apuntados con armas en la cabeza, camionesjaula preparados para robar 87 animales o 700 pollos secuestrados de un galpón que terminaron en comercios de barrio.
Cada hecho que sucede renueva el temor. Por ello, en la zona proliferaron las rejas reforzadas, las sistemas de monitoreo con cámaras de seguridad que en muchos casos fueron comprados con créditos obtenidos para ese fin, hay grupos de WhatsApp con el que todo el tiempo se avisan si ven movimientos raros, que los hay a toda hora.
“Ya nadie va a los cumpleaños. Si hay una cena familiar, alguien se queda en casa”, contaron. Incluso refirieron que hay vecinos que crían cerdos y que tienen “los chiqueros cada vez más cerca” de la vivienda, para escuchar cuando entran los ladrones.
Para colmo de males, no pasan apenas días desde que se cometen los robos que se encuentran con sus pertenencias en Facebook, a la venta. “Hacés la denuncia y te piden los papeles de la pala, que era de tu abuelo”, se quejan.
El problema de la Patrulla Rural
“Estamos indefensos”. “Tenemos miedo”. “Nos da terror llegar a cualquier hora”… son frases recurrentes. Es que aunque Roleri dijo que fue “una muy buena reunión” la que mantuvo en junio pasado, tras hablar con los vecinos, con todas las fuerzas policiales, incluida la Rural, los resultados no están a la vista.
“Nos pusimos de acuerdo para realizar operativos en forma conjunta con otras fuerzas, e incluso la presencia de Gendarmería. El intendente pidió mayor presencia en la zona más vulnerable, que es la rural, nos pusimos de acuerdo con la Patrulla Rural para hacer operativos e implementar interceptaciones en los caminos rurales para evitar este tipo de ilícitos”, dijo en ese momento el Jefe Distrital Fabián Gallo. Entre sus hombres encogen los hombros cuando se les pregunta sobre la “presencia” de la Rural en los operativos.
El reclamo respecto de la policía que se ocupa de la inseguridad en los campos está vinculado a las demoras que, incluso, los vecinos entienden porque saben que el destacamento está lejos.
Aunque ahora está más cerca. Antes estaba en Pueblo Doyle. Tanto salían a patrullar que les entraron a robar porque dejaban el edificio sólo bajo la custodia de un perro, que no pudo hacer honor al famoso Chonino –can héroe de la Federal que tiene estatua, calle y por el que se celebra el Día del Perro en la Argentina– y los ladrones se llevaron todas las armas y municiones que había.
Hoy la Patrulla Rural cuenta con cinco móviles, todas camionetas 4×4 en perfecto estado, y hasta les entregaron llantas y cubiertas donadas por una automotriz japonesa con asiento en la zona.
Que las camionetas estén limpias es motivo de chiste entre sus colegas de la policía de seguridad, cuyos pocos patrulleros están destartalados. Las estadísticas de esclarecimiento de hechos y de detenciones tampoco juegan mucho a favor de los de Iacometti.
Durante la reunión del lunes, los vecinos contaron a las autoridades policiales acerca de situaciones del tipo “no puedo mandar el móvil porque está en Santa Lucía”, a lo que ofrecieron que llamen a la Comisaría o al Destacamento de Río Tala.
“La patrulla, de las 7 hasta las 10, 11 de la noche, van y vienen, van y vienen, de la Rural y de la otra, pero después es tierra de nadie”, se quejaron.
“No es mi interés sacarme el problema de encima, pero hay una cuestión de competencia”, aclaró el Comisario Ferreira, que puso a la Policía de Seguridad urbana a disposición.
La semana pasada recibieron cuatro motos que quizás puedan colaborar cuando los delincuentes se meten en los campos a bordo de vehículos de esa característica para robar, por lo que es difícil perseguirlos a campo traviesa en patrullero.
“Sería importante que los de la rural conocieran los caminos, la gente que vive, los establecimientos, los apellidos, porque ni eso saben”, dijeron en la reunión.
En busca de soluciones
Los vecinos están organizados. Se comunican entre ellos y están alertas. Advirtieron que no descartan un tractorazo para reclamar y repiten que necesitan la presencia policial en la zona de conflicto.
“Uno decide vivir en el campo, a 3 mil metros del pueblo, somos dueños de elegirlo, pero no se puede así, cuatro o cinco asaltos, torturas, te da miedo, llega la noche y tenemos miedo, cada 15 días te roban”, fue el reclamo de un vecino.
Lo que piden es patrullaje, operativos de interceptación para que las motos sin seguro y sin documentación dejen de circular. Los relatos abundan: uno contó que un Peugeot viejo ingresó a un campo con un batán, que todos saben quién es, pero que no lo pudieron agarrar in fraganti. Es el que robó los plantines y puso un invernadero en su casa. “Está lleno de puestos de naranjas, por todos lados. ¿Alguien les pide la boleta, para ver de dónde lo sacaron?”, señaló otro.
La queja también alcanza al poco efectivo Destacamento policial de La Tosquera, ubicado lejos de la zona urbanizada y en el predio cedido por un empresario, al que le vino muy bien tener la policía cerca.
“La inauguración del destacamento de La Tosquera fue una puesta en escena, vino el Ministro y qué sé yo, pero no pasa nada”, dijo, enojado, una víctima de robos. Lasautoridades policiales entienden que debería estar más cerca del poblado y de hecho así lo manifestaron en más de una oportunidad ante el Ministerio de Seguridad.
Como chistes de televisión, pero en la vida real
Algunas de las cosas que cuentan los vecinos de la zona rural camino a Río Tala parecen guionados por humoristas de los más afamados programas de televisión. Pero no. Todos son verídicos. Pero aún: todos están vinculados con el grado de violencia que sufren y con la falta de respuestas por parte de las autoridades.
“Parece la vecindad del Chavo: una que vino a llevarse los caballos que estaban dentro de mi campo me amenazaba y los policías estaban al lado, es joda. Me mandaron a la Fiscalía a hacer la denuncia por amenazas porque dicen que son peligrosos. Y fui y le dije a la fiscala que los policías eran testigos”, relató una vecina.
“Una vecina me avisó que andaban unos con unos perros, salí de mi casa y había cinco personas. Les dije: ‘¿Qué están haciendo?’ y respondieron: ‘Estamos cazando’. ‘Sí, pero estas acá en mi campo’, les dije. ¿Sabés que me dijeron? ‘Sí, pero las perdices no son tuyas’, y tiraron un tiro al aire. Eran las dos de la tarde”, contó otra mujer.
“Entran tipo bandada, cinco o seis; cortan alambre, cortan todo, y se llevan, es un saqueo, como se veían los saqueos de supermercado, así los vemos en las cámaras al otro día”, contaron.
“Estamos armando una lista de dónde vive cada uno, porque en el pueblo es más fácil, pero acá en el campo no, estamos armando un plano con el nombre de los vecinos, quiénes están en los alrededores, tratando de organizar un poquito eso también”, señalaron tras la reunión, que tendrá nueva edición el martes próximo a las 17.0 y para la que, otra vez, citaron a la Patrulla Rural.
