Canaletas Rock fue una fiesta inolvidable
Público y artistas coincidieron en señalar a la 20º edición del festival como la mejor. El Viejo Astillero congregó a cientos de personas durante toda la jornada del sábado.
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Eran las 13.00 de la tarde y el sol brillaba sobe el escenario, que se levantaba a orillas y a espaldas del riacho para recibir a las ocho bandas sampedrinas que fueron parte de esta vigésima edición del festival Canaletas Rock, que fue el de mayor convocatoria y el más extenso desde que en 2009 un puñado de músicos y colaboradores emprendieron la aventura de generar un espacio identitario para la música local.
Caspa le puso punk y hardcore melódico a la tarde, con grandes momentos como la intepretación del tema de Ghostbusters o la versión de Heartshaped box de Nirvana.
Cayen al Duende dispuso su original propuesta en la que conviven Héroes del Silencio y el heavy metal clásico con Los Gardelitos y la herencia local de bandas como La Mugre, de cuyas diversas etapas fueron parte algunos de sus integrantes.
El Inconsciente propuso un set cuyos climas van desde la canción al punk, de la elaboración precisa para escuchar y reflexionar al grito desgarrador sobre acordes de quinta a toda velocidad.
La murga Barranca Abajo, conformada por chicos del barrio, le puso ritmo y color a la jornada rockera.
Viento Rítimico fue pura fiesta. Seis músicos en escena y el reggae como base para una música que es única en su estilo. Arreglos de voces, climas percusivos, guitarras precisas y teclados omnipresentes forman parte de sus shows.
Madreperla desplegó potencia de power trío para las canciones de autor que son el sello característico de su música, donde confluyen influencias como Spinetta y Aznar con Dream Theater y Adrian Belew.
Barromanta también sonó potente. La base de bajo y batería ofician como estructura que sustenta las dulces guitarras y voces de las canciones de Débora Marroco, otra de las autoras exquisitas del rock local.
Ya entrada la noche, Orden Masyaf le puso metal a la jornada. Dos guitarristas de muchas horas de práctica y gran conocimiento del estilo; una base de bajo y batería con dos hermanos que sostienen el ritmo; y una voz ideal para el estilo delinean la propuesta.
El cierre estuvo a cargo de Despierta, otro power trío donde dos hermanos llevan bajo y batería en tiempos impredecibles. Una proyección de sonido de metal moderno con ambientes progresivos, a lo Tool.
Artesanos, artistas callejeros, mensajes contra la violencia de género a cargo de las Libres de Miedo, una cantina a beneficio de la escuela rural N° 16, la FM La Correntada de la cooperativa Las Canaletas transmitiendo en vivo y el apoyo de la Dirección de Cultura con el sonido fueron parte de la fiesta.
Al finalizar, los rostros de los organizadores lo decían todo. Las sonrisas de emoción contagiaban. Entre los artistas el clima era el mismo. El público llegó temprano y se fue bien tarde. Todos ya están pidiendo por la edición Nº 21.
