Cambiaron las figuras pero no las mañas
El Gobierno dispuso dos sumarios administrativos a raíz del robo de la recaudación del fin de semana del Buque Museo y de demoras en el depósito del dinero que ingresa por el museo de Vuelta de Obligado. El exdirector de Cultura Aguilar volvió a la carga por el Centro de Documentación Histórica y no pudo evitar recordar que lo echaron “sin explicaciones”. Desde que no está, el dinero de los museos entra a cuentas asignadas.
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La recaudación de los museos, uno de los motivos por los que José Luis Aguilar quedó en la mira y fue eyectado de la Dirección de Cultura, volvió a generar polémica en las últimas semanas luego de dos episodios que obligaron al Secretario de Desarrollo Social Nicolás Macchia, de quien dependen esos organismos, a iniciar sumarios administrativos.
En ese marco, y con algunas restructuraciones de personal en el área, donde muchos se negaban a hacer ciertas tareas que antes hacían con especial deferencia, reapareció José Luis Aguilar para cuestionar a sus sucesores y autoelogiar su propia gestión.
Eso sí, de la carencia de elementos formales para justificar el ingreso y egreso del dinero que se percibía por los famosos “bonos contribución” durante sus años al frente del área prefiere no hablar y tampoco nadie le pregunta. Quizás por eso ya no tiene en cuenta para sus comunicados públicos al primer medio de la ciudad que se ocupó de su tarea conservacionista y de cada uno de sus posteriores logros, pero también de las falencias.
Dos casos “de aquellos”
Aunque José Luis Aguilar le endilga a La Opinión una animadversión para con él por haber hecho público un expediente que elevó su entones superior Pablo Ojea al intendente porque nadie podía explicar cómo se rendía el dinero de los museos, el Ejecutivo tuvo que reacomodar esa situación tras su expulsión con la creación de cuentas especiales donde va el dinero.
Sin el siempre coordinador del Grupo Conservacionista de Fósiles, la manía de no ser claros respecto de lo que sucede con la recaudación de los museos continuó, al igual que otras tantas que involucran a empleados de frágil capacidad para reconocer que tienen a su cargo la protección del patrimonio público.
Dos casos obligaron al Gobierno a iniciar sumarios administrativos relacionados con dinero de los museos.
Por un lado, hay uno cuyo objetivo es deslindar responsabilidades de quien tenía a su cargo el dinero de la recaudación del museo de sitio de la Batalla de Obligado, a raíz de las demoras en la rendición y posterior depósito en la cuenta que el Gobierno creó especialmente para ese lugar tras la expulsión de Aguilar, tal como hizo con el Paseo de los Túneles, dos sitios cuyos ingresos siempre quedaron a la voluntad de lo que la ética del exfuncionario le dictara a la hora de declararlos, pero sin instrumento administrativo alguno que lo respalde.
Por otro lado, otro sumario buscará deslindar o señalar responsabilidades en el robo de una mochila donde había alrededor de 4 mil pesos provenientes de la recaudación del buque museo General Irigoyen.
El dinero desapareció cuando el empleado que tiene a su cargo la tarea de cobrar entradas dejó la mochila el domingo alrededor de las 18.00 para acompañar al sereno a otro sector del buque, cuando todavía había visitantes en el lugar.
No es la primera vez que faltan cosas del buque museo tanto en la gestión Aguilar como en la posterior, primero a cargo del Director de Cultura Leonardo Pascual y luego de la Oficina de Coordinación de Museos que conduce Marisa Corvalán.
Yo, mí, me, conmigo
José Luis Aguilar encabezó esta semana una nueva “cruzada” para autoelogiarse y cuestionar la decisión del Gobierno de Giovanettoni de prescindir de sus servicios políticos.
Esta vez se ocupó de acusar a las nuevas autoridades del área de “vaciar” el Centro de Documentación Histórica que funciona en la torre del Palacio Municipal. Este semanario tuvo que reconstruir el tema a partir de las publicaciones de colegas, porque Aguilar quitó a este medio de sus contactos de mail por lo que sus comunicados ya no llegan a las bandejas de entrada institucionales ni a las personales de los periodistas que escriben en estas páginas.
El Grupo Conservacionista de Fósiles, Amigos del Patrimonio Cultural y el Centro de Estudios Históricos expresaron que “las principales herramientas” de ese lugar fueron “extraídas” y “llevadas a la Dirección de Cultura de la Municipalidad”, lo que, dicen, fue confirmado por Marisa Corvalán. Se trata de una computadora y una impresora multifunción.
El comunicado es de “repudio” y califica de “desatino y atropello en el manejo del patrimonio cultural de nuestro partido” la decisión del Ejecutivo. Consultado por La Opinión, el Secretario de Desarrollo Humano Nicolás Macchia explicó que desde que se fue Aguilar el lugar permanecía cerrado y que no había rastros de la llave del candado, por lo que hubo que romperlo y reemplazarlo para ingresar a un lugar cuya protección depende del Gobierno. A su vez, confirmó el traslado de la computadora y la decisión de articular con el Centro de Estudios Históricos para que la sala tenga la actividad que corresponde y que jamás, con excepto de la pomposa inauguración, tuvo, después de todo.
El texto aprovecha para señalar “el deterioro” del buque museo y del Paseo de los Túneles. De la misma manera, aprovecha para cuestionar la gestión posterior a la propia:
“Algunos funcionarios dicen públicamente que les interesa la cultura y el turismo. Los hechos demuestran lo contrario. Sin dudas, son hechos que obedecen a una política que de cultural… no tiene nada”, cierra el texto.
