Cachi Atrip: “Aquí habla el traidor”
Pasaron las elecciones y el ex Secretario de Gobierno tuvo que acostumbrarse a que su nueva función iba a estar ligada al Concejo Deliberante, se sintió abandonado por parte del Ejecutivo y confirmó que su relación con Guacone ya no es la misma. “No tenemos diálogo”, aseguró.
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Desde el momento que Norberto “Cachi” Atrip asumió como Concejal tras el triunfo que consiguió la lista del Intendente Pablo Guacone quedó claro que algo se rompió entre el ejecutivo y el exsecretario de Gobierno.
En el mismo momento que trascendió que Atrip formaría parte del la lista todo hacia suponer que el ahora exfuncionario nunca asumiría como Concejal y continuaría trabajando, codo a codo, con el Intendente desde el ejecutivo pero no fue así.
Atrip asumió y ese mismo 7 de diciembre de 2011 dejó de formar parte de las reuniones importantes, su voz dejó de tener peso dentro del círculo oficial y el trato, de palabra, que había realizado con el Intendente parecía no tener el fin que esperaba el ahora Concejal.
Las primeras muestras de descontento comenzaron a notarse con el trascurso de las reuniones en el Concejo Deliberante, cuando en la primera sesión ordinaria Atrip mostró una postura diferente a la de su compañera de Bloque y defensora del Intendente Municipal, Sandra Mari; y terminaron de confirmarse pocos días atrás.
“No tengo diálogo oficial con el ejecutivo y no hablo con el Intendente”, aseguró Norberto Atrip en comunicación con La Opinión mientras se tomaba unos minutos en una reunión de comisión.
Lamentó haber roto esa relación y sostuvo que él “no es el centro del mundo” y explicó que el malestar se produjo después de que apoyara “la candidatura de Pablo Guillermo Guacone hasta los huesos”, y tras el triunfo obtenido “se rompiera un anteproyecto hablado de cómo se trabajaría una vez ganadas las elecciones”.
Mientras el Concejal intenta buscar una explicación a este alejamiento repentino y a la falta de palabra entre ambas partes, aseguró que él puso todo para que Guacone crezca como Intendente, puso todos sus contactos provinciales y nacionales a disposición del Jefe Comunal, le abrió puertas en distintos ministerios que se cerraron frente a la cara de Atrip, cuando los viajes a La Plata comenzaron a hacerse más que frecuentes.
“Creo que Pablo no confió lo suficientemente en mí o no satisfice sus necesidades como Secretario de Gobierno, sino estaría en el cargo”, aseguró Cachi quien además confesó que el Intendente no fue quien lo eligió para el puesto sino que fueron sus compañeros quienes lo propusieron y Guacone aceptó.
Lo cierto es que, hoy por hoy, Atrip trabaja más cerca de la oposición que del oficialismo, se lo ve creando proyectos con Mario Sánchez Negrete y el Presidente del Concejo, Martín Pando, y poco con sus compañeros de bancada. “Él debe pensar que yo le debo muchas cosas y que soy un hombre desagradecido”, sentenció el exsecretario de la producción de Mario Barbieri y aseguró que le duele mucho el hecho de haber quedado relegado de la política municipal.
Aunque a muchos les duela y les moleste, Cachi tiene una historia y una experiencia política que poco podrá ser manchada por un acuerdo que sólo las dos partes involucradas sabrán quien cumplió y quien dejó de hacerlo.
“Yo no me creo un hombre importante ni mucho menos. Me han dicho, de manera anónima, muchísimas cosas hirientes. El menú está servido para quienes quieran venir y hablar de política”, expresó Atrip invitando a una entretenida charla a todos aquellos que lo tildan de “veleta”.
Finalizando la conversación señaló: “Ojalá pudiera deshacerme de los complejos de sentimiento de culpa por cómo he tratado a mi familia, el complejo de culpa de cómo he tratado al peronismo y a mis compañeros. Ojalá que pueda superar esa carga culpable de los errores que he cometido y poner el valor de lo que hice cundo fui joven y lo que seguí haciendo cuando fui creciendo”.
César, Bruto, el Dante y los desagradecidos
Norberto “Cachi” Atrip hizo gala de sus inclinaciones literarias y en varios pasajes de la charla hizo parábolas sobre la realidad política local y asuntos históricos y poéticos.
En referencia al chiste de “aquí llama el traidor”, recordó el caso de Bruto, que asesinó a César y quedó en la historia como tal, aunque para Atrip “es un falso traidor”, porque lo mata porque el otro “quería ser precisamente un César en lugar de respetar el proyecto de República”.
Sostuvo que lo suyo “tal vez sea un exabrupto” y que en cualquier caso puede ser calificado como un desagradecido, aunque no dejó de recordar hablaban mucho “en el círculo que hizo la génesis que llevó a Pablo a la intendencia” sobre cómo el Dante, en la Divina Comedia, para referirse al cielo “no tuvo ningún miedo” pero “cuando tuvo que enfrentar al infierno le dio temor entrar y lo hizo de la mano de Virgilio, el padre de los poetas, que era un hombre sereno, paciente, elocuente y fundamentalmente generoso”.
En ese marco, disparó: “Dante tenía preconceptos y pensaba que en el final del infierno iba a encontrar traidores, violadores, etc., lo peor de lo peor; pero a medida que se iba hundiendo en las profundidades, en el fondo encontró a los desagradecidos”.
