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Franco Gorla, un joven vecino del Paraje Vuelta de Obligado, partió con su lancha hacia una jornada de pesca y al llegar a destino observó un objeto circular cubierto de un grueso manto de óxido sobre la arena del lugar, que acercó al Museo de Sitio Batalla de Obligado.
Mediante comparaciones de esta pieza con diferentes elementos de la época del combate, realizadas por el Grupo Conservacionista de Fósiles que articula el Museo, se determinó que se trataría de una argolla utilizada en las monturas de la caballería federal.
Estas argollas, al igual que en la actualidad, ceñían las fajas que sujetan la montura al cuerpo de los caballos. En algunos casos son de hierro y en otros están hechas en bronce. La recuperada por el joven Gorla en Vuelta de Obligado es de hierro común y, en un sector, se observa un conglomerado de óxido diferente al resto de la pieza que permite sugerir que, en ese punto, se mantuvo, durante el proceso de oxidación, el nudo de tiento que sujetaba la cincha a la pieza.
La degradada argolla metálica fue hallada en inmediaciones de la desembocadura del arroyo Los Cueros, uno de los puntos que algunas fuentes criollas señalan como uno de los lugares donde la flota anglo-francesa intentó un desembarco que fuera repelido por las tropas federales.
El accionar de la caballería en la Batalla de Obligado fue uno de los pilares de la defensa de Mansilla, comandada por Facundo Quiroga, hijo del conocido “Tigre de los Llanos”, y dan cuenta de su presencia las puntas de lanzas que se han recuperado en el lugar. Por otro lado, algunas fuentes inglesas y francesas mencionan que, al desembarcar en Obligado, encontraron en la playa numerosos muertos junto a restos de varios caballos destrozados por la artillería de la flota invasora.
