Bustamante reemplazó a Blanché al frente de la Comisaría
Finalmente el ex titular de la comisaría de Baradero ocupa desde el lunes el cargo que ostentaba el Comisario Gustavo Blanché. Ibañez dispuso el relevo y su próximo destino sería la DDI de San Nicolás.
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Desde el lunes a la noche, el Subcomisario sampedrino Daniel Bustamante se hizo cargo de la Comisaría de la ciudad en reemplazo del Comisario Gustavo Blanché.
Más allá de la ola de inseguridad que desde hace aproximadamente un mes azotaba y se había incrementado en la ciudad, y que no difiere para nada de lo que venía sucediendo durante la gestión de otros Comisarios, la salida del ex titular se fue acelerando por diversos motivos.
El punto de inflexión terminó siendo la denuncia pública de un dirigente gremial que involucró al policía en presuntos hechos de corrupción de los que dijo tener pruebas, las mismas que ahora deberá exponer ante la Justicia por la presentación legal que Blanché efectuó para desmentir al denunciante.
El ahora ex titular de la Comisaría local sería destinado a la DDI de la Departamental San Nicolás, por gestiones del propio Jefe de toda la fuerza en la zona, Darío Ibáñez.
El nombre del Subcomisario Bustamante comenzó a sonar antes de que Blanché asumiera, hace meses atrás, pero en aquel momento no se dio, en medio de serias diferencias provocadas entre el Foro de Seguridad y el ex Jefe Departamental Hugo Prado. Ahora, con más olor a capricho que otra cosa, el Subcomisario fue designado.
Bustamante viene de ser el titular de la Comisaría de Baradero, lugar que ocupó hace un año, luego de que se removiera de su cargo al ex Jefe Oscar Gómez, en lugar del polémico Raúl Franzoia, quien pasara a ser el titular de la Policía Comunal.
El pasado 11 de febrero, justo un día antes en que se produjera la muerte del joven Lucas Rotela, Bustamante había sido relevado de su cargo debido a que una ola de inseguridad azotara la vecina ciudad. Ahora, para el policía sampedrino el desafío es doble, ya que no sólo deberá hacerle frente a la problemática de la ciudad, sino que también deberá ponerle el pecho a la propia interna policial que, por más que se la quiera esconder, existe y pone en jaque a toda la fuerza.
