Buscan beneficios para empleados a pocas semanas del cambio de gobierno
Sindicatos que representan a los trabajadores hicieron reclamos formales e informales para que se reconozcan bonificaciones, recategorizaciones, traslados de áreas y reacomdamientos varios que incluyen favores de campaña. Giovanettoni no logró su objetivo de reducir las horas extras y Salazar tendrá una compleja tarea a la hora de revisar legajo por legajo para constatar quién cobra por lo que trabaja y quién no.
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A pocas semanas del cambio de Gobierno, la transición tuvo algunas rispideces y comenzaron los apuros para dejarle algunos temas que Cecilio Salazar deberá revisar con detenimiento, de acuerdo a lo que adelantó a La Opinión la semana pasada, cuando expuso en exclusiva en estas páginas algunos puntos relevantes de sus planes de Gobierno.
“Propiciaremos la declaración de emergencia económica municipal”, anunciaron desde Cambiemos cuando presentaron su plataforma política. La disponibilidad del personal es uno de los alcances de una medida de esas características. Cerca de Salazar saben que hay mucho por corregir y ordenar en ese sentido.
En un municipio donde la mayoría de los empleados tienen régimen de 48 horas semanales que no cumplen, en el que hay alrededor de 150 choferes y un verdadero festival de bonificaciones y horas extras, esta semana algunos sindicatos propiciaron reclamos formales e informales en busca de beneficios.
Varias áreas recibieron una nota firmada por sindicalistas, como la que ilustra esta página, en la que se solicita al Ejecutivo que tengan a bien contemplar situaciones de hecho en las que consideran que debe haber reconocimientos de derechos.
Dedicaciones exclusivas, premios por conducción, recategorizaciones, traslados de área y otras mejoras en las condiciones laborales que repercuten en los bolsillos de algunos trabajadores forman parte de los pedidos.
Algunos son formales, como el de la nota, y otros no tanto. Los últimos se hacen en conversaciones que no necesariamente se dan en el marco de la Mesa de Relaciones Laborales, que hace bastante tiempo que no se reúne.
Otros pedidos tienen asidero, ya que los protagonistas en efecto cumplen con tareas que no les fueron reconocidas de manera formal, aunque en muchos casos con mejoras en el salario vía horas extras.
Otros están más cerca de los favores varios. En alguno de ellos, el Ejecutivo podría tener cierta contemplación y hasta habría habido un pedido de “sugerencias” por parte del propio intendente, quien apuraría los últimos decretos en ese sentido.
En el Gobierno de Giovanettoni saben que hay dos cosas que no pueden hacer: el pase a planta permanente de jornalizados ni a temporaria de quienes cobran decretos de ayuda social con contraprestación de trabajo. El resto, todo parece ser materia de conversación, sobre todo para con aquellos que supieron ser fieles durante la campaña camino a las Paso.
El problema que surge en los reclamos que sindicatos hacen por las vías formales y no tanto es que el próximo Gobierno tendrá en pocas semanas la posibilidad de modificar los otorgamientos y allí vendrá el conflicto si se conceden estos “manotazos de ahogado”.
Para que los premios y bonificaciones sean “derecho adquirido” deben pasar al menos dos años, por lo que Salazar y su gabinete estarán en condiciones de “afinar el lápiz” para que cierren los números, y revisar los últimos decretos en busca de “sorpresitas” será una tarea obligada.
