Buscan acuerdo con Femeba para fortalecer la salud pública
El intendente recorrió el Hopital con autoridades de la Federación Médica de Buenos Aires, con quienes trabajan para un acuerdo que permita ampliar las prestaciones.
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La presencia de Guillermo Cobián y Liberto Castilla, presidente y vice de Femeba el lunes en el Hospital, junto al intendente Cecilio Salazar, los funcionarios del área de Salud y concejales, dice muchas cosas.
La Federación Médica y Osprera fueron las principales perjudicadas cuando el Círculo Médico local decidió aumentar exponencialmente el costo de sus prestaciones. Tanto que ambos se valieron de sus consultorios propios para sortear el conflicto.
Los responsables de Femeba habían tenido en ese momento un acercamiento con el Director del Hospital Pablo Picchioni, uno de los que desde la salud pública enfrentó al Círculo. Esa reunión tuvo lugar cuando el entonces Secretario de Salud Javier Sualdea no estaba en la ciudad. A su regreso, el vínculo del médico con la corporación profesional frenó aquel acercamiento, que ahora volvió a encenderse.
Las autoridades de Femeba se mostraron sorprendidas por la infraestructura hospitalaria local, aunque la carencia de insumos y equipamiento todavía se hace notar.
El plan es alcanzar un acuerdo entre el Estado local y la Federación. Piensan en consultorios, en derivación de internaciones y en un convenio que saque a Femeba de la conflictiva relación con las dos clínicas privadas, cuyo funcionamiento es blanco de críticas por la mala antención, el deterioro edilicio y la concentración desmedida de pacientes.
El horizonte es una tarea conjunta para lograr dos servicios con los que Herbas y Britos sueñan: neonatología, por un lado, y lo que denominan “una sala de partos modelo”, por el otro.
Del recorrido formaron parte el administrador Silvio Jaime, quien trabaja para mejorar la captación de recursos vía obras sociales de los pacientes, y el Jefe de Personal Carlos Médici, la mano de hierro que dispuso Salazar para encauzar la problemática del nosocomio, donde hay más administrativos que mucamas y que insume la mayor cantidad de horas extras de todo el municipio, producto de ese desfasaje.
Los concejales Juan Garavaglia y Horacio Neyra (responsable, a su vez, de Osprera local) también fueron parte de la comitiva. Además de Herbas y Britos, el exdirector y colaborador de la nueva gestión Diego Noto guió la visita.
El renovado Hospital cuenta con tres médicos menos, todos del servicio de Guardia, que decidieron renunciar a sus cargos por diversos motivos. Se trata de los profesionales Gustavo Alarcón, Nadia Martínez y Natalí Zingoni.
El primero fue Jefe de Guardia durante la era Picchioni y uno de los que denunció a Herbas cuando fue sumariado y apartado de su cargo. Además, él mismo afrontó un sumario que le costó 60 días de suspensión sin goce de haberes por el escándalo de los audios que intercambiaban por WhatsApp en pleno conflicto con el Gobierno de Giovanetton y que reveló Sin Galera. Su nombre quedará ligado por siempre al grito de “Juancito; despertate Juancito”, cuando en esos mensajes se referían a “desestabilizar” al entonces intendente y a su Director del Hospital, Diego Noto.
La segunda fue una de las líderes del reclamo, momentos en los que estaba muy, demasiado, cerca a un dirigente sindical. Tuvo participación estelar en los mensajes, aunque por escrito.
La tercera tuvo un perfil más bajo y no estaba involucrada en la novela del WhatsApp de aquellos días en los que montaron una carpa nunca habitada en la puerta de la Guardia para reclamar insumos, pero también dinero para viáticos.
En diálogo con La Opinión, Alarcón dijo que dejó San Pedro tras 10 años en el Hospital porque ganó un concurso para ejercer la medicina en el Poder Judicial de Santa Fe, lo que lo obligó a renunciar a todos sus trabajos. Dijo que el Municipio le debe dinero de guardias, sueldo y aguinaldo, además de los haberes de la suspensión, cuyo sumario quedó sin efecto y se le deben reintegrar.
“Les deseo que les vaya muy bien a todos. Me hubiese gustado irme quizás con un mejor recuerdo, pero bueno”, dijo, sin dejar de cuestionar a Cicop por los múltiples paros que sobrecargaron la Guardia cuando la conducía y la falta de “respaldo político”.
Nadia Martínez renunció un mes antes que Alarcón. Según pudo saber este semanario, lo hizo agotada por las situaciones desgastantes que le tocó vivir cuando le puso el cuerpo y la mente a la protesta.
Por su parte, Zingoni ya había renunciado una vez al Hospital de Santa Lucía, por falta de pago, algo que también influyó para tomar la decisión ahora.
