Burgos impulsó los buenos resultados en el “segundo semestre”
Los ingresos por las sanciones labradas a infractores de tránsito superan las marcas de la última década. Los años 2007 y 2008 fueron los de mayor cantidad de expedientes abiertos, pero 2016 indica que hubo un “antes y un después” de los cambios en Inspección General a la hora de cobrar las multas.
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Con el sello de “implacable”, el Juez de Faltas Fabián Rodríguez promedió en 2016 una recaudación de 250.000 pesos mensuales. Sin embargo al comparar los dos semestres, el segundo triplicó el dinero que ingresó a las arcas municipales. Labrar multas no es lo mismo que cobrarlas y así se refleja en los números que analiza La Opinión en base a un informe elaborado en la dependencia a cargo del abogado capitalino.
De enero a junio del año pasado los ingresos por todo tipo de multas alcanzaron los 120.000 pesos; el 30 de diciembre treparon a 387.000. Fueron $ 267.000 más que en el semestre anterior.
Las cifras más significativas son las que muestra la Dirección de Tránsito que conduce Ángel Burgos y que incorporó en el mes de julio a los nuevos inspectores de calle. Quienes violaron alguna norma para transitar representan entre el 61 y el 71 por ciento del volumen de sanciones que maneja el juzgado. Allí están los que no utilizaban casco, circulaban sin documentación o con varias personas a bordo de motocicletas.
Qué dicen las actas
De dividir la cantidad de expedientes abiertos sobre las sumas totales se deduce que cada sancionado abonó un promedio de 1.340 pesos por infringir la legislación para circular en la vía pública. Fueron en total 484 actas labradas en la primera mitad del año contra 1.792 en la segunda.
Los resultados se midieron en reducción de accidentes y ordenamiento que fluctúa al ritmo de la exigencia. Con la intensificación de operativos y el secuestro de vehículos merman los infractores, aunque ello no se traduzca de manera directa en la concientización, una tarea que desde el gobierno estudian para que con el paso del tiempo se corrijan conductas de manera definitiva.
Llega la etapa de controlar sendas peatonales, utilización de grúa, exigencia de cinturón de seguridad y comenzó la capacitación e información en empresas con gran cantidad de empleados. Para quienes manejen en estado de ebriedad no hay piedad ni descuentos.
En febrero de 2017 el Gobierno dispuso por decreto una reducción para el costo de las infracciones a los rodados menores y en la tramitación del carnet de conducir, que pasó a costar 369 pesos en lugar de los más de 1.000 que hacían falta para acceder a la licencia.
En los próximos 60 días se conocerán los rodados que serán enviados a compactación por no haber sido retirados del depósito municipal, donde además pagan una estadía de 50 pesos, aunque la ordenanza impositiva, al igual que el año pasado, impone un cargo de $ 300.
En ese concepto el primer mes que tuvo movimientos fue marzo de 2016, con 5.541 pesos; en diciembre fueron $ 43.450, siempre hablando de lo efectivamente cobrado. Medido por noche de “estadía”, implican 869.
Los rubros de ingresos que maneja el Juzgado de Faltas se componen con las infracciones que registra la Policía Vial en las rutas, un monto insignificante que desde junio no registra movimiento alguno.
El récord de Burgos
La Dirección de Tránsito es la que tiene en el récord y que en cifras reales representa un 69 por ciento de resultados, con 2.107.125 pesos a los que se suman sellados, estadías, remolques. El solo paso por las oficinas requiere del pago de 188 pesos que se computan como “gastos administrativos”.
La Dirección de Bromatología fluctuó en el primer semestre entre 16.000 y 29.000 pesos; en el segundo, el crecimiento de esos ingresos bajó e incluso hubo períodos en los que nollegó a los 900 pesos.
Las infracciones a comercios figuran en una columna que también tiene una variación que cuesta interpretar: hay trimestres de recaudación cero y solo algunos meses donde el máximo llegó a los 15.000.
En las multas por obras los números exhiben un comportamiento similar: meses que no registran recaudación alguna y otros en los que llegan a los 30.000 pesos. Allí deberían estar, por ejemplo, los computados a un propietario que pagó una sanción de 300.000 pesos por superar en más de siete metros la altura del edificio que construyó.
Primer reclamo de los nuevos inspectores
Los 20 empleados que el Gobierno tomó el año pasado para fortalecer el área de Inspección de Tránsito reclamaron a través de uno de los sindicatos que representan a los trabajadores municipales porque no les pagaron las horas trabajadas.
El Sindicato de Trabajadores Municipales que conduce Juan Cruz Acosta, presentó una nota para que subsanen errores en la liquidación de sueldos de personal de Inspección, quienes cobraron su salario exactamente igual a como lo venían haciendo, bajo el régimen laboral de 30 horas semanales, a pesar de que en marzo comenzaron a trabajar por 48 horas, de acuerdo a lo ordenado por la conducción del área.
“Pedimos que les reconozcan las horas trabajadas y que los cambien de régimen, como les habían dicho”, informó Raúl “Chipi” Benítez, secretario adjunto del gremio, tras la presentación en el Municipio.
Tres gestiones, tres nombres
Las estadísticas anuales muestran picos de recaudación en tres gestiones de gobierno y tres inspectores cuyas personalidades marcaron el pulso de un parque de motos que creció exponencialmente y a ritmo sostenido desde la década del 90. “Tatalo” Aguilera en la gestión de Julio Pángaro, Domingo Bronce en la era de Mario Barbieri y, ahora, Ángel Burgos con Cecilio Salazar. El más conocedor de las normas y el que presentó un plan fue el exjefe de Bomberos, Raúl Manchone, que estuvo con Guacone y regresó con el interregno de Giovanettoni.
