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El viernes pasado, y a pesar de todos los misterios, cábalas y supersticiones que acompañan esa combinación de número y día, dos escuelas de nuestra localidad recibieron muy buenas noticias, o al menos muy esperadas durante todo el año. La primera protagonista es la escuela Nº 47, donde finalizaron las obras que insumieron medio ciclo lectivo y que planean inaugurarse el 30 de julio, con un acto en el que se espera la presencia de autoridades provinciales.
Sin embargo, en medio de la notificación, auxiliares de la institución que estuvieron durante todas las obras sirviendo el almuerzo a los alumnos de la institución en el CIC, mostraron su descontento al no poder contar con la escuela para alimentar a sus propios alumnos, inconveniente que pudo resolverse rápidamente al determinarse que a partir de la fecha y durante las vacaciones de invierno, los educandos de la escuela 47 recibirán sus almuerzos en un aula del propio establecimiento. Ese mismo día, el Consejo Escolar informó que esperan recibir un subsidio de 150.000 pesos para la obra de la escuela Nº7, que permanece hace un año con baños químicos.
La empresa Crellier, que estaba encargada de las obras, de construcción de los nuevos sanitarios, fue desafectada por la Dirección provincial de Infraestructura escolar, a través de la rescisión del contrato. Ahora, la escuela Nº 7 aprovechará el receso escolar para finalizar el trabajo y tener listas las instalaciones para el regreso de los alumnos a clases.
