Buen vino para disfrutar en compañía
Un espacio moderno y cálido, que invita a disfrutar de un buen momento. Ese es el leit motiv de Dsemsit Wine Bar que desde el miércoles pasado tiene sus puertas abiertas en Arnaldo casi Pellegrini. Los más exquisitos y refinados vinos de Selecciones Personales se ofrecen en este bar acompañados con excelentes platos del chef Néstor Robles.
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Diferente, así es Dsemsit Wine Bar que desde esta semana invita a los sampedrinos a disfrutar del mejor vino elaborado en el país y el mundo en su local de Arnaldo y Pellegrini. Este bar temático, primero en su estilo, fue creado por Marcos Villarreal y el Ingeniero Agrónomo Alexis Küttel. Es un espacio ambientado en colores cálidos y decorado con objetos modernos y una excelente exhibición de la bodega de Selecciones Personales, el comercio del que es, además, dueño Villarreal. Dsemsit fue creado como un lugar para agasajar al paladar. Por ese motivo, el chef Néstor Robles fue convocado para elaborar platos especiales que se puedan degustar entre sorbos y sorbos de buen vino. Las picadas con toques especiales son las estrellas, pero también se servirán menúes que rotarán semanalmente, que incluirán carnes, mariscos y una gran variedad de alimentos.
Pero la especialidad de la casa son los vinos y por eso la diferencia la marcarán los propios dueños, que atenderán personalmente a los clientes para asesorarlos sobre las diferentes variedades. El local cuenta con un dispenser de vinos que no existe en toda la zona, con más de 245 etiquetas diferentes para elegir, de las más prestigiosas bodegas. Además, tiene diez picos, ocho de vino tinto y dos de blanco, para servirlos a temperatura adecuada.
Los jueves y viernes, la propuesta de Dsemsit es el “After office” para disfrutar de un variado bar que ofrece todo tipo de bebidas, licores y servicio de cafetería.
La leyenda de un nombre
Dsemsit es el nombre de un rey persa al que se lo considera el verdadero creador del vino. Por eso, la elección de Villarreal y Küttel para bautizar el bar.
La leyenda cuenta que “en Babilonia el rey persa Dsemsit almacenó uvas en un sótano de su palacio para consumir fuera de la estación. Obviamente estas uvas con el correr del tiempo fermentaron y desprendieron anhídrido carbónico, intoxicando a los que las cuidaban. Esta situación les hizo creer que las uvas se habían vuelto muy venenosas. Una de sus concubinas al intentar suicidarse por el desprecio del rey, tomando este jugo envenenado, muy contrariamente a lo que se suponía se sintió muy feliz y radiante. Al presentarse ante el rey con su alegría contagiosa, éste la prefirió entre las otras. Puede llegar a decirse que esta mujer fue la descubridora de las bondades del vino…”
Los especialistas en vitivinicultura aseguran que si bien esta leyenda puede no ser cierto y sí lo es, que el arte de elaborar vinos proviene de estas lejanas tierras llamadas Anatolia Central, cerca del Cáucaso en el Asia menor.
