Basílica: un documento de 1872 revela cuánto costaron los muebles antes de su inauguración
El Archivo del Museo Paleontológico de San Pedro difundió un escrito fechado el 22 de enero de 1872, en el que la Municipalidad autorizaba la compra de una araña de 48 luces, alfombras, sillas y sillones para la actual Basílica Nuestra Señora del Socorro. También se destinaron fondos para los fuegos artificiales de la inauguración, celebrada el 10 de marzo de aquel año.
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Un documento histórico de más de 150 años, conservado en excelentes condiciones, permite conocer detalles poco difundidos sobre los preparativos para la inauguración de la actual Basílica Nuestra Señora del Socorro.
El escrito, compuesto por dos páginas y fechado el 22 de enero de 1872, fue dado a conocer por el Grupo Conservacionista a través del Archivo del Museo Paleontológico. Su contenido revela qué elementos se autorizaron a comprar para equipar el nuevo templo, cuánto costaban algunos de ellos y de dónde saldría el dinero para pagarlos.
La documentación está dirigida al entonces tesorero municipal, Eugenio Arnaldo, y lleva las firmas del presidente de la Municipalidad, Facundo Quiroga, y del secretario Gerardo Francisco Bozzano.
Entre las adquisiciones autorizadas aparece una imponente araña de 48 luces, cuyo diseño había sido presentado por el propio tesorero municipal durante una sesión anterior.
El costo previsto para esa luminaria era de 15.000 pesos moneda corriente, una cifra considerable para la época. Aunque aquel elemento ya no se conserva en el templo, su descripción permite imaginar parte de la ornamentación interior con la que se preparaba la nueva iglesia.
Otro de los gastos contemplados era la adquisición de "tripe", una tela utilizada para alfombrar la nave principal. El documento establece un precio de 60 pesos por metro de doble ancho.
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También se autorizaba la compra de cuatro docenas de sillas de esterilla, aceptando una oferta de 900 pesos, aunque el escrito no precisa expresamente si ese importe correspondía al conjunto o a una unidad de venta.
La lista se completaba con una lámpara destinada a alumbrar el Santísimo Sacramento y tres sillones de brazos, presumiblemente destinados al sector del altar.
El documento deja constancia de que las adquisiciones habían sido autorizadas mediante acuerdos municipales de enero de aquel año, cuando faltaban menos de dos meses para la apertura oficial del templo.
Uno de los aspectos más llamativos del escrito es que, además de los elementos religiosos y del mobiliario, la Municipalidad destinó hasta 5.000 pesos moneda corriente para la compra de fuegos artificiales y bombas que serían utilizadas durante los festejos inaugurales.
Para las autoridades el acontecimiento debía tener la mayor trascendencia. Todo debía ser festivo, además de la solemnidad religiosa. En el texto original se establece: "Fuegos artificiales, bombas varias hasta la cantidad de cinco mil pesos moneda corriente para las fiestas de inauguración".
La documentación también aclara que todos los gastos serían afrontados con recursos de la Tesorería Municipal, según lo dispuesto en una sesión celebrada el 19 de enero.
La iglesia fue finalmente inaugurada el 10 de marzo de 1872, en una ceremonia que incluyó el encendido de fuegos artificiales, tal como había sido previsto en las autorizaciones municipales.
Facundo Quiroga, quien había firmado la documentación semanas antes en su carácter de presidente de la Municipalidad, participó de aquella jornada representando al gobernador bonaerense Emilio Castro, como padrino de la ceremonia de bendición del templo.
El documento del Grupo Conservacionista es contundente sobre la injerencia municipal en la inauguración de la iglesia. Por esto, el hallazgo constituye un testimonio sobre cómo se organizaban, financiaban las obras y las celebraciones públicas en el San Pedro del siglo XIX.
A más de un siglo y medio de aquellos acontecimientos, las dos páginas conservadas permiten reconstruir esos pequeños detalles, pero grandiosos al momento de acrecentar aspectos de la historia de San Pedro.

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