Balearon a un joven con una carabina
Diego Monzón de 18 años fue derivado al Hospital de Junín con una herida en el cráneo. El lunes a la madrugada, otro joven de 24 años le disparó con una carabina calibre 22. Fue a la salida del baile de Independencia pero la policía asegura que aún se desconocen los motivos por los que el chico fue baleado. El hecho tuvo lugar a tres cuadras de la Escuela Nº 11, en la esquina de Cruz Roja y Facundo Quiroga. Casi a una cuadra de distancia, el personal policial detuvo al autor cuando intentaba esconder el arma en un terreno.
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Los protagonistas cambian pero los detalles son casi similares cada fin de semana en los barrios que cruza la calle Saavedra. Los lunes a la madrugada, se caracterizan por las corridas, los sonidos de disparos de armas de fuego y las peleas entre “barras” o grupos de jóvenes que se encuentran en alguna esquina para definir diferencias. Es el horario de regreso, cuando todos abandonan el baile del Club Independencia y entonces comienzan las disputas y los “ajustes de cuentas”.
Cualquiera de estas razones parecen ser motivos suficientes para que un joven de 24 años se animara a disparar con una carabina sobre un chico de 18 años, el lunes pasado alrededor de las cuatro de la mañana. El herido se llama Diego Monzón y fue atacado en la esquina de Cruz Roja y Facundo Quiroga. Los vecinos escucharon los disparos, pero por el momento no hay testigos visuales que pudieran describir exactamente cómo ocurrió el ataque. La hipótesis es que el joven fue perseguido por uno o varios pares y alcanzado en esa esquina, donde cayó malherido. Algunas versiones indican que Monzón fue arrastrado hasta una casa ubicada a unos metros hasta que más tarde llegó la ambulancia del Hospital y lo trasladaron. Si se tiene en cuenta los datos de los vecinos, esto habría ocurrido bastante más tarde, porque el registro del Hospital indica que el herido ingresó a las 6,30 horas al nosocomio.
La policía se encuentra investigando el suceso que se caratuló, en principio, como intento de homicidio. Pero el agresor fue detenido en la misma madrugada, cuando intentaba esconder el arma, una escopeta tipo carabina calibre 22. Se trata de un joven con un frondoso prontuario policial, pero oriundo de otro barrio porque vive en Hermano Indio.
Los vecinos manifestaron que antes de producirse la agresión a Monzón, se habían escuchado una serie de cinco disparos de “un arma grande, quizá calibre 38 o una 9 milímetros”. Algunos aseguran que eran dos jóvenes que circulaban en una motocicleta roja y pasaron por calle Saavedra, provocando los disparos. Por ese motivo, llamaron al 101 de la policía. Un patrullero recorrió la zona pero en principio no percibió ningún problema. Hasta que en una segunda ronda, descubrió al joven tirado en la esquina de Cruz Roja y Facundo Quiroga con el balazo en la cabeza.
Minutos más tarde, el personal avistó a otro joven que se había escondido en el terreno de una vivienda. La casa no cuenta con rejas y por uno de los laterales, el agresor accedió sin problemas al fondo, donde intentó esconder el arma. No opuso resistencia cuando los agentes lo aprehendieron y le secuestraron la carabina que había envuelto en unos pulóveres de color verdoso, seguramente para camuflar entre los pastizales del mismo terreno.
Un proyectil en el cráneo
Al cierre de esta edición, Monzón permanecía internado en el Hospital de Junín. Los médicos evaluaban una cirugía reparadora para quitar el proyectil que había quedado alojado entre el cuero cabelludo y el cráneo.
La explicación de los profesionales, es que el joven tuvo suerte de recibir el disparo a corta distancia. De esta manera, el proyectil no contó con la fuerza suficiente para atravesar el hueso craneano y lesionar la masa encefálica. Si esto hubiera ocurrido, las consecuencias podrían haber sido fatales. La tomografía que se le realizó en primera instancia, mostraba la lesión en la región occipital superior lo que supone que el disparo se produjo a sus espaldas.
De todas maneras, se produjo un compromiso neurológico que demandó la internación en la terapia intensiva y su posterior traslado. Según se explicó, Monzón estaba alcoholizado al ser herido y por eso se había complicado su evaluación en un primer momento.
Asustados y acostumbrados
Los habitantes del barrio donde Monzón fue herido, no se sorprendieron con lo ocurrido porque los abusos de armas y las peleas son demasiado frecuentes.
“Acá es así todos los fines de semana, de terror. Los chicos toman, se agraden entre ellos. Lamentablemente el que paga el pato siempre es inocente, entre ellos no se hieren”, opinó un vecino. Es que la calle Saavedra es el paso obligado de todos los frecuentadores del Club Independencia los domingos a la noche. Pero muchos de los que por allí se pelean, viven en otros barrios. Por eso los vecinos han pedido en innumerables ocasiones, que se controle la salida del baile que todos los fines de semana organiza ese club. Aseguran que su queja no apunta a la institución, que en variadas oportunidades se ha sentido afectada por las quejas. La preocupación es válida, atendiendo a la cantidad de sucesos que tienen lugar periódicamente y que siempre ponen en riesgo la vida de jóvenes de muy corta edad.
