¡Somos todos sampedrinos! Viendo las cosas que pasan en nuestro “Rincón en el mundo”, se nota que, o han perdido la razón, o los han mordido perros rabiosos.
Ya no se puede transitar tranquilo por ningún lado, de día o de noche, que te sale de atrás de un árbol, o montado en bicicleta, algún “descuidista” que por sacarte lo que llevás en la mano, te manotea, te golpea y te arrastra por el piso, hasta hacerte soltar lo tuyo, que ellos, como un trofeo, se llevan sin oposición.
Los motociclistas, haciendo todo el ruido imaginable, molestando a los durmientes, lo mismo que a los transeúntes en las veredas, y a los vehículos en las calles, cruzándose por delante en cualquier momento, haciendo sus piruetas y morisquetas por las calles de la ciudad. Eso los que van guiando, pues sus acompañantes, aprovechando la oportunidad y la impunidad que parecen tener, atracan a los viandantes, para arrancarles de las manos o de los hombros: bolsos, mochilas, carteras, etc., tirándolos al piso, y las más de las veces, ocasionándoles lesiones graves.
Y los “chicos” en banda o solos, que amparados por el “llévame preso, total me largarás enseguida, porque soy menor”, te van destruyendo lo que se les pone por delante, para robarlo, o simplemente para hacer daño, destruyendo lo que otros han edificado u ornamentado en sus jardines o veredas, ya sean plantas, macetas, bancos, farolas; todo lo que se puede romper, dañar, o llevarse, acompañando sus tropelías con gritos y cascotazos a puertas, ventanas y techos de las casas vecinas.
Y los conductores de vehículos cualquiera, y más si son de alta gama, cruzan las calles como si fueran pistas de carrera, creyéndose todos “expertos conductores”, dignos de aplausos por hacer “barrabasadas” y/o los accidentes que lleguen a provocar.
En esta semana de mayo, hubo una reunión de representantes de los Cuidadores de la Casa Común (CCC). Y tal vez, para homenajearlos, algunos emprendedores motociclistas la emprendieron en la plaza principal, con paseos por los canteros, rompiendo veredas, destrozando luminarias y hasta se robaron los picos de la salida de agua de la fuente… ¡Qué orgullo para los sampedrinos saber hasta dónde cuidamos la Casa Común!
Corto de Vista

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