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miércoles, julio 28, 2021
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Asesinato en Santa Lucía: “Que se vayan los conflictivos”, dijo la tía del detenido por el crimen

Soledad es hermana de la madre de Enzo Cejas. Habló con La Opinión & Sin Galera para asegurar que su familia no tiene nada que ver con las acusaciones que la vinculan a la venta de drogas.

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Tras el asesinato de Rodrigo Paz en Santa Lucía, familiares del joven ultimado a balazos por Enzo Cejas, conocido como integrante de una familia que en el pueblo llaman “Los rosarinos”, pidió a las autoridades políticas que los “expulsen” de la localidad.

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Este martes, la tía de Enzo Cejas, Soledad, dialogó con Radio Cuarentena para contar cómo son los conflictos, quiénes están involucrados y por qué ella y su familia no tienen “nada que ver” con el mundo de las drogas, como se comenta en el pueblo.

“Esto no va a terminar hasta que las autoridades tomen cartas en el asunto y hagan algo. A mí no me dieron ninguna respuesta. Tienen que echar a los conflictivos del pueblo. Nosotros no nos vamos a ir del pueblo, no tenemos la culpa de lo que pasó y mi sobrino ya está pagando por lo que hizo”, aseguró.

“Yo soy la tía de Enzo Cejas, el asesino de Rodrigo Paz”. Así comenzó la mujer la charla con Lilí Berardi. El sábado, tras el crimen, en medio de los disturbios y las represalias contra “los rosarinos”, un automóvil Chevrolet Corsa de su propiedad y la casa donde vivía con sus hijos fue incendiada.

“Yo trabajo los fines de semana en Rosario, estaba en Rosario. Cuido a un enfermo en el Hospital Español. Me entero por mi hermana, que estaba trabajando en una casa particular, que cuida a un enfermo, ella es la mamá de Enzo”, contó Soledad.

Un vecino de Santa Lucía les avisó lo que había ocurrido. “Nosotros cuidamos enfermos en Rosario porque en Santa Lucía no tenemos trabajo, vendemos zapatos, ropa, tenemos muchos clientes, la gente sabe que somos trabajadores”, aclaró.

Soledad informó que su hijo mayor, de 21 años, tiene “problemas con las adicciones” y fue uno de los que tuvo diferencias con Rodrigo Paz. Su hijo se llama Matáis García, y también tuvo conflictos con la ley penal en el marco de los episodios de violencia que protagonizaron “los rosarinos” desde que residen en Santa Lucía.

“El problema empezó con Rodrigo Paz porque él le vendió marihuana y mi hijo se enojó porque era poco lo que le había vendido”, contó.

“La policía sabe, mi hijo consumía drogas, todo este problema es por las drogas”, aseguró la mujer, integrante de lo que en Santa Lucía llaman “los rosarinos” y que, según aseguró, no tienen “nada que ver” con la venta de estupefacientes.

“Mi bisabuela, mi abuela vivieron toda la vida, la prima de mi mamá le vendió un terreno y ella se vino hace más de 10 años. Nosotros vivíamos en la zona sur en Rosario. Nosotros no tenemos nada que ver con Los Monos. No huimos, yo voy todos los fines de semana a trabajar. La policía bien sabe que nosotros no tenemos antecedentes penales”, sostuvo.

“Los rosarinos somos mi mamá y mi papá, que son jubilados, mi hermano mayor que es discapacitado, Cristian García, yo con mis tres hijos, y la madre de Enzo con él”, explicó.

“Yo hace cuatro años que vivo en Santa Lucía. Hay muchas cosas que son mentiras. Nos dicen que somos delincuentes, que vendemos droga, que no se sabe de qué trabajamos. Mi padre trabajó 40 años en recolección de residuos en Rosario y trabajó toda la vida para tener lo que tiene”, se defendió.

Soledad dijo que su hijo Matías, Enzo Cejas y Rodrigo Paz “consumían droga juntos, eran re amigos” pero una noche “se emborracharon y se pelearon”, como contó María Mercedes, la madre del joven asesinado. Desde entonces, siempre tuvieron conflicto.

“Lo que pasa es que cuando salió Carlos Paz de la cárcel, él portaba armas. Rodrigo no, nunca, siempre se defendió a las manos”, acusó.

“Yo soy vecina de los Paz. Carlos Paz me amenazaba que me iba a matar. A mí no me quedó nada, meses atrás, el delegado sabía que Carlos Paz me tiró un montón de tiros en la puerta de la casa de la madre, yo fui a hablar con él porque él pasó exhibiendo un arma a mi hijo que estaba limpiando el patio”, se quejó.

Su hijo Matías, reveló, comenzó a consumir a los 16 años. Marihuana y alcohol. Ese, dijo, fue uno de los motivos que la decidió a trasladarse desde Rosario a Santa Lucía, en busca de una vida más tranquila.

“Yo no le pago la droga a mi hijo, el trabaja, pero acá no compra droga, no se consigue. Nosotros droga no vendemos, vendemos ropa y zapatos, droga no”, se defendió.

“Yo no me voy a ir de Santa Lucía, en todo caso que se vayan los conflictivos, nosotros no tenemos problemas con nadie. Los conflictivos son los Paz, los Bianchi, los Carena, mi hijo el más grande, que se vayan ellos, él también se vivía peleando con ellos. Mi hijo se toma un vino de más y se desconoce, yo no tengo la culpa, él tiene 21 años, es responsable”, sostuvo Soledad.

En Santa Lucía, la situación es tensa. Hay custodia policial y los vecinos que son completamente ajenos a los conflictos entre “los rosarinos” y los Paz temen que los disturbios del sábado no cesen. El reclamo del pueblo, en general, es similar al de las dos familias: “que se vayan los conflictivos”.

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