Asaltos en ruta 9: “No hay que parar hasta que reviente el auto”
Una familia sampedrina salvó su vida de milagro el sábado por la noche. El vehículo en el que viajaban sufrió el impacto de piedrazos cuando transitaba por Ruta 9 a la altura de Campana y decidieron continuar la marcha con dos neumáticos destrozados para evitar un asalto. Es el mismo lugar en que se han producido robos cuando los automovilistas se detienen a evaluar averías.
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A los muchos hechos reportados se sumó el sábado el caso de la familia de Marcelo y María Luján. Viajaban a Capital Federal cuando el vehículo fue dañado por el impacto de adoquines y terminaron rodando con dos neumáticos destrozados.
"No nos matamos de suerte", dijo Marcelo cuando reportó a La Opinión el hecho del que fueron víctimas cuando transitaban a la altura de la ciudad de Campana.
"Iba manejando mi mujer, sabíamos como es la modalidad del robo y como pudimos hicimos un trecho más, un kilómetro o dos, llamando a la policía", relató el sampedrino que supo por los mismos efectivo que llegaron al lugar en un patrullero que otro automovilista había sufrido un robo en el mismo lugar.
"Me quedé en una estación de servicio que ni shop tenía, con los chicos hasta las cuatro de la mañana", agregó tras relatar que fue remolcado por una grúa de la concesionaria vial ya que la de su seguro presentaba una demora de cuatro horas.
Por su parte María Luján solicitó que se difunda un alerta y un contacto con otros damnificados ya que "no todos hacen la denuncia, pero nos tenemos que proteger", dijo tras confirmar que acudirá a las dependencias judiciales de Zárate – Campana para que se conozcan estos antecedentes.
Esta mamá que viaja con mucha frecuencia con su hijo de 4 años al Hospital Austral a monitoreos constantes por una discapacidad progresiva, quiere sumar esfuerzos para que se termine con lo que ya se considera como una "zona liberada" para este tipo de atracos en los que las personas han sido víctimas de delincuentes que armados los esperan a metros del sitio en donde colocan los adoquines o arrojan piedras para obligar a los conductores a detenerse.
"Entre el 55 y el 90 por ambas manos que la gente tenga cuidado", indicó cuando se le preguntó por las zonas peligrosas. En la parte trasera del vehículo viajaban el niño en su asiento reglamentario y sus hermanos de 14 y 16 años. Todos tuvieron que aguardar en ese centro de servicios al que fueron remolcados por la grúa, varias horas hasta que lograron llegar a destino cerca de las seis se la mañana del domingo.
"Yo había leído una publicación de ustedes, pero por más que uno vea las publicaciones no piensa que le va a pasar. Algo hay que hacer, la policía dice que se meten con caballos y no los pueden agarrar", recordó y anunció que hablará del tema en una radio comunitaria en un espacio que comparte con un grupo de padres y madres que integran "Arvolar", una asociación que trabaja en la rehabilitación temprana y la intervención temprana para discapacitados.
