Arco Iris, un sueño concretado
Por Enrique Hopman. Ex integrante de la Comisión Directiva de la Cooperativa Arco Iris (1985-1991). Ex Presidente del Consorcio Pro Vivienda (1989-1991). Breve resumen de cuando los acuerdos sociales y políticos logran cristalizar proyectos a pesar de las adversidades. La buena memoria de este semanario comparte ahora un texto que se escribe con rigor de verdad en tiempos en los que articular consensos parece tan difícil.
El próximo 17 de Mayo se entregarán escrituras del Barrio Arco Iris. Una noticia trascendente para familias que van a poder concretar el sueño de la vivienda propia.
Allí estarán funcionarios entregando títulos de propiedad y quizás nadie haga mención a la historia que permite que se realice ese acto de justicia.
Historia que nació del sueño de un grupo de trabajadores de la industria del papel, en un primer momento, y de un Intendente que creía en el movimiento cooperativo y que hasta ideó el nombre pensando en un barrio multicultural, de distintos colores, como el Arco Iris.
En 1985 nace la Cooperativa Arco Iris con una fuerte participación de empleados de la Industria del Papel y otros gremios, y con un apoyo político que hoy extrañamos. Sus primeros integrantes fueron el Secretario del Sindicato del Papel Alberto Chávez, el Intendente Radical Guillermo Farabollini, los abogados Elvio Macchia y Rogelio Estrada, exconcejal y exdiputado provincial por el PJ, respectivamente, y otros gremialistas e integrantes del gabinete municipal.
El primer paso fue fortalecer la Cooperativa, que llegó a tener más de 400 asociados, la escrituración de los terrenos en donde se ubicarían las viviendas, la realización del proyecto de viviendas.
Los cambios políticos y económicos de nuestro país comenzaron a mermar las esperanzas de concretar un barrio para 400 familias. Las reuniones se sucedieron, las asambleas en el Salón Dorado municipal mostraban confianza, pero a su vez la realidad era que todos los proyectos de viviendas se caían a pedazos.
El nuevo Intendente Juan José Sánchez escuchó a los cooperativistas, a los que se sumaron los empleados del Sindicato de Municipales, y junto a ellos presentó al Gobernador Cafiero una carpeta donde se solicitaba prioridad para entrar en un nuevo plan de viviendas, menos ambicioso, que la provincia llamo Procasa; en una visita a mediados de 1988, Cafiero anunció dos obras para San Pedro, trascendentales: la pavimentación de la Avenida 3 de Febrero y la construcción del Barrio Arco Iris con el sistema Procasa.
Por supuesto, ese fue el primer paso. Vinieron todos los actos administrativos, la elección entre los modelos de viviendas compatibles con el plan, asambleas, los sorteos para ver a quiénes correspondían las primeras viviendas, ya que el proyecto preveía construir por etapas: Procasa 1, 2, 3, 4, etc.; estudio del mejor sistema constructivo, forma de licitaciones, etc.
En eso, cuando estaban preparados para arrancar con las primeras 33 viviendas del Plan Procasa, la hiperinflación del año 1989 hizo temblar los cimientos del país y San Pedro no estuvo ajeno.
Allí el Dr. Sánchez, estudiando la Ley Orgánica de las Municipalidades, entendió que la única manera de que este proyecto pudiera efectuarse y que la inflación no se comiera los recursos, que no eran muchos, era la creación de un Consorcio Pro Vivienda, dejando en manos de los Cooperativistas la construcción del barrio, pero controlados y auditados por el Departamento Ejecutivo y el Deliberativo, con representación de todos los bloques políticos. Eran otros tiempos, y después de mucho debate y discusión la ordenanza que creó el Consorcio Pro Vivienda fue aprobada por unanimidad por el HCD de aquel entonces (año 1989).
Sólo podemos decir que, a pesar de la hiperinflación, la obra no sólo no se paralizó, sino que se terminó en sus distintas etapas en tiempo y forma, las empresas que lo hicieron fueron sampedrinas, los materiales se adquirieron en un 90 por ciento en corralones locales y no se pagó un solo peso de mayores costos, habitual en este sistema.
Hoy nos reconforta saber que a 20 años de aquellos sucesos, los actuales propietarios de esas viviendas tendrán su escritura.
Esto es para que no olvidemos a todos aquellos que soñaron y pusieron su granito de arena para que ese sueño multicolor sea realidad, y en especial a quienes ya no están pero apostaron a consensos sociales y políticos que hoy parecen lejanos.
En memoria de Guillermo Farabollini, Juan José Sánchez, Elvio Macchia, Alberto Flores y de todos aquellos que pusieron el hombro y hoy ya no están.

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