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domingo, noviembre 28, 2021
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Abrió su negocio, se fundió en pandemia y ahora está endeudada con la Municipalidad

Hace cuatro años que comenzaron a pensar en como hacer de esa casa donde vivía su marido junto a la familia, un lugar de comidas. Después de construir de 0 los cimientos y de colocarle en paredes, pisos y objetos, el arte de Isabel, comenzaron a perderse las ventas y tuvieron que cerrar: "No pude volver al lugar porque me mata la tristeza. Todo fue hecho a pulmón".

 

María Isabel junto a su familia tenían un sueño desde hace 4 años, poner un lugar de comidas en donde trabajó, soñó y vivió toda la vida Marcelo, su marido, junto a la familia.

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“La mancera”, lugar de parrilla y comida casera, estaba ubicado en calle Irlanda 680 y todavía cuenta con un aire italiano que mantiene presente el alma de su suegro: “Tuve la bendición de ver como la gente entraba y se le caían las lagrimas”, comentó Isabel en Sin Galera.

Con emoción y esperanza, hace cuatro años comenzaron a construir los cimientos del comercio, en donde Isabel deseó que su arte recorriera las paredes del lugar: “Solamente quería mostrárselos a la gente”, mencionó.

Así fue como a principios de febrero, al tratar de habilitarlo, tuvo que abonar de Seguridad e Higiene $9000, “y como la parte municipal tardó, nos cobraban recargos que pagué en cuotas con la contadora que me hicieron poner porque sino no podes abrir un negocio”, y agregó: “Además, ahora tuve que pagar $9700 pesos para darlo de baja porque no puedo seguir endeudándome, y encima me cobraron un sellado de $1500”.

“Desde la parte municipal deberían ser más accesibles con los que queremos trabajar”.

recalcó María Isabel

Con sus dos hijos trabajando de parrilleros y la estética que pudieron lograr, pensaron que ese sueño nunca tendría su final, pero no fue así: “El negocio tiene una energía que está cerrada pero está porque le pusimos el alma ahí adentro”.

No sólo el lugar está decorado con el mosaiquismo de Isabel, si no que también tiene múltiples detalles como las jaulas que usaban antiguamente su marido para atrapar a los pájaron y donde hoy “se trasformaron en luz”.

“Me mata la tristeza porque el esfuerzo fue hecho a pulmón”.

Si bien, Isabel no pudo volver a entrar en el comercio, y tampoco cree que a corto plazo lo pueda hacer, no pierde la fé de en algún momento llegará esa fuerza y retomar su sueño familiar.

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