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miércoles, abril 21, 2021

Antonia tendrá un año de tratamiento para las quemaduras

La nena de dos años sufrió un incidente en una institución privada local. Sus padres decidieron hacer pública la historia, para que otros sepan cómo es el protocolo de actuación que deben cumplir quienes tienen niños a cargo. Con quemaduras tipo AB en piernas y brazos, la pequeña deberá afrontar una ardua recuperación, con secuelas.

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Una nena de dos años sufrió hace un mes un accidente en una institución educativa privada. Las versiones cambian según a quien se consulte, pero sus heridas son evidentes: un líquido caliente le provocó importantes quemaduras en los brazos y las piernas.

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Un mes después del hecho, sus padres decidieron hacer público lo sucedido para contribuir en el debate acerca del cumplimiento de los protocolos de actuación en casos como este.

El caso generó cuestionamientos y debates en las redes sociales, sobre todo luego de la publicación de La Opinión una vez que los padres relataron la historia en el aire de Sin Galera.

En la provincia de Buenos Aires rige un protocolo de actuación para “accidentes escolares” que es menester dar a conocer para que los padres estén atentos y sepan cómo deben actuar aquellos a quienes confían el cuidado de sus hijos.

“Un incidente con líquido caliente”

El lunes 9 de octubre, Antonia fue al jardín maternal de gestión privada al que concurría desde principios de año. Sus padres, Gregorio y Virginia, la dejaron como todos los días, pero a la hora y media recibieron un llamado que les cambió la vida para siempre, tras un grave accidente que le costará a la pequeña de dos años una larga recuperación y le dejará secuelas visibles con las que tendrá que convivir hasta que, una vez su cuerpito desarrollado, los médicos puedan intervenir para hacer desaparecer esas marcas.

“Nos llamaron diciendo que había tenido un incidente con un líquido caliente”, contó el papá de Antonia. Cuando llegaron al jardín, notaron que la situación era muy grave: quemaduras de tipo AB (intermedia) en la muñeca y entrepiernas, entre el 15 y el 20 por ciento del cuerpo quemado. Eso les informaron en el Hospital, a donde ellos mismos llevaron a su hija.

“La nena dice una cosa, la institución dice otra y las heridas hablan”, dijo la madre y detalló: “En teoría es un té que la maestra tenía en el piso y que ella pateó y se cayó encima. Eso nos dijeron desde la institución, pero no coincide”.

“Nos decían que éramos unos exagerados. Que la nena apenas podría estar irritada. Por eso decidimos hacerlo público”, sostuvo Gregorio. Antonia la pasa mal. Hace unos días se le cayó un vaso de agua. Su grito fue “me quemo”. Trauma, que le llaman.

“Quien debía cuidarla la expuso a esa situación”, sostuvo su madre y señaló que la versión de la nena es que “el líquido se cayó sobre ella”. Un día, enojada, le dijo a su padre que la versión oficial no era la verdad.

“Está claro que esto no fue a propósito, pero fue una conducta negligente. Responsabilizaron a la nena por ‘revoltosa’, inventaron una versión”, señalaron.

La confianza se rompió entre esta pareja de jóvenes padres de tres hijos pequeños. Antonia era la segunda que concurría al maternal donde sucedió el incidente. Allí, ella y otros 21 chicos estaban bajo la supervisión de una maestra y una preceptora.

Ahora cicatrizó y hay todo un tratamiento, durante un año y con especialistas. “No puede estar al sol, cremas regenerativas, masajes diarios, todo un proceso”, informaron.

El protocolo de actuación

En todos los establecimientos educativos, el responsable máximo, siempre, es el director. Cada institución, en cada turno, tiene que tener supervisión. Es decir una autoridad presente, director, secretario o, en casos excepcionales, docente con mayor antigüedad a cargo de establecimiento.

Cuando sucede un incidente como el de Antonia, lo que se hace es priorizar la atención, llamar a los papás y, si se considera grave, ir al hospital, mientras tanto. En la institución debe labrarse un acta donde se especifique todo lo que sucedió y cómo se actuó. Eso lo debe redactar la docente involucrada y detallar todo: qué pasó, quiénes estuvieron, hora exacta y modalidad del accidente, con toda la descripción, incluyendo quién fue la primera que la socorrió.

Todo ello figura en el Manual de procedimientos institucionales para Educación Inicial publicado por el Consejo General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires.
“Frente al hecho ocurrido, en la toma de decisiones debe prevalecer el criterio y el sentido común”, sostiene ese texto, que establece que debe acompañarse a la familia si tiene que acudir a un centro asistencial y “realizar el seguimiento de la evolución del alumno”.

“Aunque el accidente parezca sin importancia, los docentes no pueden realizar un diagnóstico. Siempre se debe realizar la consulta con un profesional médico”, detalla.

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