Antonela Solange Lacuadra: “El día que abriste tus alas”
A un año del fallecimiento de la joven, su mamá pidió que se la recuerde con un video y una carta que remitió un familiar. Este es su contenido.
Este 4 de noviembre “se cumple un año del fallecimiento de mi prima Sole Lacuadra, se que han estado acompañando compartiendo nuestros pedidos de oración”, dijo Lorena en la mañana del viernes y solicitó: “Mi tía quiere que publiquen un escrito y un video, como una forma de recordarla y agradecer a los que estuvieron pidiendo por ella“. Esa carta y ese video se reproducen en esta nota para todos aquellos que quieran acompañarla en la ausencia y el dolor.
“Hijita, hoy se cumple un año de aquel fatídico día, en el que abriste tus alas y emprendiste un viaje sin retorno.Desde entonces nada es igual, la angustia nos invade y nuestros ojos inundados de lágrimas no dejan de buscarte. Creo oír tus pasos, percibo tu olor, oigo tu sonrisa, me parece que abrís la puerta y escucho tu voz diciendo:´Ma, llegué´.
No hay un día en el que no te pensemos, estás presente en cada conversación, en cada ronda de mate, en cada rincón, sos la brisa que me abraza y acaricia, el sol que entibia mi rostro, la luz que guía mis pasos, mi ángel de la guarda.
La gente dirá que estoy loca, que hablo sola y sonrió, pero entro a tu lugar, ´tu pizzería´, tu sueño, el que tanto anhelaste e hiciste realidad, ´Locos por la pizza´, sí, locos, como vos mí loquita linda y allí te encuentro. Sabés, aún guardo en el freezer, como un tesoro, bollos de masa y salsas hechas con tus manos, que quedaron sin hornear. La vida te da y te quita, tantos proyectos, tan joven, llena de vida, alegre, solidaria, emprendedora, trabajadora incansable, la luchaste. Todo quedó trunco, tanto por vivir.
Duele, duele mucho, no hay nada peor para una madre que perder un hijo, solo podrá entenderlo quien lo vivió. Una parte nuestra se fue con vos. Cuesta soltar, dejarte ir. Sabemos que donde estás reina la paz y no existe el dolor, que te reencontraste con mis viejitos, que estás bien, pero cuánta falta me haces Sole, Soraida, Antonela.
Ten por seguro que los que realmente te amamos, (mamá, papá, hermanos, sobrinos, tíos, primos, amigos); nunca, nunca vamos a olvidarte. Respiraré por vos hasta que llegue el día en el que nos volvamos a ver, para nunca más soltarnos. Eso me da fuerzas para seguir.
Como familia envuelta en una tristeza sin fin, queremos dar las gracias a todos los que nos acompañaron de alguna manera con cadenas de oración, plegarias, mensajes, llamadas. No perdíamos la esperanza de verte despertar, pero lamentablemente el 4 de noviembre de 2022 tu corazón se detuvo y con él se fue mi vida.
¡Te amo hija! Vení a visitarme, en mis sueños”.
Tu mamá: Claudia Marcela Manicler.

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