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Edición 1424
Publicado el: Jueves, Julio 18, 2019 - 14:27

Antes del violento robo a la familia Alsogaray, el sospechoso tenía que estar preso pero la Fiscalía 11 no se dio cuenta

El único sospechoso de haber baleado a Victoria Amatrian y Pedro Alsogaray en su casa el 4 de julio pasado, Jonathan Bedetti, cumplía condena por tentativa de homicidio pero en su casa. Había sido sentenciado a cuatro años de prisión y fue beneficiado con un arresto domiciliario. El sábado previo al hecho, fue aprehendido tras intentar robar sillas en una vivienda. Ese día deberían haberle revocado el beneficio y alojarlo en una Unidad Penal.

La causa por el violento robo a la familia Alsogaray Amatriain, del que mañana se cumplirán dos semanas, tiene en el detenido y luego liberado Jonathan Bedetti, de 27 años, al principal sospechoso, quien antes de que se produzca el asalto debería haber estado alojado en una unidad penitenciaria si no fuera por la impericia de la fiscalía que lo tuvo preso unos pocos días antes.

La situación es cada vez más complicada para Bedetti, que la semana pasada fue a Fiscalía a “fichar” en el marco de la causa por el robo de sillas que cometió el sábado 29 de junio y por el que terminó aprehendido gracias a que vecinos evitaron que entrara a una vivienda de calle Colón al 2200, lo corrieron, lo atraparon y lo entregaron a la policía.

La sospecha es firme

Jonathan Bedetti es el principal sospechoso no sólo porque esa fue la línea de investigación inicial a raíz de los videos que registraron las cámaras de seguridad sino porque cuando las víctimas declararon al fiscal Marcelo Manso le quedaron algunas cosas más claras.

Una serie de imágenes de cámaras de videovigilancia de viviendas vecinas contribuyeron a alimentar la sospecha y la declaración que Manso tomó a Victoria Amatriain cuando todavía estaba internada en el Hospital Italiano, la semana pasada, antes de recibir el alta médica, fueron determinantes.

La víctima del violento robo reconoció que el rostro y la contextura física de Jonathan Bedetti coinciden con quien entró a su casa el jueves 4 de julio, pasadas las 3.00 de la mañana, fue sorprendido por los propietarios, se trenzó en lucha con Pedro Alsogaray y descerrajó una serie de disparos de arma de fuego que dieron en la rodilla de Pedro y en la zona abdominal de Victoria, que “se salvó por un centímetro y medio”, según le dijo un médico del Italiano a Manso.

Por qué Bedetti tenía que estar preso

Jonathan Bedetti tiene 27 años y una trayectoria delictiva que no sólo implica el ingreso a la Comisaría por diversos hechos que a esta altura de las circunstancias aparecen como “menores” frente a otros delitos a los que la comunidad asiste impávida a diario.

Además de sus múltiples “pequeñas causas”, estaba condenado por tentativa de homicidio, cumplía arresto domiciliario y el sábado 29 de junio, cuando los vecinos de la zona de Colón al 2200 lo atraparon tras intentar robar en una casa, él debería haber estado dentro de la vivienda familiar del barrio La Tosquera, donde creció y reside, porque así lo había dispuesto la Justicia.

Lo peor, acaso, es que nadie se percató de ello. La noche que lo detuvieron por ese intento de robo, la policía lo puso a disposición de la Fiscalía Nº 11 que conduce Viviana Ramos. Como bien se sabe, la titular de esa UFI tiene domicilio en San Nicolás y son sus instructores los que quedan a cargo. Esa semana estaba al frente Laura Bernasconi, que ya  había tenido algunas dificultades con un hecho de abigeato cuando el Comando de Prevención Rural detuvo a dos sospechosos con carne de animales recién faenados y se los devolvió a los presuntos malhechores.

La agente no se percató que Bedetti estaba condenado por tentativa de homicidio y que había violado su arresto domiciliario, un beneficio que debería haber sido revocado de inmediato, puesto que no sólo había salido de la vivienda sino que lo había hecho para robar.

Los “podría haber sido, pero…” de la historia nunca son bien vistos. Pero en este caso es imposible soslayarlo. Si la Fiscalía 11 hubiera cumplido con su deber de revisar la condición del detenido que tenía a su cargo por intento de robo, es probable que Bedetti no hubiese ingresado a la casa de los Alsogaray, si es que lo hizo, como se presume.

Había ido a matar

Jonathan Bedetti tenía 24 años cuando el domingo 18 de septiembre de 2016 protagonizó un violento episodio en La Tosquera, uno de los tantos que se registran casi a diario desde hace mucho tiempo en el barrio Los Cazadores, aquel asentamiento que fundaron un grupo de isleros que escapaban de la inundación hace más de medio siglo.

Ese domingo, Juan L. Cáceres tenía 18 años y estaba arreglando una moto junto a sus hermanos cuando Bedetti le disparó con una escopeta en su casa. Los perdigones impactaron en varias zonas de su cuerpo y Cáceres tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital, donde lo operaron de inmediato. La herida en el abdomen era muy importante. También tenía lesiones en el pecho, las piernas y los brazos.

El jueves 22 de septiembre fue detenido Jonathan Bedetti, acusado de ser el autor del disparo. En el barrio se hablaba de un “conflicto de larga data” con “cuestiones familiares” de por medio. El joven fue imputado por “homicidio en grado de tentativa”. Había ido a matar.

Alojado en la cárcel con prisión preventiva, Bedetti accedió a que el defensor oficial Pablo Vaccani firmara con la fiscala Viviana Ramos, que instruía la causa, un juicio de trámite abreviado con una pena acordada de cuatro años de prisión efectiva. El juez, como se procede en este tipo de acuerdos, ponderó las pruebas recolectadas por Ramos y condenó al acusado.

La sentencia tiene fecha del 18 de diciembre de 2017. Casi un año más tarde, el 3 de octubre de 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal accedió al pedido de la Defensoría para que Jonathan Bedetti sea beneficiado con arresto domiciliario para terminar de cumplir su condena por tentativa de homicidio, es decir por haber disparado contra otra persona con el objetivo final de asesinarlo, que gracias a los médicos que atendieron a la víctima no logró cumplir.

Una joven de 19 años, identificada en el expediente judicial como concubina de Jonathan Bedetti, también de La Tosquera, es quien aparece como allegada a cargo para el trámite del arresto en su hogar. Así, el joven volvió a su casa, tras dos años preso en un penal, para cumplir los otros dos años que le quedaban de condena.

El sábado 29 de junio –quizás lo hiciera otras tantas veces antes, acaso–, Jonathan Bedetti violó la prisión domiciliaria para salir a robar y lo detuvieron las víctimas de su intento de robo.

Apenas cuatro días después se produjo el violento asalto a la familia Alsogaray Amatriaian que estuvo a un centímetro y medio de ser una triste tragedia y por el que él es el único sospechoso.

EDICION IMPRESA #1449
Jueves 16 Enero 2020

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