El Fiscal Marcelo Manso analiza las llamadas telefónicas que hizo y recibió el teléfono de la víctima del violento asalto que tuvo lugar en Pueblo Doyle la semana pasada, con el objetivo de rastrear datos que permitan llegar a los delincuentes que cometieron el robo.
Los procedimientos ordenados hasta el momento, que incluyeron órdenes de allanamiento para domicilios sospechosos, arrojaron resultados negativos, pero el titular de la UFI 5 confía en que los elementos que surjan del análisis de esas llamadas pueden arrinconar a los autores del hecho.
El asalto ocurrió en una quinta cercana al ejido urbano de Pueblo Doyle, en el km 30 de la ruta 191. El dueño de casa, que vive solo y se dedica a tareas de fumigación en la zona rural, había despedido a unos amigos que lo acompañaron durante un asado cuando fue sorprendido por los ladrones.
Eran tres encapuchados que, con armas de fuego, lo amedrentaron, maniataron y golpearon para exigirles un dinero que aseguraban la víctima tenía, pero que no estaba en el lugar. “Tenían mal el dato”, señalaron en Doyle.
Con algo de dinero en efectivo y su celular, los ladrones se fugaron en la camioneta Ford F100 modelo 2008 del propietario de la finca. El vehículo apareció horas después frente a cementerio local, incinerado.
La víctima estuvo internada en el hospital de Santa Lucía, producto de los golpes, y tuvo que viajar a Pergamino a practicarse una serie de estudios a raíz de ello.

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