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martes, diciembre 7, 2021
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Alas por el Mundo, el sueño de una familia sampedrina de llegar hasta Alaska con un proyecto solidario

Gerardo deseaba recorrer América en su motorhome. Florencia, abrir su propio hogar de niños. Por ello, decidieron unir ambos sueños y viajar con un proyecto solidario, recorriendo merenderos junto a sus 3 hijos: Iruya, Rufino y Margarita. Este 24 de noviembre parten desde Plaza Constitución.

 

Alas por el mundo surge como la unión de dos sueños: el de Gerardo Parra y Florencia Belo, una pareja que se conoció hace 12 años en el Hogar Gomendio, donde eran colaboradores.

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“Éramos muchos amigos que íbamos a compartir con los nenes, festejábamos cumpleaños, compartíamos meriendas, y esa etapa nos hizo muy bien al corazón, por eso también lo queremos llevar al viaje”, explicaron en el programa Radio Cuarentena.

Gerardo siempre quiso recorrer América en un motorhome; y Florencia, abrir su propio hogar de niños. Unir sus sueños fue el origen de esta aventura solidaria, que tiene como objetivo recorrer diferentes merenderos, con un inflable que fue donado, un cine móvil y varias propuestas más.

“Con Flor siempre decimos que es importante caminar el lugar de los sueños, inclusive más allá de los logros. Estamos acostumbrados a una sociedad que piensa que uno logra algo cuando llega a la meta, y nosotros tenemos otra mirada de las cosas, porque pensamos que lo importante es sentirse con la tranquilidad de que uno está en el camino. Hoy nosotros estamos caminando el lugar que queremos y nos sentimos plenos por eso”, dijo Gerardo.

Reformar, desmantelar y construir a “Atahualpa” —decidieron llamar al motorhome por la canción “Piedra Y Camino” de Atahualpa Yupanqui— les llevó dos años de intenso trabajo.

En este tiempo, pudieron pintarlo de celeste y blanco, color de la bandera, junto a varias frases y dibujos del proyecto: “Cuando decidimos emprender, fue muy importante ver qué vehículo elegir y teníamos que pensar en la comodidad por nuestros 3 hijos: Iruya, que tiene 8 meses, Rufino de 6 años (que durante el viaje asistirá a SEADEA, una eduación en formato virtual) y Margarita de 3. Así fue como nos terminamos quedando con un colectivo de línea, un 1114 de 1982, que lo compramos en Chivilcoy”.

“Al motorhome le decimos nuestra casa porque es lo único que tenemos, vendimos nuestro auto, nuestra cama, muebles, todo para poder equiparla”.

Dentro de Atahualpa hay una cocina, heladera, comedor, bauleras, un baño con ducha y agua caliente, la cuna de Iruya, que se encuentra al lado de una cama grande, y Rufino y Margarita tienen cada uno la suya. Además, por el lado de afuera también cuenta con bauleras.

El primer destino donde harán su parada es Luján, “porque nosotros le creemos a la Virgen y vamos a llevarlo para que nos tire sus bendiciones”, mencionaron. Después seguirán por Tandíl y la costa argentina, aunque tampoco tienen la ruta totalmente diagramada: “Vamos a ir viendo dónde nos pueden recibir, entrar a los pueblos y quedarnos el tiempo en el que sintamos que nos queremos quedar”.

El viaje es financiado con los productos que fabrican y venden. Desde cuadernos, anotadores, especias de todo tipo, hasta el macramé de Flor. Desde sus redes sociales, también hay formas para colaborar a la distancia.

Este miércoles 24 de noviembre, partirán desde la Plaza Constitución e invitaron a quien se quiera sumar y “tirar buenas energías”, en esta nueva etapa que comienza. “Todos estamos de viaje porque la vida es eso y es bueno que vivamos la vida con alegría, a cada minuto e instante. Los quiero incentivar para que se animen porque no hay nada más valioso que ver como uno está caminando por el lugar correcto”, concluyó Gerardo.

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