Ahorro y recesión bajaron el consumo interanual de electricidad
Durante 2016, año de incremento de las tarifas de energía eléctrica, San Pedro consumió más de 6 mil megavatios menos que el año anterior, lo que representa una reducción del 3,5 por ciento. Los hogares ahorraron poco y los comercios tuvieron algunas precauciones. Las industrias bajaron un 19 por ciento su consumo.
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Datos de un informe comparativo mes a mes del consumo de energía entre los años 2016 y 2015 elaborado por Coopser permitieron a La Opinión concluir que San Pedro ahorró electricidad en los hogares y redujo el consumo en comercios e industrias al calor de la recesión económica que reconoció el Gobierno nacional, aunque para “evitar la crisis”.
El informe de Coopser muestra el comportamiento mensual del consumo de energía eléctrica en las categorías residencial, alumbrado público, pequeñas demandas no residenciales, comercio y pymes, industria y grandes usuarios del mercado mayorista.
Con esos montos para los años 2016 y 2015, La Opinión elaboró un resumen de los promedios interanuales que permite establecer que hubo una reducción del consumo de un año a otro, en general.
Ahorro y achique
El total de megavatios consumidos en San Pedro durante 2016 sumó 169.115,46 contra 175.334,95 en 2015. La diferencia es de 6.219,49 megavatios, que es lo que gastaron de menos en relación al año anterior los medidores locales. Significa un 3,68 por ciento menos de energía consumida entre cada período en análisis.
La demanda residencial fue de 59.527,21 megavatios en 2016, un 0,9 por ciento superior a la de 2015, que fue de 58.996,07. Es decir que los hogares se mostraron en general, poco propensos al ahorro, a pesar del fantasma del “tarifazo”.
Como se verá en el análisis mes a mes, hubo fluctuaciones relacionadas con las noticias que surgieron durante el año acerca de la aplicación del aumento.
Los comercios y PyMES insumieron en 2016 un 2,35 por ciento menos que en el año anterior. Fueron 30.506,66 megavatios contra 31.224,11 de 2015. La reducción tuvo influencia de los fallos contradictorios de la Justicia en relación al incremento, pero también hubo meses que coincidieron con la retracción económica informada por los organismos oficiales.
Por su parte, la reducción de la demanda energética por parte de la industria fue la que más influyó en la baja general del consumo de electricidad interanual: bajó un 19 por ciento al pasar de 36.921,96 megavatios consumidos a 31.049,31.
Recesión, proyección negativa de la colocación de productos, reducción del consumo, restricciones gubernamentales y alternativas de alimentación para la producción fueron parte del combo que provocó ese resultado.
Primera mitad del año
En enero de 2016, cuando todavía el Gobierno nacional no había anunciado que habría un significativo incremento de las tarifas, el consumo mantenía un ritmo de crecimiento en la demanda hogareña que acompañó las estadísticas de venta de artefactos de aire acondicionado registradas en los últimos años. Para ese primer mes, el aumento de la energía eléctricaconsumida por la categoría residencial había crecido casi un 17 por ciento.
De la misma manera, comercios y PyMes habían aumentado su consumo en casi 15 % respecto del mismo período del año anterior.
Los que bajaron drásticamente fueron los grandes usuarios del mercado mayoristas, que redujeron su demanda eléctrica un 34 por ciento; y las industrias, un 11,44.
En febrero, el comportamiento fue similar. Ya en marzo, con el aumento anunciado y cuando comenzaba el debate sobre el denominado “tarifazo”, las empresas e industrias fueron las que empezaron a ajustar en la electricidad. Bajaron 5,7 y 17,2 por ciento su gasto en luz. Los hogares todavía no asimilaban el incremento y su consumo creció un 10,5 por ciento.
En abril, cuando la suerte estaba echada y la comunidad asistía a las idas y vueltas judiciales en relación a la aplicación del aumento decretado por los gobiernos nacional y provincial, el consumo eléctrico industrial cayó en un 14,4 por ciento y el domiciliario en un 10,6.
Cuando en mayo reinaba la incertidumbre y aparecían fallos judiciales que frenaban los aumentos y contrafallos que los autorizaban, los de menores recursos se cuidaron y mucho: el consumo residencial bajó un 30,14 por ciento y las pequeñas demandas no hogareñas gastaron un 52 por ciento menos de luz. La industria seguía su tendencia a la reducción, con 15 por ciento menos de consumo.
Si en enero y febrero hubo un crecimiento del consumo del orden del 3 y el 7 por ciento respectivamente, en marzo el promedio ya mostraba una tendencia al ahorro, con un consumo del 2,2 por ciento menos en la evaluación interanual. Abril y mayo fueron clave: 7,2 y 15,2 por ciento menos de gasto en electricidad, en promedio para todas las categorías de medidores del distrito.
Como en junio regía una cautelar, los hogares y pymes retomaron la tendencia a consumir, con 7,68 y 10,79 por ciento de crecimiento en el gasto, respectivamente. La industria siguió en baja, con 10,5 y equilibró la comparación interanual, que fue de un punto y medio por encima del mismo período de 2015.
Llegó el segundo semestre
En julio el aumento quedó firme y Coopser anunció que habría tres cuotas para pagar la diferencia, porque debía refacturar todo y cobrarle a los socios/clientes/usuarios lo que no habían pagado producto de la vigencia de las medidas cautelares.
Con excepción del comercio, que aumentó un 4,5 por ciento, todos los guarismos dan cuenta de una reducción del consumo, que en promedio fue del 8,2 por ciento. Los hogares bajaron un 2,5 y la industria un 17,6 por ciento.
La tendencia a ahorrar en consumo de energía eléctrica se mantuvo en los meses subsiguientes, con promedios del 7, 8 y 6 por ciento para el trimestre de agosto, septiembre y octubre.
Quienes más bajaron el consumo fueron las industrias, lo que da cuentas de la retracción de la actividad para el sector. Los porcentajes de reducción fueron del 27 en agosto, el 21 en septiembre y del 18,6 en octubre.
No sucedió lo mismo con el comercio y las PyMES, que tuvieron un leve crecimiento del 3,4, el 5,5 y el el 3,5 para los meses de referencia.
El consumo domiciliario tuvo una retracción del 2,7 para el octavomes del año, el 5,4 para el noveno y del 5,2 para el décimo.
En noviembre, último mes disponible para el análisis en el informe de Coopser al que tuvo acceso La Opinión, el consumo promedio bajó un 2,75 por ciento, al ritmo del descenso en la industria (17 %) y los hogares (4,2 %), equilibrado por el crecimiento del gasto en comercios (12 %).
Qué pasó en el país
Según los datos disponibles hasta el momento de la Fundelec, una institución que trabaja para la difusión del desarrollo del sector eléctrico argentino, lo primeros diez meses de 2016 acumularon una suba promedio del consumo de energía eléctrica del uno por ciento en relación a 2015.
Los meses en los que hubo una importante reducción fueron octubre (7,2 %) y marzo (9,6 %).
