Ahora sí, Guacone se escribe con K
El Intendente municipal hizo explícita su pertenencia al kirchnerismo. Fue en una entrevista a una agencia de noticias de La Plata, en claro mensaje al Gobernador. La noticia llegó luego de que varios funcionarios del gobierno de Scioli suspendieran reuniones con el Jefe Comunal, que en su última visita viajó en helicóptero con el mandatario.
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Tengo bien en claro que voy a apoyar al Gobierno nacional y a Scioli”, dijo el intendente municipal Pablo Guacone al ser consultado por la agencia La Provincia respecto a su futuro político rumbo a las elecciones. De esa manera, y a través de un medio de alcance provincial con sede en La Plata, el sampedrino asumió explícitamente su pertenencia al kirchnerismo.
El mensaje fue claro y señala que Guacone, ya lanzado como candidato, lo hará por el oficialismo, que además es quien tracciona votos a nivel nacional y provincial. Lo dijo él mismo: “Tengo entendido que por estos días está rondando una encuesta donde Cristina Kirchner está en el 50 por ciento de voluntad de voto y, casi sobrepasando ese nivel, también Daniel Scioli. Así que por algo será que la gente tiende más a esa opción, y como uno comparte muchas cosas, se va dando cuenta cómo se trabaja a nivel nacional y provincial”.
El intendente eligió una agencia provincial en la que muchos mandatarios municipales suelen publicar sus logros de gestión para que se conozcan en La Plata. En este caso, el mensaje era directamente para el Gobernador.
Así, Guacone sostuvo que apoyará en octubre a Cristina y Scioli: “No me cabe ninguna duda de que son las dos mejores opciones, lejos de los demás contrincantes políticos”, dijo.
En esa entrevista, tuvo palabras de elogio para todos: “Para mí, el Gobernador Scioli, desde el inicio de la democracia en el año 83’, y me hago cargo de lo que digo, hasta el día de la fecha ha sido el mejor gobernador”, dijo Guacone y agregó: “Lo mismo pasa con Nación; primero con el presidente Kirchner y luego con su esposa, que han llevado adelante el país”. Como para que no quedaran dudas de su posicionamiento, el intendente remató: “Obviamente que faltarán muchas cosas por hacer, pero lo que se ha hecho no es poco. Así que siento orgullo de acompañar estos proyectos de vital importancia para el país”.
Del pasillo al helicóptero
Guacone tuvo semanas complicadas respecto a su relación con el kirchnerismo antes de asumir su pertenencia. Había pautado una serie de encuentros con funcionarios que fueron pospuestos sin fecha cierta hacia adelante, entre ellos una importante reunión con el Ministro de Educación Mario Oporto y la visita del Director de Deportes Alejandro Rodríguez.
El fantasma del temor estaba instalado. Algunos estaban más preocupados que otros y contrincantes internos dentro del kirchnerismo aseguraban que en La Plata le habían bajado el pulgar a Guacone luego de las repercusiones que tuvo su interpelación, especialmente en medios platenses que reseñaron esa situación, calificando al Jefe Comunal como un hombre “aislado en el sillón”.
Sin embargo, hace quince días el intendente viajó a Berazategui para compartir con otros pares suyos de toda la provincia la entrega de materiales para escuelas agropecuarias.
Ese día Scioli tenía en su agenda una cita con Guacone, pasado el mediodía. Cuando terminó el acto en Berazategui, ambos mandatarios viajaron juntos en el helicóptero de la Gobernación. “Yo pienso que es un buen mensaje llevarme en helicóptero, porque había más de treinta intendentes ahí”, le dijo el sampedrino a la misma agencia respecto a sus posibilidades de representar al sciolismo en las elecciones. “No está oficializado el tema de la ‘bendición’ de mi candidatura. Tengo entendido que la relación es muy buena, excelente”, dijo Guacone.
Ese mismo día, el Ministro de Gobierno Eduardo Camaño recibía al precandidato del Partido Justicialista local Daniel Monfasani y le aseguró que quería un “intendente peronista” para San Pedro.
El camino del amor
El Jefe Comunal comenzó a sentirse muy cerca de Cristina Fernández y Daniel Scioli desde el inicio de su mandato, cuando fue recibido por funcionarios de ambos gobiernos sin mayores problemas, lo que lo sorprendió gratamente.
Desde entonces empezó a debilitarse su vínculo político con Mario Barbieri, su mentor y el hombre gracias al que llegó al Concejo Deliberante y luego a la intendencia, tras su renuncia para asumir en el Congreso.
Seis meses más tarde, Guacone dio el paso más importante en eso que llamó dar su “impronta” a la gestión gubernamental: expulsó a la plana del gabinete que de Barbieri había heredado. Vellón, Almada, Perret y Zeme debieron dejar sus cargos, en los que el Intendente puso “gente de confianza”, según sostuvo en ese momento.
Así, quedaba el camino libre para evitar la dependencia del radical cobista que era su jefe político y avanzar por la propia senda, que era la del oficialismo, con quienes él aseguraba tener “buena relación institucional”.
Los viajes a Buenos Aires y La Plata se hicieron más frecuentes. A Guacone lo atendían, y eso le gustaba. Además, vio cómo con estar en el momento justo en las oficinas precisas podían hacerse realidad muchos anhelos de la comunidad que dependen directamente de los niveles superiores del Estado.
En alguna sesión del Concejo Deliberante le advirtieron que eso era parte del “centralismo” del gobierno nacional que “hace cautivos” a los gobiernos locales generando “una dependencia presupuestaria” que luego capitalizan políticamente.
Guacone, por su parte, siempre fue agradecido y destacó que lo recibieran e intentaran darle respuestas. Cada vez que volvía de esas reuniones destacaba el trabajo de los funcionarios con quienes se entrevistaba.
La visita de Cristina Fernández y Daniel Scioli para el acto del 20 de noviembre en conmemoración de la Batalla de Obligado fue una bisagra. El Gobierno Nacional hizo de la gesta sampedrina una bandera que llevó a todo el país con un feriado, un acto transmitido en cadena nacional y una fiesta comparada con los festejos del Bicentenario, ambos organizados por las mismas personas.
La muerte de Néstor Kirchner también fue un momento importante para Guacone, que estuvo en la Plaza de Mayo y en el velatorio. En varias oportunidades dijo a La Opinión lo emocionante que le resultó estar ahí, especialmente por la juventud, cuya movilización militante es para él “uno de los legados más importantes de Kirchner”, como señaló durante la marcha del 24 de marzo.
Quince días antes de que Guacone hiciera público su kirchnerismo como mensaje explícito hacia el Gobernador Scioli, hombres cercanos a las decisiones de gobierno en el municipio habían adelantado a La Opinión que el blanqueo estaba cerca. “Ya es hora de que lo hagamos público”, había señalado.
Por su parte, otro funcionario cuya letra aparece en los proyectos elevados al Concejo Deliberante había asegurado que ya no hacía falta “seguir ocultándolo” y que era “una cuestión de forma, no de fondo” porque para ellos estaba claro “desde junio del año pasado el apoyo a Cristina y a Scioli”.
Los melones se acomodan solos
Que Guacone es kirchnerista no es ninguna novedad. Sí lo es el hecho de que lo haya asumido públicamente. No sólo porque es un mensaje hacia la gobernación sino porque además tiene injerencia directa en la política doméstica.
El concejal Norberto Mitelsky, hombre de Federación Agraria, se alejó de Guacone tras la crisis del gabinete que terminó con la expulsión de Gustavo Díaz y la separación de la Secretaría de Gobierno de Juan Benseny. Su límite era el kirchnerismo, ya lo había dicho claramente.
Quienes también manifestaron su distancia con el oficialismo cristinista y sciolista fueron los miembros del Partido Socialista, que colocaron un Consejero Escolar –Jorge D’andrea, que preside ese cuerpo– en la alianza electoral de 2009, bajo el Acuerdo Cívico y Social. De la misma manera, ese acuerdo político les dio un espacio en el Ejecutivo, con Karina Chiarella –Trabajadora Social esposa del candidato a Intendente del PS Alan Ocampo– al frente de la Dirección de Juventud.
La manifestación pública de Guacone los descolocó, ya que la renuncia de Chiarella había sido asegurada por ellos para el momento en que el intendente blanqueara su kirchnerismo.
Al cierre de esta edición, Chiarella seguía al frente de la Juventud, a pesar de que las cosas están claras y de que el propio Ocampo había señalado que pidió una reunión con Guacone porque lo quería “escuchar de su propia boca”. Al momento, el Socialismo local sigue formando parte de un gobierno que reconoció su pertenencia al kirchnerismo, del que tan lejos aseguran estar.
