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martes, octubre 26, 2021
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Agustín Basualdo: “Mi familia se pensó lo peor y eso me afectó más que el accidente”

Desde su casa, donde se recupera de las lesiones que sufrió producto del impacto de una camioneta el 19 de enero mientras entrenaba en el camino a Vuelta de Obligado, el ciclista de 24 años, que estudia nutrición, habló de todo con La Opinión. Admitió que nunca tuvo miedo y que sufrió más los suyos que por él.

 

Agustín Basualdo la puede contar, como dijo su papá, Cristian, días después de ser embestido por una camioneta Jeep conducida por una mujer de 72 años mientras entrenaba para la Vuelta a San Juan en el camino a Vuelta de Obligado. El joven ciclista padeció un traumatismo facial severo y fracturas en sus dedos metacarpianos de ambas manos. Además, es sometido periódicamente a tomografías para descartar lesiones cerebrales.

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Acompañado de su familia (vive con sus padres y dos hermanos menores, una de ellas de 6 años), la misma que sufrió por él y hasta temió lo peor al ver imágenes del hecho acaecido el 19 de enero en la curva próxima a la localidad, el pedalista de 24 años se recupera en su casa desde donde atendió al llamado de La Opinión y, de buen ánimo, recordó el momento con lujo de detalles, desde el impacto hasta que ingresó a la Guardia del Hospital.

Además, contó cómo pasa sus días, que estudia nutrición en Rosario y que pensó en dejar el ciclismo para que los suyos no sufran. “Cada vez que salgo a pedalear mi novia y mi mamá me dicen ‘Agustín cuidate’, ‘fíjate’, ‘mira para atrás’ y ‘tené cuidado’ todo el tiempo. Que después pase esto, a mí me afectó”, admitió.

-¿Cómo estas casi dos semanas después del accidente?

-Bien, mejoré bastante en poco tiempo. Así que de a poco vamos. El martes viajé a Buenos Aires para ver a un especialista de manos y me tengo que operar los dos dedos, tengo quebrado los dos metacarpianos. No es de urgencia pero tampoco es que hay que dejar esperar un mes para operarme. Ya el lunes que viene voy a ir a hablar con el médico que me va a operar.

-¿Mientras tanto, qué vida haces?

-Estoy acá en mi casa porque al tener quebrado los dos dedos tengo enyesado casi hasta arriba de la muñeca, entonces puedo manipular muy pocas cosas con los otros dedos y estoy en casa con la ayuda de mi familia, mi novia, amigos que por ahí me vienen a dar una mano en algo. La paso acá en el patio de mi casa y no salgo de acá.

– ¿Qué recordás del accidente?

-Yo venía andando porque no había calentado, llego hasta Vuelta de Obligado y allá pego la vuelta y tenía que volver hasta Sadiv y recién ahí empezar a hacer todos los ejercicios. Yo venía a 28-29 kilómetros, no venía fuerte, y vi la camioneta que sigue medio de largo y pensé que iba a entrar en el camino rural que va a Castro. De repente pega el volantazo y me encara, ya la tenía ahí a 50 metros, la quise esquivar para el lado de la banquina pero igual me enganchó sobre la parte que la mujer iba conduciendo. Si yo no me muevo me choca al medio. Pegué con toda la cara en el parabrisas y quedé tirado. La señora se bajó, me preguntó si estaba bien. Yo le contesté que me llamara una ambulancia por favor. Me pregunta de nuevo si estaba bien, y yo le digo ‘llamá una ambulancia’ y cuando miro llegan todos mis compañeros que venían atrás, no habían pasado cinco minutos. Se acercaron ellos y me pusieron de costado porque me estaba ahogando con mi propia sangre.

La bicicleta de Agustín Basualdo y la camioneta que lo impactó. Fotos: La Opinión.

-¿Tardó mucho la ambulancia?

-Habrá tardado unos 15-20 minutos porque no había señal y no podían llamar, entonces uno de los ciclistas fue hasta donde está la ambulancia de Vuelta de Obligado y esa ambulancia me llevo hasta el hospital

-¿Nunca perdiste la conciencia?

-No, por suerte no. Me acuerdo de todo. Cuando me subieron a la ambulancia se subió otro chico conmigo y me pusieron suero. De ahí me llevaron al Hospital.

¿En algún momento tuviste miedo?

-No, miedo no. Sentía mucho dolor en la pierna. Tenía un golpe fuerte en la pierna. Pero nada, sentía ese dolor y lo que era la cara la sentía dormida. Sí me di cuenta que estaba perdiendo sangre porque estornudaba o salivaba y era sangre.

-¿Cuánto se asustó tu familia?

-La verdad, muchísimo. Se me cruzó por la cabeza dejar el ciclismo. Ver a mi vieja, mi abuela y mi novia llorando ahí cuando me baje de la ambulancia, esperaban lo peor cuando vieron el accidente, cuando vieron las fotos. Ellos no me habían visto a mí porque yo estaba adentro ahí en la Guardia. Se pensaron lo peor y ver eso me afecto más que el mismo accidente a mí. Las fracturas y los golpes los tengo yo y me la aguanto yo, pero que otro sufra a partir de eso por me afectó y hasta he pensado de decir bueno basta y hago otra cosa, más que nada para no hacerlos sufrir y pasar esos momentos a mi familia.

-Fue más duro ver sufrir a tu familia que las lesiones…

-Sí, la verdad que eso a mí me afecto mucho porque cada vez que salgo a pedalear mi novia y mi mamá me dicen ‘Agustín cuidate’, ‘fíjate’, ‘mira para atrás’ y ‘tené cuidado’ todo el tiempo. Que después pase esto, a mí me afectó más que nada verlos a ellos como estaban en esa situación que es muy fea. Ver a todos afuera del hospital, ver ahí mismo en el accidente hasta que llegó la ambulancia todos mis compañeros teniéndome, tirándome agua, tranquilizándome, toda esa situación fea te hace pensar bastante.

-Tu papá también entrena en el camino a Vuelta de Obligado y afronta los mismos riesgos que vos, ¿Qué te dijo?

-Sí, mi viejo si tuvo un par de caídas grave. Estamos expuestos a las caídas pero nunca nos había pasado que un vehículo así de esa manera nos chocara. Mi abuelo, que es el padre de mi papa, tuvo una vez un accidente así atrás de un camión y se partió así también la cara como yo. Fue muy grave. Afecta también a toda la familia esto porque, por ejemplo, yo necesito de ellos porque con las dos manos quebradas no puedo hacer muchas cosas. Además de toda la situación fea, es como que condicionas a la familia, mis viejos trabajan y cada dos segundos estoy mandándole un mensaje para que me traigan o hagan algo. Hasta para hacerme el desayuno necesito de ellos.

Basualdo al salir del Hospital. Foto: Facebook Cristian Basualdo.

-¿Tuviste comunicación con la mujer que te chocó?

-No, la señora que conducía nunca se contactó con nosotros.

¿Y la bicicleta, cómo quedó?

-La bici se partió, hace de cuenta que explotó. Se partió en muchos pedazos. No tengo ni idea cuánto sale, va aumentando todo todos los días y son precios en dólares. Es depende a los precios de afuera porque es todo importado. Yo tengo esa que es la que uso para entrenar y para correr las vueltas y después tengo una pistera. Pero yo la que uso para correr las grandes vueltas, los campeonatos, es esa.

Agustín Basualdo entrena en el camino a Vuelta de Obligado desde los 12 años, es decir, hace más de diez. Ese día fue solo porque su hermano menor no estaba preparado y acordó encontrarse con él en la ruta. Tampoco, esa tarde, lo hizo con su papá, Cristian (múltiple medallista en campeonatos argentinos), quien apenas llegó de trabajar se preparó para ir a pedalear pero tuvo que ir al Hospital a acompañar a su hijo.

-¿Siempre salís solo a entrenar?

-No, de acuerdo al entrenamiento que hago. Yo ese día tenía que andar solo porque tenía que hacer un par de ejercicios que lo hacía con pulsómetro, a una velocidad determinada. Es un entrenamiento para hacerlo solo. Hay otros días que andamos de a cinco, otros días de a más, otros días a tres. De acuerdo al entrenamiento que tengamos que hacer ese día.

-Te estabas preparando para la Vuelta a San Juan…

-Sí, porque veníamos del Argentino que se hizo en diciembre y después de ahí teníamos el próximo objetivo que era llegar bien a la Vuelta a San Juan que íbamos a ir con un equipo de Buenos Aires en la categoría elite II (N. de R.: la prueba principal para elite I se canceló porque, en el marco de pandemia de coronavirus, iban a participar ciclistas de diferentes partes del mundo).

-¿Los entrenamientos los armas vos mismo?

-Sí. Cuando era chico, tendría 15 año, estuve entrenando en Buenos Aires un año prácticamente y aprendí mucho, me enseñaron a entrenar de acuerdo a cada cosa, qué hay que hacer. Después de ahí me empecé a entrenar yo, más que nada por la sensaciones que sentía yo. Por ejemplo, si hoy tengo que salir a hacer pasadas pero yo me sentía mal, me sentía cansado, por ahí si vos estas entrenando con alguien lo tenés que hacer si o si porque estas entrenado con alguien. En cambio yo si no me sentía bien la pasaba para el otro día para poder hacerla de la manera adecuada.

-¿Sos de tomar cosas de otros ciclistas?

-No, todo lo que yo uso para prepararme es porque me lo han enseñado anteriormente. Como desde los 4 años ando en bicicleta, tuve mucha experiencia. Cuando estoy estudiando en Rosario entreno con los chicos de allá que también tienen otro tipo de entrenamiento y aprendí un poco de todo y de acuerdo a todo eso yo me preparo mi entrenamiento.

-Tu caso puso en debate nuevamente el porqué los ciclistas entrenan en el camino a Vuelta de Obligado, ¿cuál es el motivo?

-El circuito Panorámico del Oeste tiene 1 kilómetro y nosotros para una carrera como la Vuelta a San Juan hay etapas que son de 100 kilómetros y hay que ir con un fondo de un entrenamiento que un día tenés que hacer esos kilómetros o más. Por ahí hay que hacer hasta 140 kilómetros, imaginate hacer 140 kilómetros en un circuito, tenés que estar cinco horas dando vueltas que no es lo mismo que ir cuatro veces hasta Vuelta de Obligado y ya está. Otra diferencia es el terreno, hay subidas, bajadas y viento que en el circuito no lo hay. O sea, la preparación es muy complicada, te diría hasta que es en vano hacerlo en un circuito porque no te sirve. Hay entrenamientos que solamente los tenés que hacer en subida, otros con viento en contra. No es pedalear y nada más.

-¿Qué tan peligroso es entrenar ahí?

-Antes no era tan peligroso, pero a partir de ahora que habilitaron la playa de Vuelta de Obligado hay más circulación de lo que era antes. También el estado del camino, hay muchos pozos y un auto por esquivar un pozo nos puede llegar a chocar a nosotros. Ahora se ha puesto peligroso, pero no podemos salir a la autopista a entrenar.

Basualdo divide sus días entre sus estudios universitarios y el ciclismo. El joven cursa la carrera de licenciado en nutrición en Rosario y en 2021 debe hacer las prácticas y la tesis para concluir. Por la pandemia de coronavirus, el año pasado tuvo clases virtuales y desde marzo, cuando arrancó la cuarentena, está en San Pedro.

-¿Cuándo piensas que podes volver a pedalear?

-No sé, Capaz que me tomo este año más tranquilo para tratar de recuperarme lo mejor posible y meterle un poco más a lo que es la facultad para poder terminar todo y de última arrancar el año que viene con la mente más tranquila. Ahora tengo que operarme de los dedos, recuperarme y después kinesiología. Tengo un tiempo medio largo y tampoco quiero empezar de golpe y hacer todo a las apuradas porque tampoco vale la pena.

-¿Qué objetivos tenías para este año?

-Este año teníamos la Vuelta a San Juan y después el Argentino de Pista que también se iba a hacer en marzo. Después carreras importante que son de una sola etapa. Fui a la anterior en Roque Pérez que me caí también, venía primera y tuve un desperfecto mecánico. Esa era una competencia grande, de una sola fecha. A esa también estábamos yendo siempre más que nada con el equipo.

¿A largo plazo, tu objetivo es centrarte más bien en los que estudiaste o dedicarte al deporte?

-El deporte no lo voy a dejar, lo voy a seguir haciendo. Pero principalmente me quiero enfocar en lo que es la facultad y después depende de como tenga los horarios seguir con el ciclismo.

¿Con que apoyo económico cuentan con tu papá para poder afrontar los gastos que requiere la competencia?

-Nos hacemos cargo nosotros. Como todo ciclista que es amateur y no es profesional no es que tenes un equipo que te banca. Nos damos una mano entre nosotros, por ahí hay competidores de otros ladosy alquilamos una casa para poder estar juntos y no que cada uno alquile. Después todo lo otro, nosotros nos tenemos que pagar todo.

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