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jueves, mayo 13, 2021

Aguas Turbias

A partir de una denuncia anónima remitida a este medio, La Opinión Semanario comprobó la existencia de un lavadero industrial no habilitado (y por ende clandestino), funcionando en pleno centro de nuestra ciudad.

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En todos los pequeños pueblos existen esos secretos a voces, que todos conocen, pero que nadie repetiría en voz alta. En un pueblo todos conocen al capitalista de juego clandestino, todos conocen al prestamista local, y todos conocen donde se ofrece sexo a cambio de dinero.
Por algún motivo que excede las pretensiones de este comentario, sobre algunos temas se genera una especie de manto de piedad para estas actividades ilegales, y a pesar de ser conocidas por todos los vecinos, a nadie parecen importarle, y a nadie preocupa denunciarlas.
Este parece ser el caso de esta historia que mas lejos o mas cerca de los ejemplos citados anteriormente, no deja de ser un caso de una empresa que funciona clandestinamente, a la sombra de la ley, y a la luz de vecinos y autoridades.
Desde afuera, un galpón abandonado que nada dice. Desde adentro, modernas instalaciones preparadas para lavar industrialmente toneladas de ropa todos los días, a pedido de importantísimas marcas. Una bomba de agua de gran tamaño que chupa miles de litros directamente desde las napas. Agua que después de ser mezclada con cientos de productos químicos diferentes, es vertida a la red.
El sector textil constituye una de las cadenas industriales más largas y complicadas. Se trata de un sector fragmentado y heterogéneo en el que predominan las PyMEs. Los Lavaderos Industriales comprenden uno de los eslabones de esa complicada cadena, realizando fundamentalmente los llamados “procesos de acabado”: Tratamiento previo, tinte, estampado, acabado y revestimiento, inclusive lavado y secado, antes de entregar el producto final a las fábricas.
Nueve personas trabajan en el que funciona en nuestra ciudad. Por $ 550 pesos mensuales, meten y sacan prendas de los enormes lavarropas durante 9 horas.
La empresa funciona en una tradicional esquina donde hace unos años funcionó una conocida firma y los vecinos siempre se quejaron.

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Amenaza Ambiental
El principal problema ambiental que tiene esta rama del sector textil radica en las aguas residuales que genera. Los diversos flujos procedentes de los distintos procesos se mezclan y producen un efluente final cuyas características pueden variar dependiendo de la materia prima, y los productos químicos con los que se esté lavando.
Toda el agua utilizada en el proceso representa una complicación si no es tratada. A pesar de eso, con demasiada frecuencia, estos licores se desaguan y se mezclan con otros efluentes, incluso en lavaderos correctamente habilitados.
Otros problemas importantes en esta rama de la industria textil, son el consumo de agua, las emisiones atmosféricas, los residuos sólidos y los malos olores, que pueden resultar muy molestos en determinados tratamientos.
La manipulación y almacenamiento de productos químicos peligrosos también requiere especial atención debido a su toxicidad y riesgo de corrosión y explosión y a los problemas ambientales que podrían generar.
Ropa Sucia
Según la Secretaría de Política Ambiental (SPA) de la Provincia de Buenos Aires, en el Registro Provincial de Lavaderos Industriales de Ropa hay menos de 30 Lavaderos registrados en todo el territorio provincial. Ninguno de ellos, se encuentra en San Pedro. En la Municipalidad, también indicaron que no tienen registrado ningún emprendimiento de ese tipo en esa zona.
Si algún empresario local quisiera efectivamente habilitar uno en nuestra ciudad, debería en principio cumplir con todos los requisitos que las leyes provinciales y las ordenanzas municipales prevén para la radicación de una industria. Entre las ordenanzas, se cuenta, lógicamente, la imposibilidad de hacerlo en medio de una zona residencial.
Después de eso, deberá registrarse en la SPA, realizar un estudio de impacto ambiental, pedir un Certificado de Aptitud Ambiental (para el cuál deberán poseer algún mecanismo de tratamiento de neutralización de efluentes residuales, que convierta el agua sucia en un líquido inocuo e inofensivo para la salud de la población), pagar todos los cánones específicos que solventan los controles ambientales y garantizarle al estado, básicamente, un correcto funcionamiento sin poner en riesgo la salud de la población.
Desde la Cámara Argentina de Lavaderos de Ropa, se indicó la imperiosa necesidad de verificar en qué condiciones se están volcando los efluentes a las cloacas, dado que existen posibilidades concretas de que se esté produciendo un peligroso daño ambiental, que podría perjudicar a todos los sampedrinos. Resaltaron que es probable también que se encuentre en el edificio una caldera que por el tamaño requerido para el volumen de operaciones de esta empresa, no puede tenerse allí, por el riesgo que representa para los vecinos en caso de una explosión.
Por último, manifestaron que existe una responsabilidad solidaria, entre quién lava y quién paga, es decir, las marcas de ropa que son sus clientes. Responsabilidad, que sin dudas también es compartida con quienes debiendo hacer los controles, se han hecho los distraídos.

Las paradojas de la argentina
En el site de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, (http://www.spa.gba.gov.ar) se detallan muchísimas clausuras de establecimientos donde se verificó el vuelco de los efluentes líquidos hacia colectora cloacal. Entre ellos, lavaderos de autos, tintorerías y lavaderos industriales como el que funciona en nuestra ciudad. Lo extravagante, es que en todos los casos se trataba de emprendimientos habilitados, donde se pagan impuestos y de los que, al menos, está registrada su existencia.
De nuevo, el Estado va contra quienes intentan hacer bien las cosas, mientras que aquellos que operan desde la clandestinidad más absoluta, parecen quedar indemnes a cualquier requisito gubernamental.

“La semana que viene arreglo todo”
Consultado por este medio, el propietario del lavadero, dijo comprender lo irregular de la situación. Manifestó estar tramitando todo los requisitos faltantes. “La semana que viene arreglo todo”, aseguró. Estas afirmaciones marcan a las claras que el empresario no desconoce las irregularidades que en el interior del edificio se cometen. Sin embargo, el propósito de este medio no es señalar la falta de un empresario en particular sino el modo en el que se puede competir desde la clandestinidad, utilizando recursos naturales vitales y contando con la “vista gorda” de varios funcionarios.

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