Agromutual cada vez más complicada
Un acreedor les ejecutó los muebles y la oficina quedó vacía por unos días. Les cortaron la luz y enfrentan un proceso de desalojo en el local que alquilan en Balcarce y Belgrano. Los socios/clientes siguen sin cobrar.
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La asociación Agromutual Americana o Mudivendi, Mutual de Distribuidores Independientes de Venta Directa, una organización sin fines de lucro cuya actividad principal es la de funcionar como una financiera encubierta que compra cheques y ofrece una especie de plazos fijos a tasas superiores a los bancos, enfrenta un complejo proceso en sus negocios producto de el cese de pago a sus socios/clientes.
Los “socios” ahorristas de Agromutual Americana están cada vez más lejos de que esta “organización de cooperación mutua” les pague las deudas que contrajo con miles de ellos en todo el país donde tienen sucursales, especialmente en ciudades de la provincia de Buenos Aires con producción agropecuaria.
El bloqueo de las cuentas corrientes impide que la mutual pueda cumplir con los compromisos asumidos con aquellos que depositaron fondos a tasa que hasta triplicaban lo que ofrecen las entidades bancarias.
El Presidente de la mutual, Ricardo Marinzalda, dijo que los acreedores debían esperar hasta que ellos cobraran unos compromisos que tienen productores agropecuarios de la región, que recién pagarían en “julio o agosto”, luego de la cosecha gruesa.
La Opinión publicó que esta mutual/financiera tenía al 13 de enero de 2010 unos 104 cheques rechazados que sumaban 678.697,78 pesos. Al cierre de esta edición, Agromutual no sólo no canceló esas deudas sino que las incrementó en más de 20.000 pesos, siguiendo con el mecanismo de entregar cheques “voladores” para cubrir los agujeros que su compleja situación legal financiera enfrenta. Los voladores emitidos suman ya 124.
Sin muebles y sin luz
Agromutual tiene sucursales en toda la región y varias de ellas fueron cerrando a medida que avanzaban los meses y no podían cumplir con los compromisos asumidos.
Desde que este semanario publicó sus investigaciones, distintos medios de la provincia se hicieron eco e indagaron cuál era la situación en sus ciudades. Todos coincidieron: la mutual no le paga a nadie, los usuarios se sienten estafados y las acciones legales se reproducen sin cesar.
En San Pedro, uno de los acreedores más importantes de esta “organización social sin fines de lucro” inició una causa que trabó embargos sobre los bienes muebles. La semana pasada llegó la ejecución y la oficina quedó vacía. Sillas, mesas, escritorios y armarios abandonaron las oficinas de Belgrano y Balcarce, quedando el local vacío y con carpetas esparcidas por todo el lugar, incluyendo carpetas de cheques en las vidrieras, a la vista de todos.
Al cabo de unos días hasta trajeron nuevo mobiliario tal vez de otra sucursal como la de Baradero, una de las primeras en cerrar cuando se desató el escándalo.
En esa ciudad, las denuncias y procesos judiciales iniciados trabaron un embargo contra las cuentas corrientes de la razón social, lo que impidió el uso del dinero allí depositado.
Como si fuera poco, les cortaron la luz por falta de pago y la inmobiliaria mediante la que alquilaron el local les inició un proceso de desalojo, ya que el contrato venció el 31 de diciembre pasado y no hay visos de renovar.
Enero y febrero pagaron el mismo monto que durante la duración del contrato, pero no dan señales de que tengan intenciones de renovar o permanecer algunos meses más. Ni siquiera se acercaron a las citaciones efectuadas para conocer la situación o hacer algún tipo de descargo.
Ni siquiera están atendiendo al público a diario, sólo abren unas pocas horas cada tanto para efectuar tareas de limpieza.
Más cheques que vuelan
No sólo las cuentas que Agromutual Americana tiene en cuatro entidades bancarias emiten cheques “voladores” a pesar del estado público que tomó la situación. La cuenta que Ricardo Antonio René Marinzalda también tienen documentos con alas. En tres entidades distintas, aparecen cuatro cheques rechazados por falta de fondos, por una suma total cercana a los 6.000 pesos.
El último que se pagó de esos “voladores” tiene fecha del 24 de agosto del año pasado. En enero, Marinzalda volvió a darle impulso a la firma fácil en cheques que no tienen respaldo y aún no saldó esa deuda.
Poca repercusión
Los socios/clientes que se sienten estafados y que son acreedores de la mutual son muchos en la ciudad. Sin embargo, no todos se animan a contar su historia y pocos son los que se atreven a dar nombres.
El problema es que muchos de ellos han invertido importantes cantidades de dinero en una actividad que saben roza con el ilícito, en la medida en que se trata de una especie de usura encubierta bajo la personería jurídica de una entidad sin fines de lucro.
Además, muchos de los ahorristas son personas cuyos antecedentes comerciales y financieros figuran en las listas negras de los bancos y comercios locales, inhibidos para solicitar créditos o efectuar depósitos ya que, como se dice comúnmente, “le deben a medio mundo”.
Aquellos que tuvieron contacto con La Opinión relatan que su situación sigue igual: “No cobré un peso y me siguen bicicleteando”, señaló uno de los acreedores. Otro recordó: “Me dijeron que me quedara tranquilo, que iba a cobrar, que tenían unos inmuebles para ejecutar, pero yo no vi nada, pasan los meses y a mi no me pagan lo que me deben”.
Deuda por deuda
Agromutual Americana supo difundir nombres de sus deudores, que aseguraron son muchos y tienen la culpa de la situación de “dilatación”, eufemismo con el que nombran la maniobra perpetrada. Entre esos deudores hay conspicuos apellidos de empresarios y empleados municipales sampedrinos.
Marinzalda, además, cargó culpas sobre los productores agropecuarios: “Nos deben mucho dinero y dicen que recién van a poder pagar en julio o agosto, por los problemas que tienen con la cosecha. Ese tiempo se lo estamos pidiendo a nuestros ahorristas”, informó el mutualista.
Así, aquellos que depositaron en Agromutual deberían esperar hasta entrado el invierno de este año para saber si esta “organización sin fines de lucro” estará en condiciones de abonar sus deudas.
Lo cierto es que el tiempo pasa y el dinero no aparece, la situación se complica y Agromutual dejó de ser ese gigante que abarcaba buena parte de la inmensa región rural de la provincia de Buenos Aires para convertirse en un fantasma apremiado por las deudas, los juicios, los acreedores enojados y la falta de rumbo que permita saber cómo será el futuro de esta mutual.
No es la primera ni será la última organización sin fines de lucro que, creadas con un fin social como la cooperación mutua de sus asociados, se transforma en una máquina de generar dinero, dejando de lado esos elogiables objetivos que la vio nacer para ser parte del dispositivo del capitalismo más salvaje, que venían a contrarrestar de alguna manera para beneficio de quienes se asociaran.
Mientras tanto, las sucursales cierran, empleados de varias ciudades denuncian que no les pagan los sueldos, se deben alquileres y les cortaron la luz en otras localidades además de San Pedro, pero insisten en que “todos van a cobrar”.
Dicen tener “poco que pagar y mucho que cobrar”, aunque trascendió que sólo el 25 por ciento de la cartera de clientes se encuentra en estado de morosidad o incobrabilidad.
Claves de lectura
Agromutual tiene 16 sucursales en la provincia, cuatro ya cerraron.
En San Pedro y en Mercedes les cortaron la luz por falta de pago.
La inmobiliaria que les alquiló el local inició un proceso de desalojo.
Un importante acreedor sampedrino les ejecutó el embargo sobre los muebles.
Continúan con las cuentas corrientes bloqueadas.
Ricardo Marinzalda sigue emitiendo cheques sin fondos.
“No cobré un peso, me siguen bicicleteando”, dijo un acreedor.
Agromutual Americana o Mudivendi, es una organización sin fines de lucro, pero siempre funcionó como una financiera.
Muchos acreedores no quieren hacer pública su situación porque son considerados insolventes en otros ámbitos.
