Agradecimiento:
Estimada Lili Berardi Le escribo porque quiero que a través de su Radio y La Opinión agradecer en mi nombre a la señora Marisa García de Cruz Roja. Por ella hoy estoy vivo, soy una persona de 25 años que tengo SIDA, me enteré hace muy poco tiempo y realmente sentí que el mundo se venía abajo y me aplastaba. Que todo había terminado para mi, me tiré en la cama, no comía, solo lloraba. Un amigo mío que conocía a esta bendita señora la fue a ver, y ella se acercó a mi casa. Primero no la quería atender pero ella insistía todas las mañanas después dije: nada pierdo con atenderla total me voy a morir igual. Pero ella me enseñó y me hizo comprender que el SIDA no es sinónimo de muerte, que se puede convivir con este maldito virus y que la vida continúa. Fue muy duro para mi comprender esto, pero la paciencia y el amor que le pone esta señora me ayudó a seguir adelante y no echarme a la cama hasta que la muerte llegara; intenté varias veces matarme pero no tenía el coraje, pero ahora quiero y necesito seguir viviendo por los que me quieren y porque se lo prometí a ella y le digo a los jóvenes que se cuiden que usen forro que no les pase como a mí, que por no tener conciencia de que me podía tocar no usé el forro y hoy estoy pagando las consecuencias. Gracias señora Marisa, que Dios la bendiga y se le cumpla todo lo que desea, gracias, gracias, no tengo palabras para decirle lo que siento. Exe.

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