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jueves, julio 29, 2021
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Agradecimiento

El 25 de junio de 2006, fue llamada a la presencia del Señor la señora AURORA LOPEZ. Hoy, al mes de su partida, nos encontramos en esa etapa de ir supliendo ese “nunca más” de su presencia física. En la etapa de los recuerdos, de sus enseñanzas, de su alegría, de su fe, de sus convicciones Dentro de las enseñanzas del matrimonio de Aurora y Ezio, hay una que marco muy profundamente a sus hijos y nietos, la de ser agradecidos. Agradecidos a Dios, a la vida, a las personas. A esas personas que en un momento tan especial de la familia, ante la tristeza que invade frente a la partida de un ser amado (ella) y la lucha por la vida, de no dejarse tentar de acompañarla en esta ocasión, diciendo para sus adentros “va a ser demasiado para los nuestros loqui” (él). Sentimos esa presencia que hoy queremos destacar y agradecer muy profundamente, el acompañamiento y demás expresiones. Por ello su esposo EZIO ERNESTO AGUILAR, sus hijos, hijos políticos, nietos, nietos políticos, bisnietos, demás familiares agradecen al Señor Intendente Municipal Prof. Mario Barbieri, y demás funcionarios Municipales, al Prefecto Alejandro Castellu, y personal de la Subprefectura San Pedro, al Sr. Mariano Caso en su nombre y el de la firma Jorge Alberto Caso S.A., a sus empleados; a FM La Radio, Apa, Ciudad, y a El Diario, y los periódicos La Opinión y El Imparcial, por sus comentarios y publicaciones, a la señora Lili Berardi, amiga y persona admirada por Aurora, a la señora Patricia Pozzi y el señor Fabianesi por sus escritos y poesías, al cuerpo Médico, de enfermería y demás personal de la Clínica San Pedro, al Dr. Marino por su profesionalidad, contención y decisión en momentos tan difíciles; a la Comunidad de la Iglesia Evangélica Metodista de San Pedro, a su Pastor Julio Segura y demás hermanos/as en la Fe, que estuvieron al lado de la familia brindando su servicio y acompañamiento espiritual; a los AMIGOS, con mayúscula, como ella decía, de esa ciudad y de otras, que no tardaron en acudir, ante el momento vivido. A todas esas personas y personitas que por pequeñas, muchas de ellas y algunas desconocidas para la familia, pero indudablemente muy conocidas por Aurora, tal vez sin capacidad para expresar palabras, le brindaron a la amiga, a la madre sustituta, a la vecina, a la consejera, la más noble, de la expresión humana, sus lágrimas y siendo solidarias al sentir de Aurora y de millones de buenos cristianos en el mundo “cuando un pobre nada tiene y aún reparte, cuando un hombre pasa sed y agua nos da, cuando el débil a su hermano fortalece va Dios mismo en nuestro mismo caminar” A todas ella muchas gracias.

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