Advierten sobre el retorno de los incendios en la zona de islas
Nuevos focos de quema de pastizales en la isla fueron detectados por ambientalistas locales, quienes denunciaron ante prefectura las columnas de humo que podían observarse desde la costa en la zona de Lechiguanas y a 3,5 kilómetros al sudeste frente al puerto local.
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Las imágenes que ilustran esta página son elocuentes del retorno de una práctica prohibida que se repite en la zona de islas frente a la costa sampedrina: el incendio de pastizales.
Enrique Sierra y Daniel Báez detectaron la presencia de focos ígneos en islas de la sección quinta, a unos 3.5 Km. al sudeste del Puerto, sobre el Km. 273 de la margen derecha del río Paraná y otra columna de humo en las islas Lechiguanas entre los Km. 267 y 263 del riacho Los Lobos.
Al observar el fenómeno, dieron aviso a la Prefectura local advirtiendo los inconvenientes que podría provocar para la navegación de buques si cambiaba el viento o se extendiera el humo. Eran las 16.30 del viernes pasado.
“El humo negro muestra la quema del colchón de vegetación seca que se forma en las islas en invierno, principalmente juncales”, explicó Sierra y agregó: “El fuego corre por debajo de este colchón, extendiéndose”.
No es la primera vez que se detectan este tipo de actividades, que están claramente prohibidas por la legislación vigente, que además establece sanciones específicas.
“Las autoridades tienen que ir primero al lugar, o sobrevolar para ver a qué jurisdicción provincial comprende y de acuerdo a la ley comunicarle al dueño. Hay multas establecidas, que van de 50 a 10.000 sueldos mínimos de la administración pública nacional”, señaló a La Opinión el ambientalista y aseguró: “Alguien es responsable y la Nación le está pasando la responsabilidad a los municipios”.
La vegetación dentro de las áreas terraplenadas se seca más rápidamente en comparación de las que no poseen terraplenes. Ya lo había advertido un estudio conjunto de la UNSAM, la UBA, Inta, el Conicet y el OPDS en 2009, cuando analizaron las consecuencias de la quema de 2008, año en que mayor cantidad de focos fueron registrados.
Allí señalaban que “los incendios en condiciones de seca, generan pérdida de Carbono y Nitrógeno de los suelos, dado que emiten grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera” y que “volver a almacenar el dióxido emitido por los incendios, dada la productividad de los juncales en estos sitios, demora aproximadamente unos 11 años, si no hay alteraciones”.
En su informe sobre el caso del viernes, Sierra explicó que “las condiciones climáticas que atraviesa esta época del año –niebla, baja humedad, altas temperaturas ocasionales– pueden provocar las consecuencias ya conocidas por nosotros en los años 2006/08 a la salud pública, fauna, flora, tránsito marítimo como vial y afectando uno de los principales recursos, el turismo”.
Recordaron que las autoridades municipales, provinciales y nacionales tienen responsabilidades de acuerdo a la legislación vigente, que obliga a establecer “condiciones y requisitos para autorizar la realización de las quemas, que deberán contemplar; al menos, parámetros climáticos, estacionales, regionales, de preservación del suelo, flora y fauna, así como requisitos técnicos para prevenir el riesgo de propagación del fuego y resguardar la salud y seguridad públicas”.
