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Un trabajo realizado por el ambientalista Enrique Sierra, con la colaboración de Daniel Báez y Adriana Fanelli, evidencia el desgaste que sufren las barrancas de la ciudad debido a la modificación a las que fueron sometidas en estos últimos cuarenta años. “Alteraron la pendiente, permitiendo la erosión por lluvias, así como las deforestaciones, parciales y totales en algunos casos, o la desaparición completa por obras, ejemplo Hotel San Julián”, señaló.
Las comparaciones de las fotografías demuestran el desgaste del sector del paseo costanero inaugurado en 2007 y el contraste con la actualidad. Se notan las manchas y rajaduras provocadas por el movimiento en las lajas de la vereda. Además de otros sectores donde existen fisuras de 2.40 metros de largo y entre 85 y 90 centímetros de profundidad que evidencian el deslizamiento de la barranca, agravado por las lluvias de principios de septiembre.
El informe de Sierra destaca que “hace 16 años una ONG sampedrina llamada Yuchan propuso sin mucho éxito a las autoridades como solución el aterrazamiento, con el fin de disminuir la pendiente, erosión y la forestación con plantas nativas para evitar el lavado del suelo. Aunque se empezó a hacer en algunos sectores de la barranca, el trabajo fue incompleto”.
