El lunes por la madrugada falleció un emblema para el deporte sampedrino, un hombre que no sólo representó al Club Náutico en el básquet sino que también lo hizo en el yachting y la pesca. A fines de abril, el gimnasio del club fue bautizado con su nombre, algo que él mismo dijo no merecer: “Soy yo quien le debería hacer un homenaje al Náutico”, había dicho en esa oportunidad.
En la última nota que sostuvo con Fernando Bravo, el pasado 29 de abril, revivió y contó decenas de anécdotas con el básquet, deporte al que le dedicó el mayor tiempo de su vida y en el que siempre se destacó. Más de una vez se lo escuchó decir que “el pique de la pelota lo llamaba”. Pepe siempre contaba que “cuando era joven navegaba en los paulinos” y que una vez se subieron a uno a navegar por el Paraná, se propusieron llegar hasta Brasil y “a pura intuición”, llegaron al país vecino.
Directivos y empleados de la entidad, con la bandera nacional a media asta, homenajearon con un respetuoso aplauso el último paso de “Pepe” por la institución.
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