Abusó de su hijastra y quedó libre
Un hecho aberrante sucedió en la ciudad. Tiene como protagonista a un hombre de 34 años y su hijastra de 6. Lo llevaron a juicio, lo encontraron culpable y lo dejaron en libertad por buena conducta.
El pasado 13 de Febrero, el Tribunal en lo Criminal Número 1, llevó adelante un juicio elevado por la Fiscal Dra. Gabriela Ates, contra un ciudadano sampedrino. El caso, era realmente aberrante, ya que se trataba de un hombre que abusó de la hija de su esposa.
Todo comenzó cuando “el 29 de Octubre de 2006, aproximadamente a las 20,30 en el interior de la vivienda, R.V. (el acusado), manoseó en la zona genitial a V.M. (la víctima), de seis años de edad, aprovechando la situación de convivencia existente con la víctima pues era hija de su esposa”, según consta en los expedientes del juicio.
El hecho
En la noche del 28 de Octubre del 2006, el imputado, se dirigió a cenar a una vivienda lindera, que pertenecía al hermano de su esposa. Allí se mantuvo por varias horas, hasta que cerca de las 2:30 Hs. regresó a su domicilio, ya en la noche del 29. Es en cercanías de ese horario, en el que la dueña de casa, escuchó ruidos, por lo que se levantó y dirigió a la habitación de su hija, lugar del que provenían los sonidos. Allí, se encontró con una de las escenas más terribles que seguramente protagonizó en su vida.
Al encender la luz, la mujer pudo observar como la niña de sólo seis años se encontraba en su cama de costado, mirando hacia una pared, con la bombacha baja y su esposo (con quien estaba casada, pero no era padre de la menor) estaba con ella, “abrazándola con el calzoncillo bajo y el pene erecto”.
En ese instante la niña comenzó a llorar, seguramente al verse liberada del terrible suceso, por lo que el degenerado se subió la ropa, tomó una bicicleta y se marchó de la casa.
El después
Afortunadamente la madre de la menor se dirigió inmediatamente a la Comisaría, sin dejar pasar un instante, donde formuló la denuncia. Las autoridades policiales ordenaron la realización de la pericia médica a la niña, determinando que en la zona paragenital en la cara interna de la vagina, se percibía en un perímetro de la superficie un color que contrastaba con el resto. “Que la lesión puede corresponder a roce digital en la zona” determinó la persona que realizó el control profesional.
La causa comenzó al año siguiente y entre otras personas declararon el abuelo de la menor, que habita el mismo techo donde sucedió el abuso y que dijo no haber escuchado nada y el tío de la menor que declaró que el acusado estuvo en su casa hasta la hora indicada.
Por otra parte, la pericia psicológica determinó que se percibía angustia en la menor por el hecho vivido.
El juicio y la condena
Por un acuerdo entre las partes (acusadora y defensa) se acordó un juicio abreviado, lo que implica que el acusado se declare culpable del hecho, aunque en este caso estaba comprobado y se declaró al imputado como penalmente responsable.
La Justicia, una vez más fue benevolente con este criminal, ya que primeramente ante la falta de antecedentes se le otorgó hasta la fecha del juicio arresto domiciliario. Es por esto que la resolución del juicio fue la de condenar a R.V. (nacido en Santiago del Estero en 1974, con ocupación como peón rural en la ciudad de San Pedro), a una pena de tres años de prisión de ejecución condicional por el delito de Abuso Sexual Agravado por la edad y el vínculo. Como consecuencia de su arresto domiciliario previo, los tres jueces estuvieron de acuerdo en liberar de inmediato al procesado y notificar de ello al Patronato de Liberados. Una vez más, hechos tan terribles, parecen ser leves ante la Justicia.

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