A 75 años del estreno de “Los Isleros”, la película que inmortalizó la vida ribereña de San Pedro
Estrenada el 20 de marzo de 1951 y dirigida por Lucas Demare, la obra se convirtió en un retrato inolvidable de la identidad isleña. Fue filmada en escenarios naturales de la ciudad. Después de varias décadas, sigue siendo un emblema del cine argentino.
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—¿No querés un armado?
—¿Para qué, si es más trabajo limpiarlo que comerlo?
—Si es por limpiarlo, lo “limpeo” yo.
Ese intercambio, cargado de picardía y naturalidad, sintetiza el espíritu de Los isleros, una de las grandes obras del cine nacional. que este 20 de marzo cumplió 75 años desde su estreno.
Dirigida por Lucas Demare, la película logró algo que pocas alcanzaron: capturar con autenticidad la vida ribereña, su idiosincrasia, su lenguaje y una forma de habitar el mundo atravesada por el río.
El impacto fue enorme. Y eso alentó a que el género tuviera un año después Las aguas bajan turbias, pero más convertida en un drama social, que encabezó Hugo del Carril.
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Para los vecinos de San Pedro, Los isleros no fue solo una película, sino un espejo en el cual reconocerse.
Gran parte del rodaje se llevó a cabo en la zona de Las Canaletas y lo que hoy comprende el barrio América, además de sectores de islas donde la vida transcurría al ritmo del Paraná.
Allí quedaron retratados los ranchos elevados sobre palos, la amenaza constante de las crecientes, la pesca cotidiana y la cacería de patos como sustento.
Pero también hay otra postal: la de las casas asentadas sobre las barrancas, el ir y venir de los vecinos, el baile improvisado en los patios y esa convivencia marcada por la cercanía y la tradición litoraleña.
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La película muestra, además, paisajes que hoy forman parte de la memoria: los astilleros, la antigua laguna y el riacho San Pedro —cuando nacía en la Laguna de Céliz— iluminados por la luna.
Una de las escenas más recordadas es el descenso por las barrancas a través de una precaria escalera, apenas sostenida por un pasamanos rústico. En la vida real, ese era el acceso al balneario desde la zona de la Aduana, donde hoy se levanta la escalera del Vía Crucis.
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En el centro de esta historia aparece una figura inolvidable: Tita Merello, en su papel de Rosalía, “La Carancha”, acompañada por Arturo García Buhr, ambos en actuaciones que quedaron grabadas en la memoria.
A 75 años de su estreno, Los isleros no solo es recordada por su valor cinematográfico, sino por haber inmortalizado una identidad. Una película que convirtió a San Pedro en escenario y protagonista, y que con el paso del tiempo se consolidó como un símbolo del vínculo entre la ciudad y su río.

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