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San Pedro
martes, enero 25, 2022
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8 MIL personas hartas por la inseguridad dijeron basta

• Cinco cuadras cubiertas de manifestantes marcharon hacia la Plaza Constitución, en una movilización sin precedentes. El pedido de justicia convocó a familias enteras de todos los barrios de la ciudad que marcharon en profundo silencio y bajo la única bandera que convocaba a la movilización: el pedido de justicia. • La figura de Juan Carlos Blumberg, que se abrazó emocionado con Manuel “Lele” Incisa y la abuela de Aldo Daniel Pereira, fue ovacionada durante todo el trayecto, por el público. • Estuvieron presentes familiares de otras víctimas del delito, como la farmacéutica asesinada en Escobar Ana Ronte, la del taxista Perkins y la de Juan Velo, el hombre que fue ultimado en el barrio La Unión, entre otros. Muchos entregaron cartas al ingeniero contándole su causa. • El discurso de Rodolfo Uballes hijo, quien se encuentra colaborando en la Fundación Axel Blumberg, fue el más impactante. El hijo del jubilado asesinado en el 2002, habló en el escenario que se montó frente a la fuente de la plaza y pidió justicia, mientras nombraba a cada uno de los involucrados en el crimen de su padre. “Es la primera vez que hablo sin miedo”, dijo a los presentes a quienes exhortó a trabajar para terminar con la delincuencia. • Los organizadores prometieron seguir trabajando en conjunto para reclamar justicia, pero ahora aguardan el rebote entre los legisladores y funcionarios de la marcha que por su convocatoria, se compara con la realizada en 1983 con motivo de la reinstauración de la democracia.

 

“Demostramos que el pueblo reclama justicia”, “Esto es el comienzo de una ciudad que dice Basta a la delincuencia y pide atención”, “La sociedad reclama seguridad en forma desesperada”, “Los legisladores tienen que escuchar al pueblo”. Estas, fueron algunas de las conclusiones que sacaron los mismos ciudadanos que, el lunes, marcharon por la calle Mitre en adhesión al reclamo “Por la Paz, Por Nuestra Familia y Nuestros Hijos”, horas después de vivir esa experiencia de la que se tienen pocos antecedentes en San Pedro.
Es cierto que estaba fresca la movilización que los vecinos de Baradero protagonizaron en forma espontánea tras la muerte de un empleado del penal que cayó en las manos de dos delincuentes armados. Fue quizá ése ejemplo cercano, un marco propicio para que los sampedrinos, poco acostumbrados a marchar por sus calles y hacer causa común en los temas que realmente los afectan, se autoconvocaran en la intersección de Mitre y 3 de Febrero.
La cantidad de personas es anecdótica, porque ante semejante masa humana las opiniones difieren con marcadas diferencias en cuanto al número real. Algunas arriesgan que fueron más de diez mil los manifestantes, en un cálculo que establece que se cubrieron cinco cuadras completas y cada una de ellas tiene una capacidad de dos mil aproximadamente. Otros, más recatados, hablan de 7 ú 8 mil personas.
Lo cierto es que la cifra es histórica, y sólo comparable según la memoria de este pueblo, con la movilización que en 1983 hicieron los ciudadanos ante el regreso de la democracia y cuando Raúl Alfonsín había alcanzado la presidencia de la Nación.
Pero quizá lo más destacable de esta marcha, fue la composición del grupo de manifestantes. Allí estaban representados comerciantes, docentes, sindicalistas, profesionales de distintas especialidades, productores agropecuarios, funcionarios, amas de casa, y simples vecinos de barrios que son víctimas día a día de robos, hurtos, agresiones y delitos de mayor gravedad.
Entre ellos, se destacaban los familiares de quienes llevaron la peor parte en esta dividida sociedad. La madre de Ana Ronte, la farmacéutica asesinada en Escobar hace varios años; la señora de Perkins, mamá también del taxista asesinado; la madre y hermana de Juan Velo, el hombre que recibió un disparo de escopeta hace un par de meses en el barrio Unión cuando reclamaba por el abuso sexual sufrido por su sobrinita de cinco años; los hijos de Rodolfo Uballes, el jubilado hallado muerto a los golpes en su casa en Marzo de 2002; y la abuela de Aldo Daniel Pereira, el joven de 16 años que fue apuñalado en 2004 por otro menor de 12, el mismo que asaltó y golpeó al matrimonio Incisa hace un mes.
Todos, unidos por la misma mezcla de dolor, indignación, impotencia y urgente necesidad de justicia.

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Blumberg ovacionado
Es cierto que la figura de Juan Carlos Blumberg divide opiniones, pero no hay dudas sobre la convocatoria que genera porque su llegada provocó un impacto muy fuerte entre los manifestantes.
Abriéndose paso entre la multitud y secundado por dos colaboradores, Blumberg llegó al lugar donde estaba la pancarta roja y negra en la que simplemente se anunciaba el lema del encuentro: “Por la Paz, por la Familia, Por Nuestro Hijos, Digamos Basta”. En todo el trayecto, se abrazó con emocionadas personas que lo felicitaban por la particular misión que encaró desde que murió su hijo Axel en manos de sus secuestradores.
El encuentro con Marta Fontes de Alzogaray, la abuela de Aldo Daniel Pereira, fue uno de los momentos más emotivos de la tarde. La señora, entre lágrimas, recordó la lucha de su hija Jacqueline, la madre de Aldo Daniel.
El Ingeniero creador de la Fundación Axel Blumberg, ofreció sobre el escenario un breve discurso en el que recordó anécdotas sobre la educación que le brindó a su hijo y reiteró la necesidad de que el pueblo sea quien imponga su necesidad de justicia. Después se marchó con rapidez pero comprometiéndose a continuar colaborando con los sampedrinos.
Entre los oradores estuvo Oscar Sagrera, vecino de Baradero que también impulsó la marcha en esa ciudad, y el comerciante Manuel “Lele” Incisa, el organizador de esta convocatoria que seguramente jamás imaginó tan multitudinaria. Incisa confirmó que seguirá trabajando para llevar la inquietud de San Pedro a los oídos de los legisladores, en busca de medidas que permitan frenar la delincuencia. Al cierre de esta edición, confirmó a este medio que había llamado a Blumberg “para agradecerle la presencia, pero no estaba y quedé en volver a hablar”. Pero el objetivo es esperar una respuesta del poder legislativo como parte del rebote de semejante reclamo de la sociedad. Si la respuesta no llega, “veremos cómo sigue”, dijo adelantándose a la posibilidad de encabezar nuevas movilizaciones.

El dolor de un hijo
“Hablo desde el dolor”, dijo Rodolfo Uballes hijo, en diálogo con la prensa y tratando de evitar ser considerado como un orador acreditado de la movilización. Pero lo fue, porque su discurso, plasmado en hojas de papel que agitaba mientras le hablaba a la multitud, fue sumamente conmovedor. Este hombre que desde hace cuatro años sigue de cerca la causa de su padre y que ahora se sumó a la Fundación Blumberg como colaborador, sorprendió al mencionar con nombre y apellido a quienes están imputados como responsables del hecho, aunque recién serán juzgados entre el 4 y 5 de Diciembre, cuando se desarrolle el juicio oral y público en San Nicolás.
“Han pasado ya 5 años y todavía no consigo que se haga Justicia aún habiendo uno de los asesinos preso. Estamos muy lejos de que queden condenados los culpables. Ya me lo advirtieron. No se va a hacer Justicia! Estos asesinos, cobardes, tienen nombre y apellido. Los que asesinaron a mi padre: Rubén Larrosa, autor material detenido con domicilio en la calle Martín Coronado 1198 de General Pacheco, Alfredo Antonio Verón, prófugo de la Justicia. Y me dicen por ahí cuando voy a reclamar por este asesino que no puede ser que no lo encuentren, que se anda paseando por todos lados, ¿saben qué me contestan? Que lo están buscando, hace 5 años que vuelve a la casa y anda con total impunidad. Esta gente no es de San Pedro, no son sampedrinos pero sí amigos íntimos del conocido delincuente sampedrino Marcelo Fabián Romero organizador y coordinador de la banda… Está comprobado que se conocen hace varios años con los asesinos. Tal vez cuando Romero estuvo preso en la cárcel de Junín por otro hecho delictivo de similares características, está libre hasta que comience el juicio…” “Cuando pregunte por qué quedaba libre ya que esta comprobado con abrumadoras pruebas que fue el organizador del aberrante delito, tengo que escuchar que me contestan: debe trabajar para mantener a su familia. Lo dejaron libre sin la pulsera de control que debe llevar todo delincuente con libertad provisoria. Al preguntar por qué, me respondieron que no había pulsera. Está en el expediente, el Juez lo dejó libre porque no había pulsera. Entonces ese tipo no tiene control, ese tipo se estaba paseando por San Pedro y lo he visto con mis propios ojos. El problema comienza cuando a la gente honesta como todos nosotros le están tomando el pelo, que somos una sociedad que trabajamos y que luchamos. El jefe de la banda, un sampedrino, que quisiera dar el nombre… Y saben por qué no puedo dar el nombre de este Jefe de la banda de San Pedro? Porque es un policía que un Juez lo ha dejado libre de culpa y cargo… Miguel Angel Escalante!! De profesión policía, domiciliado en Avda. 11 de Septiembre 1999 de esta ciudad, dejado en libertad por un Juez… Este delincuente se encuentra entre nosotros, es muy probable que este acá en la marcha porque hay que disimular. Este Juez que lo dejó libre, debería estar ocupando otro y no les digo donde, por haber procedido de esta manera”.
Esta parte del discurso motivó la contestación de la esposa de uno de los involucrados, Marcelo Fabián Romero, quien reiteró la inocencia de su marido, asegurando que “la causa fue armada” y que lamentablemente, coincidía en que “jamás se hará justicia” sobre este homicidio.
Pero el mensaje de Uballes, que tenía escrito en papel y que jamás llegó a leer para no demorar la aparición de Blumberg en escena, es el que se transcribe a continuación:
“Vengo a traer un mensaje de paz y benevolencia.
Me llamo Rodolfo Horacio Uballes. Mi padre, Rodolfo Ignacio Uballes, un anciano de 84 años de edad, jubilado después de una vida de trabajo, pacífico, solidario e indefenso, fue asesinado brutalmente el 12 de Marzo de 2002. Lo ataron de pies y manos, amordazando y taponando su boca con parte de una sábana y con el resto de la misma envolviendo el rostro con varias vueltas para que muriera por asfixia y lo golpearon con ferocidad, con graves lesiones mortales en la cabeza y en el cuerpo, quebrándole 3 costillas y reventándole el vaso sanguíneo.
En los casi 5 años transcurridos desde entonces, realizando el duelo por esta terrible pérdida, hemos pasado por todas las alternativas anímicas, materiales y espirituales implicadas en un trauma de esta magnitud.
Es mi deseo, que en honor de mi padre y de tanta gente que muere día a día en hechos violentos, podamos unirnos los ciudadanos con los funcionarios honestos y bien intencionados para colaborar y conseguir un mejoramiento de la seguridad vecinal, del sistema de justicia, del cumplimiento de las leyes, del mejoramiento de las cárceles, del derecho al trabajo, del derecho a la alimentación y vivienda de todos los niños. Porque la marginalidad es terreno propicio para la delincuencia.
Si alguien ha matado, es bueno para él y para todo el sistema que cumpla una condena. Pero es bueno que lo haga en condiciones tales que lo preparen para reintegrarse constructivamente en la sociedad cuando corresponda.
No es bueno que dejemos a los culpables de delitos sueltos o absueltos.
No es bueno que dejemos todo en manos de los funcionarios y que sólo nos quejemos.
Debemos colaborar y exigir.
Debemos unir y agregar.
En memoria de mi padre y por la paz de su alma, quiero decir que no le deseo el mal a nadie, sólo deseo que los culpables de su asesinato encuentren el límite de la ley y el orden social.
Quiero decir que deseo que nos unamos para cuidarnos mejor, porque no hay mejor seguridad que la que garantizan los vecinos, a través de su colaboración con una policía honesta y al servicio de la comunidad.
Si nos mantenemos unidos con el objetivo claro de fortalecer la eficiencia y honestidad de la fuerza pública y de la justicia, ya habremos logrado bastante.
En honor de la vida de mi padre e inclinándome humildemente ante su destino, reitero mi mensaje de paz y benevolencia, incluso para aquellos que nos han dañado y para sus familiares.
Ruego para que encuentren el camino de la paz y la rehabilitación y que no sean más un peligro para otros.
Deseo profundamente aquello que considero un legado de mi padre: vivir en una sociedad donde exista paz, prosperidad, armonía y justicia. Y celebro que hoy estemos juntos con el ánimo de avanzar en esa dirección”.

Algunas Frases…
“Nunca participé de ninguna marcha, pero con todo lo que está pasando, con todas las madres que pierden sus hijos, me adhiero a ellas y también vengo a pedir más tranquilidad y más seguridad en nuestro pueblo”.

“Si no nos unimos no pasa nada, aunque a mí no me robaron, pero hay que hacer algo”.

“El problema no es nuestro, si acá los legisladores no cambian las leyes no se puede hacer nada. La vida de una persona no se paga con nada”.

“Estoy emocionada por la participación de la gente, creo que todos juntos podemos hacer algo. Tiene que existir Justicia”.

“Me siento muy comprometida y siento que esto es el comienzo de nuestra participación por el bien de nuestra comunidad y por el de todo el país”.

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