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viernes, marzo 5, 2021

A 32 años de la fundación de El Porvenir

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Hace 32 años, un grupo de sampedrinos tuvo el sueño de crear un equipo de fútbol y ayudar a sacar a los chicos de la calle con la práctica de un deporte. Hoy, algunos de sus fundadores recuerdan con orgullo el duro principio y los logros obtenidos con “El Porve”, su club.
El 21 de abril de 1982, un grupo de vecinos del barrio Los Aromitos se reunió con la idea de fundar un club, con el principal objetivo de sacar a los chicos de la calle practicando un deporte. Muchos de los asistentes ya contaban con experiencias anteriores en el fútbol infantil dirigiendo a Villa Igoillo “B”, un segundo equipo del club Villa Igoillo, dirigidos en aquel entonces por el señor Miguel Bonda, pero la idea de pertenencia al barrio los llevó a la fundación del Club Infantil El Porvenir.
Originalmente el club se iba a llamar “Los Aromitos”, en claro tributo al barrio. Sin embargo prevaleció el nombre de “lo que esta por venir”, y los niños encarnan eso.
La primera Comisión quedó presidida por Jorge Parreño. Dicha comisión fue distinguida porque en ella participó una mujer como secretaria. Los fundadores, orgullosos, cuentan la anécdota de haber contenido en ese grupo a la primera dama participante de una comisión de fútbol, por quien tuvieron que pedir permiso a la Liga  para que fuera admitida. Ella fue Brígida Franco y con ella estaba Jorge González, el tesorero. Completaban la agrupación Modesto “Calacho” González, Mario González y Roberto Barreto, entre otros. Los colores elegidos, por moción de Jorge González, fueron el amarillo y verde inspirado en la flor del aromito.
Debuta El Porvenir en la cancha de El Tanque, con los equipos de primera y segunda división. Un recuerdo de los González es que un vecino del barrio ya fallecido, Meza, dispuso su camioneta para llegar a la cancha a disputar los partidos el día del debut; otro recuerdo, las caminatas con los jugadores del club hasta las canchas cuando se jugaba de visitante, hasta que el Señor Tommassi, un fletero, y por medio de un acuerdo entre “Calacho” y Bonda, empezó a llevar a los equipos. Cuando Villa jugaba de local, “El Porve” iba a la cancha de visitante, todos en la camioneta. Al revés pasaba cuando “El Porve” era local. 
Los muchachos fundadores también recuerdan las peripecias que vivieron para comprar las camisetas y “bancar” los gastos. También rememoran el orgullo de obtener recursos genuinos, sin tener más que el apoyo de la gente del barrio, de sus humildes pero comprometidos bolsillos y de algunos comerciantes vecinos. Una postal de los lunes en el barrio Los Aromitos era ver el tendedero de la familia González repleto de camisetas, medias y pantalones de los diferentes equipos de El Porvenir.
La cancha ubicada en un predio de Los Aromitos debió  ser entregada en 1984 a sus dueños, ya que era un predio prestado; a cambio, el Club Sportivo La Esperanza, de la mano de su presidente “Don” Cámpora, les cedió su cancha y entre los clubes jamás se perdió esa unión. Para entonces, la cancha “de once” ya había sido partida por el trazado de la avenida Sarmiento, quedando para “El Porve” una de dimensiones de “Baby”. En el acta acuerdo, El Porvenir aclaraba su patrimonio: dos arcos y una pelota. Esa unión también quedó plasmada para toda la historia del club porque, al crearse el polideportivo Pablo Noat de La Esperanza, El Porvenir obtiene un nuevo espacio para uso deportivo. Una vez más se acariciaba el sueño de los fundadores, como dicen los González: “los niños son el porvenir de la esperanza y la esperanza del porvenir”.
De esa manera, “El Porve” se muda de Los Aromitos a Los Aromos, absorbiendo muchos chicos del barrio. También juntaba a los pibes de los barrios Estrada y La Esperanza.
El club ha tenido a lo largo de su historia a los González como principales responsables y referentes. Con el paso del tiempo, la dirección de las comisiones fue cambiando y la familia González fue ocupando otros puestos sin dejar de participar en la vida institucional del club. “Calacho” fue el formador y entrenador de muchas generaciones de pibes de “El Porve”. Hoy ha dejado un poquito nomás su actividad, pero sigue con la escuelita de fútbol. Como ellos, muchas familias han pasado por las distintas comisiones del club. Los Cejas, los Noat, los Pereyra, son algunas familias destacadas que pusieron empeño, pasión y alegría a la institución. La vida del club fue así hasta llegar a la comisión actual, muchas generaciones de chicos han pasado por la institución y todos han dejado su marca de una u otra manera, recordemos que el fútbol infantil es un juego además de un deporte, no perdamos de vista eso. Lo que nació como un sueño, hoy es una realidad que cumple 32 años de historia, porque los sueños nunca se acaban cuando encuentran vecinos como estos sampedrinos que los llevan adelante.
Jorge González, Modesto “Calacho” González,
Jorge Parreño y Mario González

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